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miércoles. 17.08.2022

El estado de la especie humana y el Estado Islámico

Las guerras en oriente medio llevan mucho tiempo; demasiado para que no sepamos quiénes las alimentaron

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El hombre y la mujer somos el resultado de una evolución de anteriores primates; mamíferos que andaban a cuatro patas. Somos el fruto de triunfantes mutaciones genéticas y del desarrollo de la memoria, a través de la cual podemos retener y transmitir conocimientos, (elemento cultural). La evolución ha producido los cambios morfológicos necesarios para que nuestro cuerpo se mantenga en pie, y logramos ser tan habilidosos que realizamos artilugios de todo tipo; algunos muy beneficiosos para la humanidad, aunque otros son atroces, ya que sólo sirven para matarnos con mayor eficacia.

¿Qué está pasando con nuestra especie?

 Si Hobbes dijo que: "El hombre es un lobo para el hombre", Rousseau también dejó una frase para el recuerdo: "El hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que le corrompe", Rosa Luxemburg exclamó: “Socialismo o Barbarie”, e Isaac Asimov sacó conclusiones trágicas sobre las perniciosas actitudes del hombre: "Sólo hay una guerra que puede permitirse la especie humana: la guerra contra su propia extinción".

Los hechos reafirman las reflexiones pretéritas. Y lo que está claro es que, día a día, comprobamos que ni somos tan humanos como pensamos; a los hechos y tragedias me remito. No sólo somos capaces de agredir a nuestra casa común, llamada Tierra, sino que somos los mayores depredadores de nuestra propia especie. Decir que si seguimos el camino marcado por la élite que gobierna este planeta nuestra especie va camino de su extinción, ni es ninguna tontería. Puede que no guste la reflexión expresada; las verdades suelen molestar y muy pocas personas las agradecen. La mayoría piensa que nadie tiene derecho a aguarles la fiesta, que la vida hay que consumirla a tope y que los que venga después arreglen los entuertos cometidos, si es que pueden.

Las guerras en oriente medio llevan mucho tiempo; demasiado para que no sepamos quiénes las alimentaron. Quienes, con lengua viperina, cultivaron mentiras para saciar el apetito de la industria armamentística y del poder económico, ahora se muestran dispuestos a terminar con el Estado Islámico. Eso está bien, pero la pregunta es ¿cómo se hará? ¿Se invadirá Mosul, ciudad con cerca de dos millones de habitantes?

¿Por qué occidente calla el protagonismo de Arabia Saudita, Qatar y Turquía en la creación del monstruo? ¿Por qué calla occidente que Arabia Saudita hace una guerra en Yemen con el armamento que le compra a EE.UU.? La realidad es que si un país tiene materias primas que necesita el mundo moderno, peligra su integridad, aunque sea  a costa de vidas humanas, de contaminación del medioambiente y destrucción de ciudades, además de sembrar el caos y la barbarie.

Conviene recordar que en tiempos de la Unión Soviética, los Estados Unidos financiaron y formaron talibanes en Afganistán y Pakistán, además de  animar al líder del grupo,  Osama bin Laden, a combatir contra los rusos. Por aquellos años, el Presidente de EE.UU. Ronald Reagan, les llamaba “luchadores por la libertad”. Años más tarde atacaron Irak con una mentira de dimensiones catastróficas, desmantelaron el ejército iraquí y arrojaron a algunos oficiales y soldados en brazos del yihadismo. Y hace cinco años empujaron a los yihadistas a luchar en Siria contra Bashar al-Asad, porque no bailaba al son del vals que occidente quería. Y se logra la cuadratura del círculo con el surgimiento del Estado Islámico, al cual  se le vende armas y se le compra el petróleo a precio de saldo. Cinco años  lleva este “Estado”, no reconocido por la ONU,  luchando contra un Estado reconocido por Naciones Unidas,  y contra un gobierno legitimado por unas elecciones. 

Y llegan los salvajes atentados de Paris y la declaración de guerra del Presidente Hollande a un “estado impostado”,  en un lugar donde el petróleo fluye a raudales y donde los oleoductos y gaseoductos quieren construirse para llevar los preciados productos a Occidente.

Se dirá que Siempre existieron las guerras, que siempre se han esquilmado los recursos de la tierra, que desde los albores de la humanidad los hombres han realizado atrocidades, y es cierto. Pero suponemos que han sido periodos de barbarie, de procesos que creíamos superados por la razón, por la ilustración y por las leyes. Por el contrario, comprobamos que es la sinrazón y el salvajismo los que imperan en detrimento de los valores humanos, aunque se vista de progreso.

Y ante el cúmulo de atrocidades que se suceden siglo tras siglo, podemos llegar a la conclusión de que el sistema económico depredador que padecemos está construyendo el camino de nuestra propia destrucción. No pretendo hacer ciencia ficción, pero al paso que vamos no me extrañaría que algunas de las especies que, por motivos genéticos, nos se diferencian tanto de la nuestra cogiera el relevo de nuestra especie, llamada hasta ahora humana. 

El estado de la especie humana y el Estado Islámico