jueves 05.12.2019

Descarada gentuza sin vergüenza

Señores Rivera y Casado, no hagan el ridículo, por favor, pintando una España pobre y atrasada, a la que, puestos en verdad, ustedes, si es por sus honorarios, no representan

En sus campañas electorales, con tal de atraer votos, el conde de Romanones lanzaba promesas como construir un puente en tal pueblo para pasar el río, sin saber que por ahí no pasaba río alguno. Cuando la gente le recriminaba, el atrevido conde prometía traer el río, y dar por real su promesa.

A mi edad, nada debería sorprenderme cuando los políticos lanzan promesas imposibles como la mencionada,o hacen declaraciones que denotan su ignorancia y descaro. Pero he aquí que esta semana, en la vorágine de los presupuestos, me han sorprendido sobremanera la actitud, la intención y las palabras de dos jóvenes políticos que uno no sabe si calificar de estúpidos, o de sinvergüenzas. Estúpidos porque con sus palabras, viendo la situación en que se encuentran quienes trabajan, con  salarios de miseria, no favorecen la atracción de votos, y sinvergüenzas, porque han sido ellos, mientras gobernaban, quienes han traído la ruina al país, favoreciendo a costa de los bajos salarios a las grandes empresas. Nunca han aumentado los ricos tanto (400%) en España como en estos últimos cinco años. Y nunca como en estos años han perdido los empleados tanto poder adquisitivo como en la situación actual, cerca del 40 %. Y hablo de los que tienen trabajo, que el desempleo sigue en aumento y las ayudas y subvenciones oficiales han disminuido en todos los sectores, perjudicando, hasta el extremo de llegar a la muerte, a los ciudadanos más indefensos.

Pero parece que el emegente Riverita, y sobre todo el masterizado Pablito Casado, no saben en qué país viven. Mejor dicho, lo deben saber al vaticinar que subir el salario mínimo interprofesional (SMI) a 900 euros, será una hecatombe para el futuro del país. Como si el futuro del país no arrancase ya con la hecatombe en la que nos han metido con la disculpa de una crisis inventada, a la que, en España, habría que añadir unas finanzas sustraídas, desviadas, y unos impuestos irracionales, mejorados para grandes empresarios con salarios galácticos. Sin olvidar las ganancias con las que llenar sus propios bolsillos, así, por la cara, porque ellos lo deciden, y porque se creerán más guapos que nadie, ellos y sus coleguitas de los escaños del hemicirco, en los que quien más quien menos, andan -sin contar sobresueldos y otros mangoneos- sacando entre 7.000 y 12.000 euros por mes y escaño. Es decir, diez veces más de lo que cobra cualquier trabajador mileurista -cada vez menos y más precarios- o multiplicando por 15 las nóminas de la mayoría de los empleados en España, esos que producen mucho más que ellos, dedicados a calentar asientos de caoba con sus orondos culos, y a aplaudir con sonoras palmas sus copiadas y repetidas peroratas. 

Me he asombrado del atrevimiento y de la estupidez, sobre todo, del  nuevo y flamante Casado. Si su antecesor presidente, que debía padecer dislalia, soltaba galimatías a diestro -que a siniestro ya no le daba-, el sustituto, formado en la Universidad de Aravaca, mete la dialéctica estaca -por eso de rimar bien- denotando su falta de sensibilidad y visión política al declarar que hará lo posible para que no se suba el salario mínimo, que hacerlo sería la ruina para España. Sus proclamas, irracionales e ilógicas, suelen ir acompañadas de la amenaza o el miedo, que bien saben es una manera de aquietar a la gente, evitando se les suban a las barbas. Sé que no lo ha dicho así, que sería demasiao pal body y el voto, y sabe que hay que decirlo más suave, pero es lo mismo que pregonar  que se opondrá a la aprobación de los presupuestos. Lo mismo ha dicho el diestro Riverita, tratando de sumar a sus palabras un razonamiento farragoso y tremendista. A ambos la subida del 22% del SMI les parece una barbaridad. Pero mayor barbaridad es que se opongan, y vayan a Bruselas a convencer a los europeos de que el gobierno español no sabe lo que hace, que estos socialistas, encadenados a unos “podemitas” (que deben ser seres de otro planeta por su nombre), quieren subir a 900 euros el SMI. Se reirán de ellos. Quizá no sepan, y se lo recuerdo, que  después de Grecia, y Portugal, España es de los clásicos países de la UE cuyo salario mínimo vigente de 735 euros, el más bajo de Europa. Y eso que gracias al milagro de la virgen de Fátima (Báñez), en el BOE del 30 de diciembre de 2017 se subió, qué barbaridad, un 4%. Copio el texto:

El salario mínimo para cualesquiera actividades en la agricultura, en la industria y en los servicios, sin distinción de sexo, ni edad de los trabajadores, queda fijado en 24,53 euros/día o 735,9 euros/mes, según que el salario esté fijado por días o por meses”. Firmado Fátima Báñez, no la Virgen que hizo mucho por disminuir el paro, y ser condecorada, sino la ministro de trabajo y empleo, que hizo más bien poco. Debió la señora ministro quedarse más ancha que cuando subió las pensiones un 0, 25%.

Así son estos políticos, tocan el bolsillo de los demás para darle una limosna y no se miran el suyo, lleno, hasta arriba; ofensa social y ética que dice muy poco de una actividad como la política, encaminada a mejorar la vida ciudadana, que debía ser la más honorable de todas, si no tanto por lo que hacen, cuanto ciertamente por lo que cobran.

Como tienen pensado estos individuos líderes de partidos, que se muestran en contra de tal subida del SMI, ir al Parlamento Europeo a hablar del desastre en que en los próximos años se va a  ver España, vuelvo a recordarles que puede que hagan el ridículo, o den qué pensar a nuestros vecinos de cómo es posible que los españoles cobren tan poco comparado con sus sueldos, y no se hayan rebelado exigiendo que se disminuyan las diferencias salariales entre políticos y ciudadanos, a sabiendas de que los primeros están al servicio de los segundos.

El SMI en países de la UE a los que nos queremos equiparar:

Austria: 3.624 euros

Luxemburgo 2.000 (claro que también es paraíso fiscal) euros

Bélgica: 1.501 euros

Francia: 1.457 euros

Irlanda: 1.614 euros

Holanda: 1.501 euros

Alemania 1.500 euros

Reino Unido:1.378 euros

Grecia: 683 euros

ESPAÑA: 735 euros

Portugal: 589 euros

Según resalta Eurostat, los países del norte de Europa tienen los SMI más altos que los del sur. Los del mediterráneo, los más bajos, junto a los recientemente incorporados países del Este.

Señores Rivera y Casado, no hagan el ridículo, por favor, pintando una España pobre y atrasada, a la que, puestos en verdad, ustedes, si es por sus honorarios, no representan. Y si la representan, lo hacen tan mal, que mejor es que se queden en casa. No sean agoreros, vaticinando mil desgracias, que demasiadas hemos padecido. Rebájense sus sueldos, si esta subida es la ruina futura. Y todos tan contentos. Y el país para adelante, porque habrá mayor consumo, mejor producción, y más alegría en una ciudadanía a la que ustedes, políticos de pacotilla, han despojado la economía y la ilusión.

Y otra vez, quizá no sea la última, cuando hagan declaraciones, no trasluzcan sus intenciones y amenazas de que la economía española en este futuro cercano será "insostenible", porque no está  “preparada para una posible subida de salarios...”, ha dicho el profeta Casado, cual adivino televisivo añadiendo que "estos presupuestos nos van a llevar a más déficit, a más deuda y a más paro". ¡Toma allá! Como si ahora estuviéramos nadando en la abundancia y las políticas de raquítico lismoneo de su partido hubieran evitado la situación catastrófica en que nos encontramos. Con un aumento insostenible de pobres cada vez más pobres, y ricos, vaya descaro, cada vez mucho más ricos. Y todo, a costa del trabajador y productor, que trabaja y produce con salarios de miseria. Y se entrega a su labor cotidiana como no lo hacen muchos políticos, dedicados a jugar apoltronados en su sillón. ¿¡Qué mayor barbaridad!? 

Descarada gentuza sin vergüenza