miércoles 17.07.2019

Al cuidador de la persona con alzheimer

Estas personas buscan satisfacer necesidades de carácter instrumental, afectivo, cognitivo, social o de cualquier otra clase en lo que yo llamo en términos jurídico-civiles representación

Por Ramón Peralta | En relación a las personas dependientes, o a las personas con movilidad diferente, en que hace falta un cuidador debido a la situación de discapacidad que padece dicho ser, conviene tener en cuenta las distintas etapas de la enfermedad que padecen y la diversidad de cuidados que requieren en dicho trance tanto a nivel de deterioro cognitivo como a la diferente capacidad de movilidad que requieren en un estadio más avanzado una vez vaya agravándose la enfermedad.

Por todo lo anterior, la figura del cuidador deviene en fundamental pero, como las personas que tienen esa difícil tarea es más bien una especie de poder que el paciente le da a otra persona, frecuentemente un desconocido, de tenerle a su lado y que, con el paso del tiempo, intuye todas sus reacciones humanas, convirtiéndose en la persona que más va a ver, tocar, oír a lo largo de los años que le queden de vida y siendo, quizás, la persona más importante del último trecho de su vida, hasta que finalmente ni siquiera lo reconozca.

En definitiva, estas personas buscan satisfacer necesidades de carácter instrumental, afectivo, cognitivo, social o de cualquier otra clase en lo que yo llamo en términos jurídico-civiles representación.

¿Por qué representación?, porque el cuidador debe conocer los mínimos detalles de las necesidades del paciente y no solo eso también hacer frente, como una valla infranqueable, a todos los atropellos desde el exterior hacia la persona del paciente. Debe estar atento el cuidador si viene un trato de cariño y amor o de trato amargo o violento procedente del exterior.

El representante debe ante cualquier eventualidad defenderle con esmero y raciocinio, no importa que sean familiares muy cercanos, amigos, vecinos y otros.

El Alzheimer, por ejemplo, necesita mucha afectividad y cuando en su interior se da cuenta el paciente que una persona está realmente cuidándolo ése… ése es el alma de su ser…

Al cuidador de la persona con alzheimer