sábado 07.12.2019

España y política

Por José Bujalance C. | Sin duda parece un sinsentido el título del artículo y lo es. Nunca, salvo excepciones circunscritas al municipalismo y muy poco más, ha tenido este país un gobernante que diese la talla política.

Hemos vivido cómo, lo que no habían resuelto en años unos "mariscales y generales" políticos incapaces, se dejó en manos de tenientes novatos que arengan a sus huestes y convierten lo que debería ser un trabajo profesional en "combates urbanos" en algunos casos próximos a peleas callejeras, escaramuzas, que han sido expuestas a la opinión pública (aquí el control social no permite la imparcialidad periodística) como Marca España, para vergüenza (la que no tienen ni conocen) de ambos contendientes.

El actual “tour de forcé” al que asistimos entre dos bloques políticos nacionalistas es bochornoso. Han generado una fractura irrecuperable y han llevado al pueblo a una situación penosa, con un desarrollo de los acontecimientos imprevisto y que puede acarrear graves problemas sociales.

Ambos mantienen una lucha entre lobbys (presuntas mafias) con el único fin de mantenerse en el poder; el poder por el poder, sin más. Aspiran a perpetuarse en situación de privilegio y ha quedado demostrado, incluso judicialmente (con mucho esfuerzo y aun quedando una más que notable cantidad de casos en la sombra), que su finalidad, sus objetivos, no son el bien común sino el enriquecimiento ilícito de sus élites organizativas. No digo que sus votantes/afiliados o incluso algunos de sus cuadros sean indecentes, pero su estructura interna está carcomida por la codicia y la avaricia.

Unos, recién llegados a posiciones independentistas, provienen de la burguesía tradicional; otros, curtidos en el nacionalismo español y la propaganda vertical. Ambos de rancio abolengo, de buena familia, "elegidos" por gracia divina y manipulación (otra vez la corrupción). Intentan preservar para sus estirpes una "gloria" pasada que como demuestra la Historia (la de verdad, no la que quieren vendernos como su verdad y su posverdad) es más mediocre e indecente que otra cosa, pues unos dimanan de un dictador golpista y otros de la especulación de bienes a la sombra del mismo abyecto personajillo; ambos por encima del pueblo y encorsetando, cuando no utilizando la fuerza ya sea física o coercitiva contra sus conciudadanos, el pueblo ignorante que generan.

Un país que conforma una patria a la que usan de atrezzo para la representación de su actuación. Un pueblo, que en un porcentaje importante se limita a los sucesos, a lo banal y lo pasional, demostrando sus limitaciones culturales (antes impuestas y ahora consentidas) al posicionarse fuera de tiempo y de lugar, radicalizando posturas y dejándose llevar a una polarización que en nada beneficia. Mientras nos distraen y engañan a nuestro cerebro con trucos pueriles, mientras mueven los cubiletes cual vulgares trileros (me refiero a la separación de poderes) a su antojo y nos hablan de Ley, de Unidad o de Democracia mientras mantienen sus respectivas maquinarias de control social a pleno rendimiento, seduciendo a quienes desde el analfabetismo político se posicionan tras líderes y banderas que en nada los representan.

El fin sigue siendo el mismo: el lucro. Las estrategias varían según el momento histórico y la fuerza de los contendientes, pero el objetivo es el poder, ese poder vacío (como autopistas, aeropuertos y otros claros ejemplos de megalomanía y negocio sucio) que usan para vanagloriarse de la sinrazón que es gobernar para unos pocos (familia, amigos y partido) en lugar de buscar el progreso de la sociedad en su conjunto.

Esa es mi verdad sobre la "cuestión catalana". No difiere mucho de la vasca (salvo en el uso de la violencia) aunque es cierto que el PNV mantiene el poder hegemónico con unas cuentas saneadas; otra vez nobleza (no obviemos que los títulos históricamente -la historia de verdad- se ven sometidos a compraventa entre Iglesia y señores de la guerra) y burguesía en esta era evolucionada a banca y especulación internacional.

En general vemos cómo unos pocos tienen un mucho y unos muchos tienen las migajas que caen de la mesa de unos reputados "chefs" de paraísos fiscales y otras ingenierías financieras, mientras defienden un precariado impuesto por aquellos a quienes parece que agradecen su yugo: inexistente ascensor social, recortes socioeconómicos y laborales, prole emigrada, ancianos y dependientes abandonados cuando no sostén familiar, sanidad y educación bajo mínimos, etc... falta de futuro aderezada con miedo; miedo al terrorismo, a un golpe de estado, al paro y al sursuncorda, que el miedo es un arma terrible, sobre todo en manos equivocadas.

Es indecente culpar a quienes no han gobernado de las fechorías que se cometen en otro lugar como pueda ser el Infierno, Irán o Venezuela. No pretendo defender a Podemos, pues tiene su parte alícuota de responsabilidad. Pablo Iglesias se entregó al "juego de tronos" y cometió crasos errores políticos. Por estrategia, para mi muy equivocada, decidió (no creo que fuese una decisión consensuada ni colegiada viendo como el entrismo -táctica trotskista- ha conseguido hacer naufragar la esperanza de cambio a favor de tesis trasnochadas, lejos de la participación y la transversalidad) que era mejor polarizar en un eje derecha/izquierda, intentando sorpasar a un PSOE claramente alejado incluso de la socialdemocracia.

El error estratégico de Podemos no sólo condenó los intereses propios, los podemitas, también condenó a la ciudadanía a más yugo y políticas de enfrentamiento entre pueblos hermanos. En mi opinión, Iglesias es un farsante que prefiere mantener su acomodada posición y la de sus adláteres; una parte ínfima de capacidad de cambio, por no decir nula o meramente testimonial, en lugar de implementar estrategias y tácticas que produzcan, que generen una evolución real para el conjunto, llamadlo progreso. Podemos, la herramienta, requiere de otro liderazgo. De todos modos, veremos qué pasa ahora con las negociaciones para formar gobierno.

Para no dejar a nadie fuera, diré que tanto el PSOE como el PP (España Suma/Trifachito) no son sino más de lo mismo: lobbys. Izquierda Unida (el PCE) no tiene mucho más recorrido que Unidos Podemos e imagino que irán a la baja a pesar del aspecto generacional, pues como ocurre con Ciudadanos respecto del PP, son lo mismo con mejor marketing.

La situación política no va a cambiar a corto/medio plazo pues faltan estadistas. El nacionalismo, como el bipartidismo, llegará a acuerdos insatisfactorios para ambos, que nos conducirán a nuevas batallas de ficción. La Ley Electoral seguirá "premiando" a nacionalistas vascos y catalanes (los gallegos intentarán subir de categoría) para cerrar el paso constitucional y legalmente al marxismo, por tanto, no cambiará nada.

Seguiremos en la inacción política que además de generar conflictos sociales, agrava los existentes, enerva a los indignados (pasarán a ser figuras decorativas a las que fotografiar como souvenir) ayudando a radicalizarse y reclutar "terroristas" entre los "sin futuro" abandonados a la deriva.

La Tierra, casa común también de otras especies, terminará antes o después por hacernos ver y entender que los humanos somos un "virus" letal para la vida...quienes apostamos por la política y el dialogo somos perseguidos por radicales y llevamos tiempo siendo señalados, pero no nos callarán.

España y política