domingo 25.08.2019

Esclavos de la tecnología

Por Eduardo Serrano | Estaba no hace mucho almorzando en un restaurante con la familia y mi dispositivo se quedó sin batería. Sinceramente, lo que vi cuando levanté la vista me dejo, como menos, preocupado, no siendo hasta ese momento consciente del hecho que les paso a comentar.

El 90% de los clientes del restaurante no levantaban su vista de sus terminales. Además, reinaba un silencio sepulcral y solo se alcanzaba a oír el cliqueo frenético de los dedos en las distintas pantallas de los móviles. Pero lo que llamaba por encima del todo la atención era la falta de comunicación con la persona que tienes enfrente.

Una vez acabada la cena, se te acerca un frio camarero al cual los enganchados de sus terminales no miran ni a los ojos, observan rápido lo que han de pagar y con los propios teléfonos realizan el pago acercándolo al datafono, se levantan y fríamente como un conjunto de zombies, que nada envidiarían a los films del memorable George Romero, salen del recinto sin levantar la vista y tambaleándose, pero sin soltar su vicio tecnológico.

Caminando de vuelta a casa te encuentras una escena cuanto menos cómica y preocupante a la vez. Ya no son los dueños los que pasean a sus perros, son ellos paseados por sus mascotas, van por la calle sin mirar, ni levantar la vista, siendo llevados a golpe de tirón de su leal compañero.

Bueno, estos casos son llevados a cabo por adultos y, en su responsabilidad y consciencia queda, pero esas costumbres llevadas a cabo por menores e incluso infantes, ya roza lo que podríamos calificar de posibles futuros problemas de conducta, adicciones y problemas psicológicos, los mismos ya palpables en nuestros actuales menores que usan las tecnologías para grabar y colgar en redes sociales, los casos de moobing, bromas y diferentes irresponsabilidades y todo por conseguir unos ‘likes’, generando con ello hijos y familias antisociales, sin comunicación, sin valores familiares, donde el ciber-coleguismo es la nota común.

Si seguimos por este camino de dependencia tecnológica, como seres pensantes y grupales no nos llevara a nada bueno. Surgirán nuevas patologías mentales, adicciones más duras que las propias drogas, etc

Es digno de mención observar como estos menores y adultos se acercan desesperadamente a los enchufes para recargar sus terminales, quedándose al lado sin soltar el aparato y continuar con su navegación por la red de redes.

Les animo a hacer un experimento social, dentro de sus posibilidades. Dejen sus terminales apagados por 3 días o desactiven los datos móviles, para que solo puedan recibir o hacer llamadas telefónicas, hay muchos y muchas a los que la adicción a lo virtual no se lo permite pero, en otros casos, les aseguro que es toda una experiencia: usar los ojos en vez de sacar fotos, escuchar en vez oír, hablar en vez de escribir. Pruébenlo, no se arrepentirán y será toda una experiencia.

Así lograremos romper una cadena de nuestra esclavitud tecnológica. Si seguimos por este camino de dependencia tecnológica, como seres pensantes y grupales no nos llevara a nada bueno. Surgirán nuevas patologías mentales, adicciones más duras que las propias drogas, etc. Es más según algunos grupos de psicólogos, la dependencia tecnológica es calificada al mismo nivel que la ludopatía, el alcoholismo, tabaquismo y drogadicción.

Como en las dependencias, se debe comenzar por la propia educación cívica en casa, no como ocurre en bastantes hogares que dejan al menor con su terminal móvil, consola y demás sin control, ya que así “no molesta” y está en casa controlado. Por favor, conviene establecer límites y situar todo en su justa medida.

Bueno no les mareo más con mis reflexiones y hechos, pero si me gustaría que realizaran una autocrítica e intentaran pensar en lo que significa para la sociedad actual esta ingente dependencia de las nuevas tecnologías.

Esclavos de la tecnología