sábado. 20.07.2024

¿Ratos de esperanza o esperanza a ratos?

Pasado el telediario, regresado el televisor a su negra pantalla, una serie de reguntas revolotearon por mi cabeza…

Con el tiempo justo para ver el inicio del telediario suelo encender mi televisor. La noticia con que abre el informativo me sobrecoge, sorprende y me produce un regusto interno que no sabría explicar a qué me supo. Carezco de referentes para identificar o comparar el sabor.

‘Rato detenido’: Ministro, Vicepresidente del Gobierno, Presidente in pectore, doctor en economía universal… Un iniguanable curriculum a quien una mano firme le doblega la cabeza para introducirlo en el vehículo que le transportará ante el juzgado de guardia como a cualquier caco de nuestras calles pillado in fraganti.

Tengo por ahí escrito que hay sucesos, muchos, que se me emparejan. Este no ha sido excepción. Suelo elegir música en función de mi estado de ánimo. Momentos antes de encender el televisor estuve escuchando folk español, Jarcha en concreto, y al oir la noticia de la detención de Rato, una estrofa de la última canción retornó con brío: ‘Sentimos que no estén todos/los que viven de esta guisa/pues sería interminable/poner música a la lista’.

Pasado el telediario, regresado el televisor a su negra pantalla, una serie de reguntas revolotearon por mi cabeza: ¿por qué ahora? ¿por mano de quién? ¿a quienes beneficia o perjudica? Y lo más importante, me decía: ¿dormirá en Soto del Real? Sin respuesta publicable me dormí…

Esta mañana me informo que Rato, el Sr. Rato de nuevo, durmió en su casa, que se abre un investigación exhaustiva, que habrá comisiones… ¿que qué? ¿pastel todo, como se suele decir en cheli o ambientes carcelarios?

Tampoco tengo respuestas para afirmar si es un farol arriesgado o va de veras el envite, así que retorno a a Jarcha: ‘Bienaventarurados, madre/los políticos de oficio/que trabajan para el pueblo/si ello les da beneficios’.

¿Ratos de esperanza o esperanza a ratos?