Se escenifica un Referéndum engañoso, pillando a una izquierda desnortada, dividida y acomplejada: el axioma, “divide y vencerás” se cumple aquí a rajatabla

Se violan las leyes y clamamos para que se cumplan cuando consideramos que son justas porque están sujetas a los derechos humanos.

Pedimos su anulación o cambio parcial cuando consideramos que no están a la altura de las circunstancias.

Y si no existen leyes para resolver situaciones concretas que se presentan, las pedimos para resolver las injusticias que se comenten por su ausencia.

Valga este breve introito para hablar de la situación catalana, de las leyes, de los abusos de ésta, de la manipulación de los conceptos, de los políticos, de sus políticas y de las necesidades de la clase trabajadora.

Denunciamos la “Reforma laboral” del gobierno que preside Rajoy porque permite la precariedad de gran parte de la población española. Y qué decir de las políticas que facilitan la marginalidad y exclusión de colectivos sociales, o de la mirada impasible ante la violencia y los asesinatos machistas de mujeres y la desprotección de la infancia. Clamamos por la derogación de la Ley Mordaza, que ha multado y ha llevado a la cárcel a sindicalistas y personas que simplemente han expresado sus opiniones. Protestamos por las leyes que permiten los desahucios cuando las personas han perdido el trabajo que permitía pagar la hipoteca. Solo son algunas de las leyes injustas que padecemos.

Pero también reclamamos por el cumplimiento de las leyes cuando nos protegen de los abusos del poder económico, como son los convenios colectivos, el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda; derechos que conseguimos con sangre sudor y lágrimas que nos están arrebatando.

El dictador murió, pero…, ¿resurge esa España del garrote y tente tieso, o nunca se fue? Y no solo me refiero a esa España dominada por caciques sempiternos, porque existen otros de nuevo cuño con gran capacidad tecnológica para adiestrar a Tirios y Troyanos. Estamos asistiendo a un espectáculo esperpéntico de la política; una política sumida en la zafiedad, en la mediocridad e incompetencia extrema.

Pero en honor a la verdad, hay que decir que en este maremágnum de dejadez y reaccionarismo político existen dignas excepciones, como es el caso de Joan Coscubiela, porque ha sido el político catalán, actual diputado de SI que es Pot, el que estuvo a la altura de las circunstancias en el Parlamento catalán sobre el Referéndum. Coscubiela, con una larga trayectoria en el sindicalismo catalán, el que fue Secretario General de Comisiones Obreras de Cataluña denunció la violación de los derechos de las minorías en dicho Parlamente. El diputado de Si que es Pot expuso en su discurso, alto y claro, que la ley del Referéndum con la que se pretende la secesión de Cataluña del resto de  España no reúne las mínimas condiciones de una consulta seria.

Es legítimo ser independentista, como creer en el más allá, ser del Real Madrid, del Betis, Del Barsa, del Español, o del cualquier otro partido, pero esa legitimidad se pierde cuando pretende hacerse con trampas, con ocultación de documentos y con mentiras de todo tipo. Ese camino está sembrado de discordia y lleva a la división de quienes deberíamos estar unidos y unidas para reclamar una “verdadera democracia”, donde los derechos y libertades no sean pisoteados por las derechas que están implantadas en todo el territorio nacional, corruptas unas y otras, además de represoras.

No olvidemos que el gobierno de Cataluña dio su apoyo a la Ley 15/97; ley que abrió la puerta a la privatización de la sanidad Pública,(nuevas formas de gestión la llamaron). Los conciertos de la Educación Pública fue otro capítulo más de gestión privada  con fondos públicos; y después llegaron otros servicios esenciales. Siendo a su vez muy generosos para crear televisiones catalanas (4), embajadas en 7 países, con un costo actual de 17 millones de euros; todo ello para hacer propaganda del catalanismo supremacista. Tampoco olvidemos que el gobierno catalán siempre ayudó a los gobiernos del PSOE y del PP a aprobar los Presupuestos Generales del Estado, previo pacto de porcentajes del reparto en dicho presupuestos, ni que las leyes más polémicas siempre contaron con el visto bueno de los sucesivos gobiernos catalanes.

Se escenifica un Referéndum engañoso, pillando a una izquierda desnortada, dividida y acomplejada: el axioma, “divide y vencerás” se cumple aquí a rajatabla. Es cierto que necesitamos una República, pero un República Federal que no otorgue supremacía a ninguna, sino solidaridad entre ellas las federaciones. Ya sabemos que gran parte de la industria y de los servicios catalanes estuvieron asistidos por mujeres y hombres de toda la geografía española, y decir “Charnegos o pobretones” a quienes no lleven el suficiente pedigrí en su DNl que el catalanismo requiere no ayuda a la necesaria solidaridad.

Que no nos confundan, el modelo que pretenden imponer los caciques de nuevo cuño en casi nada se diferencia de la derecha de Rajoy. Puede que lo primero que hagan sea una amnistía, como hizo el ministro Montoro, para todos los que incumplieron las leyes contributivas, para quienes cobraron peajes a las empresas concesionarias de servicios y obras faraónicas, para quienes evadieron impuestos. El independentismo catalán muestra su verdadera faz con acciones que están llevando hace años. Al parecer, se han elaborado listas de funcionarios, de jueces pro y contra-independencia, como señaló el ex juez Santi Vidal. Por otro lado, hay países dispuestos a financiar a la pretendida Cataluña independiente, uno de ellos NO europeo (con padrinos así…)

La disgregación de las naciones es el nuevo paradigma de la globalización depredadora. La lucha de clases es hoy más intensa, pero pretenden que nos olvidemos de ella inculcando mensajes segregacionistas que nada tienen que ver con la necesaria unión de la clase explotada para combatir el sistema económico que padecemos, que se nutre de las guerras y del exterminio de los pueblos, como está sucediendo en Palestina y en Yemen, entre otros. El concepto de autodeterminación iba y va dirigidos a los países que sufrieron el colonialismo y los que aún siguen sufriéndolo. “Los colonizadores eran los llamados a civilizar el mundo y los pueblos colonizados debían estar agradecidos de ser colonizados”, pero no es este el caso de Cataluña, aunque tenga sus particularidades. La actual autonomía catalana es amplia y da para mucho cuando los gobernantes no desvían el dinero en embajadas, televisiones y demás medios de “información” costeados con el dinero de la hacienda pública española, o para hacer fortuna en paraísos fiscales.

Cataluña no es expoliada ni robada por el resto de España, como falsamente dicen los gobiernos catalanes. Son las directrices económicas que marca el sistema capitalista y que siguen fielmente los gobiernos de turno quienes roban derechos a los trabajadores y trabajadoras de todas las regiones de España. La reforma del artículo 135 de la Constitución para priorizar el pago de la deuda, en detrimento de los servicios sociales, es quien lo ha permitido y frente a ello debemos unirnos y no separarnos como pretenden las diferentes oligarquías de derechas, ya que solo sirven al poder económico y a ellas mismas. Ambas nos roban; nos han robado tanto que hasta nos roban el lenguaje.

La palabra sanadora no es la “independencia. El problema catalán no es únicamente una cuestión de sentimiento identitario, que existe y debe ser respetado, sino de la política de dominación entre dos gobiernos de derechas que, como si fuesen Sheritt del oeste americano, se están desafiando a ver quien dispara el primero y quien saca mayor ventaja del duelo. Son ellos los que se disputan la hegemonía mientras al pueblo trabajador se le está recortado derechos. Las malas lenguas cuentan que el presidente Puigdemont ya ha prometido a las Pymes una segunda reforma laboral que deja en pañales la de Rajoy. En política no vale todo; la burguesía catalana, aliada de los gobiernos de turno, ocultan sus espurios intereses con conceptos que mueven el sentimiento, pero ocultan lo que hay tras las bambalinas. Mientras la derecha catalana se hacía la víctima en el Parlamento español, apoyaba gobiernos centrales a la vez que hacía negocios y cobraba porcentajes, al igual que el gobierno de Rajoy.

Todo nacionalismo, sea español, catalán o cualquier otro es supremacista y, por ello, excluyente. La nueva República catalana, si se consigue, promete a las clases populares bonanzas de todo tipo, pero en él no tendrán cabida quienes discrepen de las esencias del nacionalismo. De hecho, muchos profesores y profesoras de la Enseñanza Pública han tenido que salir de Cataluña por el ambiente tan enrarecido que se respira, y los conciertos con escuelas privadas gestionadas por la Iglesia son mayoritarios. Existe una clamorosa limpieza de ideas, que recuerda a las limpiezas de sangre de imponían los reinos cristianos. La división del pueblo está servida y ya se sabe a quienes beneficia.  

La casta catalana, se vistió con la bandera catalana para ocultar el saqueo de las arcas públicas y llaman a votar. Ponen de ejemplos los Referéndums escocés y canadiense, pero ocultan que dichos Referéndums tuvieron meses de debate social, con documentos elaborados y públicos. ¿Sabe el pueblo que clases de documentos han elaborado?, ¿Qué hoja de ruta es la programada después del Referéndum? ¿Dónde se exponen los principios del pretendido Estado catalán? “Deprisa, deprisa”, sin debates, sin documentos.

Esto huele a podrido y no es en Dinamarca. Y termino con una reflexión del escritor uruguayo, Jorge Majfud:” Los instrumentos se convierten en sujetos y los sujetos en instrumentos. Así, el racismo y los intereses de clase han estado relacionados desde los tiempo”.