lunes 27/9/21

La cultura como parte del campo de batalla de las ideas

CCOO, con su identidad e historia específica, somos, y queremos seguir siendo una parte determinante de la sociedad. Una organización que organiza a un sector importante...

CCOO, con su identidad e historia específica, somos, y queremos seguir siendo una parte determinante de la sociedad. Una organización que organiza a un sector importante, decisivo de la población: el mundo del trabajo, con dos elementos significativos: la autonomía y la voluntad de incidir desde el centro de trabajo en el conjunto de la sociedad.

Los sindicatos nacemos alrededor de la cultura del trabajo, del trabajo como creador de riqueza y factor de socialización. Así, rompemos con la invisibilidad de las personas que aportan su trabajo como principal valor a la sociedad, reclamamos sus derechos, pero también practicamos otra forma de vivir, de pensar y de actuar.

La cultura, el trabajo cultural, de creación y difusión de valores culturales no es, no queremos que sea un elemento decorativo, un añadido de la actividad sindical.

La cultura, es parte del patrimonio de las sociedades, de esa riqueza que queremos mejorar y distribuir.

La cultura es también un campo de batalla de ideas, en el que se dirimen combates que afectan en gran manera a las relaciones sociales, a la construcción de hegemonías.

Somos creadores y promotores de nuevos valores. Asumimos la solidaridad y la cooperación como valores que nos definen y diferencian, como formas propias no solo de defensa frente a la hegemonía del capital, sino también de afirmación de esa manera diferente de vivir, de compartir, de conocer, de organizar la vida y la sociedad.

La disputa sobre la cultura, sobre los valores culturales, forma parte de la disputa sobre cuál ha de ser la salida de la crisis.

El necesario viraje hacia una salida a la crisis que tenga en cuenta a las personas, que ponga límites y controles al poder del dinero, que recupere la centralidad para el trabajo, requiere una regeneración cultural.

La necesaria disputa de la hegemonía cultural no se libra desarrollando una línea de trabajo específica, sino interviniendo desde los más diversos campos y siempre promoviendo la participación y el pensamiento crítico como generadores de dinámicas que permitan que los valores alternativos a los dominantes se configuren como mayoritarios en la sociedad.

Potenciar y difundir nuevos valores, también porque no un nuevo y renovado lenguaje, así como convertir determinadas prácticas culturales en mensaje, en relato renovado, en propuestas para los trabajadores y trabajadoras y el conjunto de la sociedad, y establecer desde ellas canales de diálogo y alianzas con los diferentes sectores progresistas de la cultura, para desarrollar una labor de reflexión, movilización y pedagógica, es fundamental.

Durante los últimos años, el trabajo ha casi desaparecido del imaginario colectivo y el dinero ha monopolizado el papel de creador de riqueza.

Los mismos años en los que se ha desarrollado un  proceso de contrarrevolución neoliberal que para justificar e incluso glorificar el incremento desmesurado de la desigualdad ha fomentado el individualismo, la competitividad irracional, el pensamiento único y por lo tanto la negación de la diversidad y la crítica, la uniformidad y la sumisión, así como la normalización de comportamientos y pautas de acción antidemocráticos.

Son valores que han contribuido a  la confusión y resignación con que se ha asumido la crisis por una parte de la sociedad, que se oponen a nuestra identidad cultural, que con su fuerte extensión e implantación la debilita.

El 3 de octubre, el Foro por la Cultura, desde la iniciativa de la Fundación 1º de Mayo, ha iniciado su andadura y tiene mucho por hacer, un enorme espacio para intervenir, desde lo que es, un lugar de encuentro entre el trabajo y el ocio creativos alrededor de la solidaridad, la cooperación y el pensamiento crítico. Un espacio en el que el conflicto social tiene carta de naturaleza en la afirmación de la democracia, la libertad y la lucha contra la desigualdad.

El Foro por la Cultura es un proyecto tan necesario como ambicioso y en el estamos poniendo todo nuestro empeño.

La cultura como parte del campo de batalla de las ideas