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martes. 09.08.2022

Los servicios públicos, la crisis y el neoliberalismo

La crisis está siendo utilizada para realizar un ataque desmedido contra los sistemas de protección social...

La actual crisis económica mundial esta siendo utilizada para realizar un ataque desmedido contra los sistemas de protección social a escala global, si bien existen diferencias notorias según las zonas del planeta mediatizadas tanto por las políticas de los gobiernos como por los movimientos sociales.

Aunque la crisis esta funcionando como detonante para un ataque en profundidad, la realidad es que las políticas neoliberales de desmantelamiento de los servicios públicos vienen de lejos. Ya en la década de los 80 del pasado siglo desde la época de Margaret Thatcher y Ronald Reagan la ideología neoliberal ha partido de la base de que es necesario adelgazar el Estado y hacer que sean las personas las que asuman individualmente los riesgos de su vida y también de su salud. La idea de que el mercado es el mecanismo más eficiente de asignación de recursos en todos los órdenes de la sociedad se ha vuelto cada vez más hegemónica y predominante, y para ello se ha producido un ataque sistemático a los principales enemigos de este modelo teórico: los sistemas de protección social, calificados de burocráticos e ineficientes, las redes y organizaciones de solidaridad y autodefensa de los trabajadores (los sindicatos y otras organizaciones sociales) y los sistemas de organización social y política capaces de poner trabas a la voracidad insaciable de los mercados (los sistemas de organización política, las administraciones publicas y los políticos identificados con la corrupción, como si el mundo empresarial y de las finanzas no fueran el origen y la principal fuente de corrupción e ineficiencia en nuestra sociedad). Todo esto se ha hecho a pesar de que la evidencia empírica nunca ha demostrado la veracidad de estas teorías.

Se trata de acabar con el papel del Estado como garante de los derechos de las personas, la eliminación de los servicios públicos (educación, sanidad, servicios sociales) y la desregulación de las relaciones económicas y comerciales a nivel internacional. En esta estrategia ha tenido un papel relevante organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, etc, que han promovido la privatización de los servicios públicos (Acuerdo General Sobre Libre Comercio- GATSS), la reducción de los gastos sociales, la precarización de las condiciones laborales y la eliminación de las reglas que controlaban la circulación de capitales (favoreciendo la libertad de especulación).

En cualquier caso, hay que ser conscientes de que en Sanidad este proceso se ha producido con una gran flexibilidad y capacidad de adaptarse al terreno concreto y a las circunstancias de cada país, por lo que, mientras que en los países con sistemas sanitarios públicos se hacía hincapié en la ruptura de la integralidad de los mismos introduciendo mercados internos, desregulación y empresarización de los centros sanitarios, en los sistemas más liberalizados se fomentaban los copagos, las subvenciones al sector privado, la disminución de las coberturas públicas, etc.

Y en esto llegó… la crisis

La crisis global está teniendo una mayor repercusión y trascendencia en los más pobres, con menores recursos y estructuras sociales más débiles, en los que las políticas de privatización y de desmantelamiento de los servicios públicos (Acuerdos para la Liberalización de Servicios) y el flujo de profesionales hacia los países más desarrollados han experimentado un importante avance gracias a las políticas neoliberales.

El modelo de Globalización Neoliberal ha tenido una importante repercusión para la salud de los ciudadanos:

- Empeorando los factores que determinan la salud-enfermedad: Ha contribuido al deterioro del medio ambiente (que está detrás del cambio climático), a incrementar la pobreza y la marginación social por la depredación de materias primas, a la destrucción de las economías de los países menos desarrollados, a la deslocalización de empresas, a la precarización de las relaciones laborales y a la explotación de la mano de obra, a facilitar la expansión de las multinacionales del tabaco, el alcohol y la comida basura, a la eliminación de controles a la producción y circulación de drogas ilegales, a la difusión de epidemias de enfermedades asociadas a la explotación y exportación incontrolada de animales para la alimentación (vacas locas, gripe aviar, gripe A), a la expansión de los alimentos transgénicos que afectan a la salud y someten la producción agrícola de los países en desarrollo, a la generalización de centrales nucleares, etc.

- Deteriorando los servicios sanitarios públicos: Imponiendo las relaciones de mercado, abandonando las políticas de salud por las de enfermedad y deteriorando los servicios públicos de salud.

También hay que considerar la influencia de la industria farmacéutica y de las multinacionales de la tecnología sanitaria, el apoyo de los sistemas mercantilizados en modelos basados en la curación por encima de la prevención y promoción de salud y en la utilización intensiva e irracional  de los recursos tecnológicos. Todo ello lleva a un crecimiento exponencial del gasto sanitario que no se acompaña de mejoras en los niveles de salud

Las consecuencias para la salud publica tienen que ver con los conflictos entre la lógica del mercado y la protección sanitaria: cambios de hábitos alimentarios, crisis de las vacas locas, dioxinas, gripe aviar,…, las desigualdades en los niveles de vida individuales, grupales, regionales y nacionales, la reducción de los presupuestos públicos en servicios sociales, pensiones y desempleo y el aumento precariedad laboral: mas mortalidad y morbilidad, descenso de la natalidad, aumento de la economía sumergida, etc.

Además de amenazas para los sistemas sanitarios, como son la dotación de infraestructuras los llamados modelos de “colaboración público – privada” (iniciativas de financiación privada, mas conocidas como PFI, concesiones administrativas, etc), la excusa para las privatizaciones y las repercusiones sobre los profesionales: menos empleos y empeoramiento de las condiciones laborales. Otra vía es la limitación de prestaciones, el establecimiento de copagos (impuestos sobre la enfermedad) y el deterioro de los sistemas sanitarios públicos.

La crisis económica ha venido a incrementar, aún más, los problemas de salud generados por la Globalización en una doble dimensión: Reduciendo los recursos disponibles por los servicios sanitarios públicos e incrementando las necesidades asistenciales asociadas al aumento del paro, la pobreza y la marginación social.

La manera de salir de esta crisis puede suponer una profundización de estos problemas si se mantiene y profundiza la actual estrategia de desregulación de los mercados y de las relaciones laborales, privatización de los servicios públicos, reducción de impuestos a los sectores privilegiados, libertad de actuación de las multinacionales o disminución del papel del estado como proveedor de los servicios sanitarios.

Se conoce hace tiempo que los sistemas sanitarios con gestión pública con mas baratos y mas eficientes, como señalan todos los informes internacionales, recientemente la Agencia Bloomberg 2013: comparando gasto sanitario total y público con esperanza de vida y esperanza de vida libre de incapacidad: España el 5º mas eficiente del Mundo, el 1º de Europa. Los  motivos son también muy conocidos: los sistemas públicos tienen menores gastos administrativos, una menor sobreutilización tecnológica y la posibilidad de socializar los riesgos mediante sistemas de cobertura universal.

En este contexto la gestión pública de la Sanidad es fundamental por los siguientes motivos: Para orientarse a la consecución de niveles de salud y de satisfacción de todos; Para corregir los fallos del mercado  como la  información asimétrica, la presencia de externalidades y la incertidumbre y variabilidad de las enfermedades, y sobre todo para mejorar la equidad social.                                     

En los sistemas sanitarios importante recuperar la lógica solidaria asegurando la sostenibilidad económica a través de los presupuestos públicos, la  sostenibilidad fiscal imponiendo impuestos progresivos, evitar la división entre financiación y provisión (la puerta del mercado), evitar la competencia entre instituciones públicas, tener clara la ineficacia de los copagos y recuperar el discurso de la superioridad de lo público sobre lo privado.

HAY ALTERNATIVAS

Existen alternativas para hacer frente a la crisis y a su repercusión sobre la situación de salud y para reorientar la estrategia de la Globalización hacia la solución de los problemas y necesidades de la población mundial, para ello es necesario avanzar en la alternativa de las tres S :

· Solidaridad por encima del mercado. Solidaridad nacional e internacional

· Modelo Sostenible, con austeridad, protección de la naturaleza, pleno empleo con decrecimiento

· Soberanía popular. Democracia participativa a todos los niveles. Soberanía y legalidad internacional

Para conseguirlo debemos de avanzar en otra estrategia que se base en:

- Potenciar los servicios públicos de salud como promotores y garantes de la salud de la población y como motor de la economía (generando empleo y disminuyendo los niveles de pobreza y marginación)

- Regular las relaciones comerciales internacionales para acabar con los intercambios desiguales

- Controlar las actividades de las empresas multinacionales para evitar la depredación de los recursos de los países en desarrollo

- Cambiar los sistemas de producción para que no deterioren el medio ambiente y eviten la catástrofe del cambio climático

- Políticas de producción y comercialización de alimentos sostenibles y eviten la destrucción de las economías tradicionales, la extensión del hambre y la pobreza y la dependencia de la mayoría de los países del mundo de unas pocas corporaciones multinacionales

- Potenciar el papel de los sistemas de salud pública como promotores de salud, barrera preventiva contra la difusión de epidemias en un mundo cada vez más interconectado y creadores de riqueza y empleo

En esta línea hay que promover instrumentos que faciliten la información sobre la situación de salud y los riesgos que la amenazan y la participación social en los sistemas sanitarios como fórmula para estimular la responsabilización de la población con su salud y con el mantenimiento y mejora de los sistemas necesarios para garantizarla, y crear alianzas en torno a cuatro objetivos fundamentales:

1º- Reorientar la globalización neoliberal que defiende los intereses de unos pocos poderosos hacia las necesidades de toda la población y un medio ambiente sostenible.

2º- Mantener los servicios públicos de gestión y provisión públicas como garantes de derechos sociales y creadores de riqueza social.

3º- Potenciar y mejorar el papel de los servicios de salud públicos como promotores de salud y barreras contra la difusión de enfermedades y epidemias.

4º- Crear y reforzar instrumentos de solidaridad que garanticen la salud de toda la población a nivel mundial.

Estas Alianzas deberían de realizarse a nivel local, regional o global y no solo, sino también a nivel sanitario. Para ello es fundamental la unidad de acción y se precisa la actuación de los organismos internacionales, los gobiernos, administraciones públicas, los profesionales de la salud y del conjunto de la población promoviendo actuaciones que favorezcan y consoliden el derecho a la salud para todos como un derecho humano fundamental y a que se potencien los servicios públicos de salud como la alternativa mas eficaz y eficiente para conseguirlo. America Latina es un buen ejemplo de que se pueden conseguir avances muy relevantes a pesar de un contexto general muy complicado.

Una última reflexión tiene que ver con la necesidad de encontrar sistemas de consensos unitarios que permitan articular acciones comunes a quienes nos enfrentamos a las estrategias de la globalización neoliberal. Hay que ser capaces de separar lo que es fundamental de lo que es accesorio pues solo así conseguiremos que los intereses del 99%  de la población prevalezcan sobre la rapacidad de las multinacionales. En realidad lo que hay que hacer es llevar a la práctica el grito que se ha repetido durante los últimos tiempos  en las calles españolas y que ha logrado paralizar las privatizaciones en la Comunidad de Madrid: “Si se puede, juntos podemos”.

Los servicios públicos, la crisis y el neoliberalismo