miércoles 23.10.2019

El botón de Rivera

Por Adrián Bacaicoa | Dos meses y medio después de las elecciones generales, el país se encuentra en un incómodo bloqueo que no hace ningún bien a la clase política. No se trata solo del veto mutuo entre los bloques del eje izquierda-derecha, se trata también de la desconfianza dentro de la izquierda y la derecha para llegar a acuerdos que puedan desbloquear una situación con el fin de evitar unas sonrojantes nuevas elecciones. El pacto PSOE-Podemos parece rondar más el tacticismo que la ruptura. Contando con que finalmente llegarán a un acuerdo, la cuestión viene de donde sacar los apoyos necesarios sin contar con los independentistas tal y como parece pretender el PSOE, máxime teniendo en cuenta que esta semana Pedro Sánchez ha anunciado que da por rotas las negociaciones con Podemos a cuenta de la propuesta de consulta acerca de si prefieren un gobierno de coalición o de cooperación planteando una disyuntiva tramposa y tendenciosa como ya le han avisado desde sus propias filas Teresa Rodríguez que ya ha anticipado que no va a votar en dicha consulta.

Parecen abrirse nuevas perspectivas entonces. La abstención de Ciudadanos podría ser la solución más lógica en este escenario. Un partido llamado liberal, con clara intención en sus inicios de convertirse en un partido bisagra tan valorado en países como el Reino Unido, y que ha sabido llegar a acuerdos con izquierda y derecha sería el candidato ideal para contar con su abstención para que Pedro Sánchez pudiera gobernar. Además, este hecho haría que los independentistas, los grandes rivales políticos de Ciudadanos, no lograran ser decisivos a la hora de formar gobierno. Pero aquí nos encontramos con el cambio radical que ha ejercido Ciudadanos con Rivera y Arrimadas a la cabeza. Prueben una cosa sencilla, cojan cualquier titular de cualquier de ellos dos, y si no supieran quien lo ha dicho, no sería extraño pensar que fuera de cualquier dirigente de VOX. Esta es la deriva que esta viviendo C´s con numerosas dimisiones de su ejecutiva. Y sería lógico pensar que el escenario político nacional y catalán les ha dejado sin más opciones que luchar por la hegemonía de la derecha.

Si Ciudadanos fuese un partido verdaderamente bisagra, dispuesto a llegar a acuerdos con izquierda y derecha pero sin renunciar a ejercer el liderazgo en la derecha, en las últimas elecciones de mayo, Rivera hubiera aprovechado esa oportunidad de oro

Pero aquí es donde encontramos una de las incoherencias en ese argumentario. Rivera parece que cada día se mueve más por un rechazo absoluto a Sánchez que por luchar por ser el partido líder de la oposición. La orden impartida por él de vetar cualquier acuerdo con el PSOE de Pedro Sánchez, ha evitado una posibilidad que, en mi opinión, podría haber logrado un doble logro para C´s, la alcaldía de Madrid y dejar al PP sin su joya de la corona en esa Comunidad.

Si Ciudadanos fuese un partido verdaderamente bisagra, dispuesto a llegar a acuerdos con izquierda y derecha pero sin renunciar a ejercer el liderazgo en la derecha, en las últimas elecciones de mayo, Rivera hubiera aprovechado esa oportunidad de oro.

Tenía en sus manos apretar un verdadero botón nuclear contra el PP. No era difícil pensar en un acuerdo en el que se quedasen con la alcaldía de Madrid a cambio de ceder el gobierno de la Comunidad al PSOE. Con ello lograba la alcaldía de la principal ciudad española, además de dejar al PP sin sus dos grandes bastiones, asentándole un golpe tremendo al débil liderazgo de Casado. Pero no. En su deriva extremista, la dirección de Ciudadanos ha elegido darle ambos gobiernos al PP, con la complicidad de VOX, y escorándose a una derecha en la que se debilitará al ser el partido joven. No olviden que los electores nunca eligen a las copias. A la larga se quedan con el original como hemos visto en el caso de Podemos y el PSOE, y Ciudadanos con el PP, no será una excepción.

El botón de Rivera