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domingo. 26.06.2022

Emprendeduría y empleo: la mejor política social

Por Dailos Reyes | Desde hace unos días estamos inmersos en una nueva campaña electoral, la séptima en dos años y la segundas generales en apenas 6 meses tras la fallida investidura del pasado invierno. En este clima electoral cuasi perpetuo en el que estamos instalados desde el 2014, hemos visto cambiar los paradigmas del espectro político español, pasando de la hegemonía bipartidista que confundía nuestro sistema parlamentario con uno presidencialista, a un verdadero sistema parlamentario con 4 potenciales partidos de gobierno, aunque algunos actores no entendieran el mensaje de las urnas. Tras 8 años de crisis económica y de empobrecimiento de la vida política, los partidos se llenan la boca con términos como regeneración democrática, ayudas sociales, creación de empleo, etc. Pero nos preguntamos si realmente tienen un proyecto completo e integrado de país. ¿Tienen un programa económico definido más allá de los titulares? ¿Son conscientes de que la mejor política social que pueden aplicar es generar empleo y riqueza?

Una cosa está clara, el sistema neoliberal ha colapsado y de momento no hay ningún sistema ideológico que lo sustituya. La socialdemocracia se dejó engullir y las diferencias entre ambos modelos se basan prácticamente en aspectos sociales. Hasta el comunismo está descatalogado desde el ocaso de la URSS y sus países satélites. Incluso China ha sucumbido a la economía de mercado, aunque con un modelo político-social híbrido. La socialdemocracia debe reinventarse y dirigir el mercado, ese ente imperfecto que si lo dejamos actuar libremente devora a las sociedades, generando grandes fuentes de desigualdad.

Quizás ha llegado el momento de replantearnos el sistema económico de nuestro país. En el último siglo hemos pasado de ser una sociedad atrasada y rural, fuente de emigrantes y desequilibrada, a una que está entre las 15 primeras potencias económicas mundiales y que llegó a ser la octava potencia mundial hace apenas 10 años. Pero  gran parte de este desarrollo se generó a base de especulación inmobiliaria, obras públicas y consumo interno, sin apenas ahorro e inversión productiva en sectores estratégicos.

Por mucho que se empeñe la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y el gobierno en funciones del Partido Popular, las políticas neoliberales no han dado resultados satisfactorios en nuestro país – como en ningún lugar donde han sido ejecutadas -, solo han servido para mal maquillar unas estadísticas y para generar una situación de cuasi emergencia social, con una cifra de paro, que lejos de ser coyuntural se ha transformado en estructural, ocasionando precariedad y desigualdad.

¿Qué debemos hacer? Está claro que no debemos seguir actuando como hasta ahora, ni probar viejos modelos caducos disfrazados de nuevo. Es tiempo de pensar y definir el modelo de país, donde el sistema económico, educativo y social sea un pacto de Estado y se mantenga firme durante al menos los próximos 40 años, creando un marco de desarrollo sostenible para las generaciones actuales y futuras.

Debemos estructurar la economía de nuestra nación equilibrando los sectores, de forma que tengamos un sector primario potente que nos aporte soberanía alimentaria, exportando productos de calidad. Un sector industrial puntero, con productos de alto valor añadido y ser referentes en conocimiento aplicado. Un sector servicios excelente, que refuerce entre otros aspectos nuestro potencial turístico; y por último, un sistema financiero al servicio de la economía del país, y no al servicio de los intereses especulativos.  En los últimos años hemos formado a la mejor generación de nuestro país, debemos aprovecharla y no permitir que esté infrautilizada o vendiendo su conocimiento en otros países. Debemos recuperar la inversión realizada en el sistema educativo.

¿Cómo lo hacemos? En primer lugar, fomentar y concienciar a la población de las ventajas de consumir productos nacionales, evitando que la variable precio sea el factor esencial de la decisión de compra, generando un incremento de la demanda que repercutirá en creación de empresas, riqueza y empleo.

En segundo lugar, fomentar la innovación y la competitividad de las empresas españolas, dando formación y herramientas útiles, demandada por el mercado, no por unos técnicos que desconocen la realidad de las empresas.

Debemos promover el emprendimiento en todos los sectores, creando un verdadero ecosistema que favorezca la asunción de riesgos, que nos lleve a la desestigmatización del fracaso, donde los emprendedores que fracasen tengan nuevas oportunidades, que no  se vean obligados a cargar con una pesada losa que les impida volver a empezar.

Tenemos que crear instituciones financieras especiales para ellos y eliminar los subsidios. ¿Por qué nos gastamos millones de euros en subvenciones a fondo perdido? Esas partidas presupuestarias deben cambiar de concepto, convirtiéndose en instrumentos de capital, pasando de gasto a inversión.  Para ello propongo crear un Fondo Estatal para la Emprendeduría, donde esas subvenciones se conviertan en instrumentos de capital, en acciones y participaciones del Estado en las empresas de nueva creación o ya creadas que necesiten capital para modernizarse o ganar competitividad. De esta manera, una parte de los beneficios que obtengan esas empresas, revertirán en el Fondo, alimentando el sistema para seguir invirtiendo en otros proyectos. Una opción accesoria a este plan, es darle un uso verdaderamente útil al Mercado Alternativo Bursátil, para que parte de estas empresas puedan cotizar en un mercado y que el Fondo tenga una herramienta de liquidez para continuar las inversiones en diferentes proyectos.

En resumen, los políticos debemos esforzarnos por mejorar la vida de nuestros ciudadanos, nuestro trabajo es proporcionar las herramientas para que el pueblo ser desarrolle, pero debemos crear entre todos un marco alejado de cuestiones ideológicas y centrados en el sentido común. Debemos encaminarnos hacia no tener que aplicar “Políticas Sociales” porque el Estado del Bienestar y nuestra “intervención” en la economía corrige los desajustes de los mercados, creando una sociedad cohesionada y menos desigual.

Emprendeduría y empleo: la mejor política social
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