jueves 22.08.2019

Pedro vs Pablo

Pese a los esfuerzos de algunos exegetas en presentar una relación amigable entre Pedro y Pablo, recurriendo incluso a poner por testigo escritos como «Hechos de Pedro y Pablo», apócrifo donde los haya, es evidente que entre ambos no pintó nada bien su andadura comunitaria.

Pablo no entendió nunca que, siendo instruido, con dominio en lenguas y escritos epistolares incendiarios, las llaves del reino de los cielos hubieran pasado a un pescador inculto que, para más inri, había negado por tres veces a su Maestro en los peores momentos de su pasión.

Por su parte Pedro, condescendiente y bondadoso, justificaba la envidia de Pablo por el trauma sufrido al caerse del caballo que, ante la ausencia de psicólogos clínicos en la época, no pudo superar en vida. Explicación que daba en público. En su círculo privado se despachaba con un: «fariseo es y fariseo morirá».

Aprovechando su autoridad y envolviendo la orden en un: «Pablo, tú que tienes los dones de verbo y lenguas, vete a predicar por el imperio mientras en Roma yo apaciento mis ovejas». Y Pablo fue.

La Historia es vieja, anciana diría y como tal repite los acontecimientos porque quizás los novedosos están agotados. Y en el aquí del ahora ha puesto frente a frente a otros Pedro y Pablo, aunque no tan cristianos como los anteriores, creo.

¿Cómo es posible, se pregunta este Pablo, que un Pedro arrojado a latigazo del templo de los suyos se hay aupado al sillón gestatorio? ¿Cómo es posible que me negara un asiento a su derecha la primera vez? ¿Y ahora a su izquierda? Pedro ¿me vas a negar una tercera?

Pedro, ensanchando la sonrisa empática de labios y dientes, congelando aún más la de ojo sin duda al recordar la falta de respeto por aquello de «la mano del destino te ha señalado y te voy a hacer presidente», responde: «Pablo, tú que tienes el don del verbo vete a predicar allende el desierto». Y añade para su coleto «ándate fariseo» con deje argentino. Ignoro el porqué.

Regresando a los exegetas. Achacan la muerte de Pedro a Nerón. Tengo mis dudas. Al menos en la mano que meció la cuna.

Al loro.

Pedro vs Pablo