miércoles 17.07.2019

Rastas y plastas

Después de todo lo visto y oído estos días, me pregunto: ¿han mantenido en todo momento las formas los llamados conservadores en el Parlamento?

El diputado de Podemos, Alberto Rocríguez.
El diputado de Podemos, Alberto Rocríguez.

El jueves 14 de enero, todos los medios se hacían eco de las declaraciones de la señora Celia Villalobos en el programa La Mañana, de RTVE, y el Huffington Post así se hacía eco de esas palabras: "A mí, que un diputado de Podemos (o si fuera del Partido Popular) lleve rastas me da igual, conque las lleven limpias para que no me peguen piojos, me parece perfecto". Para colmo, Mariló Montero le increpa: "La rastas es lo de menos". Era tal la indignación en las redes que la periodista Pilar Cernuda, en el programa Espejo público de Antena 3, se venía arriba: "¡Hace falta limpieza, porque en el hemiciclo conviven muchas personas juntas!" y, ni corta ni perezosa, Susanna Griso se asusta y parece llamarle la atención.

Nada de esto hubiera sorprendido especialmente si el Papa, según La Razón digital, no hubiera pedido, poco antes, a los jóvenes “que ofrezcan su `tiempo´ y se preocupen `siempre´ de los que les piden ayuda”, después de desearles: “Sed valientes e id a contracorriente”.  Pero fue Javier Algarra quien puso “en su sitio” a los que, para él, han convertido el Congreso “en un circo”. Según La Gaceta digital de ese mismo día 14 de enero, el presentador del programa El Gato al Agua en Intereconomía Televisión habría criticado a quienes, a su vez, habrían hecho del Parlamento español, una chirigota: "Hoy hemos visto bicicletas, bandas de música y rastas", persistía. Ahora bien, ¿han mantenido en todo momento las formas los llamados conservadores en el Parlamento?

Pajas y pajines

Respecto a la entonces ministra de Sanidad y Política Social, Leire Pajín, Francisco León de la Riva, alcalde popular de Valladolid, ya dijo, reiteradamente, que “es una chica preparadísima, hábil, discreta, que va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya y que va a ser la alegría de la huerta. Yo, tengo que decir que cada vez que la veo la cara y esos morritos pienso lo mismo, pero no lo voy a contar aquí”. Por su parte, José Ignacio Wert, ex - ministro de Educación, Cultura y Deporte hasta junio del pasado año, consideró que quienes organizaron determinadas protestas contra su política y quienes participaron en ellas, así como los que vertieron críticas sobre la misma en el pasado, no eran “quienes para determinar la legitimidad del sistema”.

Estas y otras salidas de tono están presentes en muchas páginas digitales pero es Carmen Moraga quien escribía, el último día de 2015 en eldiario.es, que Andrea Fabra (PP), la exdiputada del PP por Castellón, iba a pasar “a la historia por su desafortunado  `que se jodan´,  exabrupto que lanzó desde su escaño, en julio de 2012 durante un debate en el que Rajoy estaba anunciando duras medidas de recortes y culpaba al anterior Gobierno socialista del desempleo”. Y, hablando de Celia Villalobos, Moraga recordaba que “sus encontronazos con los diputados de la oposición cuando le toca presidir los debates en ausencia de Jesús Posada han sido sonados”, si bien “lo que le perseguirá para siempre es la imagen jugando con el iPad durante la celebración del último debate del estado de la nación mientras el presidente del Gobierno respondía a la intervención del portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida. Villalobos negó la mayor pero las imágenes que captó el periodista de La Marea, Antonio Maestre, no dejaban lugar a dudas”.

Así pues, pudiera parecer que el circo parlamentario es cosa de todos, hasta de quienes no son nada, pero también pudiera ser, tal y como escribía poco después Pedro Narváez en larazon.es que el Congreso pareciera “una comuna en la que sólo faltó que Pablo Iglesias se descubriera mujer barbuda y diera el pecho al pequeño Diego, el bebé de Bescansa” y que no hiciera falta “que Celia Villalobos sacara el Filvit dialéctico de los piojos, sobre todo ella que va de verso suelto y espíritu libre no parasitario. Alberto Rodríguez, el de las rastas, acumula un currículum mucho más sucio que el pelo”.

Rastas y plastas