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sábado. 04.02.2023

Palabras líquidas del Mundo contaminado

pobreza-brasil

Según la Organización Mundial de la Salud y otras entidades afines, pobreza es “la enfermedad más mortal del planeta”

Había empezado este artículo haciendo un recorrido por todas y cada una de las letras de nuestro “abecedario”, desde la “a” a la “z”, para, a modo de acróstico, pedir un deseo a los Reyes Magos que, según dicen, vienen de oriente, trayendo regalos a todos, ricos y pobres. Pero viendo que los pobres tienen sólo el único regalo que les da la naturaleza, que es la vida, y sabiendo que ésta se la quitan los ricos, he preferido no andarme con palabrería, porque de la “a” a la “z”, tantas palabras, y deseos como Amor, Bienestar, Comprensión, Diversidad... Solidaridad, Tolerancia, Unidad, Virtud, etc., se podían resumir en la primera, Amor, donde se condensa el resto; poniendo ésta únicamente en práctica, sobran todas las demás. Por eso he preferido dejarlo, y echar mano del pensamiento de alguien grande, que de cuando en cuando da este mundo en su ajetreado devenir histórico, para reflexionar y mover a reflexión sobre la triste realidad que el mundo de los pobres y afligidos vive, a cuya costa viven los ricos. Porque los pobres, los desamparados, los emigrantes, los desplazados, viven siempre mal, allá donde vayan y estén donde estén. Los ricos, por el contrario, viven bien en todas partes, incluso en las más paupérrimas, cuya miseria a ellos ni les van ni les viene. Mejor dicho, les viene bien porque gracias a ella, a esa miseria y su esclavitud, ellos son cada vez más ricos, pues para ellos producen los pobres. Ya se sabe, los ricos no producen nada, son parásitos de una vida y de una historia que construyen día a día los pobres, los trabajadores, los que malviven de su sudor y su creatividad. Así que me propuse limar las lineas construidas con palabras, y construyendo frases que encierren un pensamiento, pueda convencer a los Magos que, con su magia, hagan el milagro de cambiar el mundo. Tarea difícil en unas circunstancias donde ya ni en el circo existe esa magia que cautivaba a todos los niños. Hoy los niños no se cautivan, los cautivan haciéndolos esclavos, presa de la codicia de los mayores, y víctimas de la guerra. Más de la tercera parte de los niños del mundo vive en la miseria más absoluta, careciendo de esos bienes y servicios que en los países más o menos ricos parecen normales y su obtención resulta fácil y cotidiana, desde el agua, a las vacunas o la alimentación.

Es una vergüenza universal que todavía, con el progreso de los cultivos, y las nuevas técnicas para producir, conservar y distribuir alimentos, sigan cada día, a cada minuto, muriendo de hambre pequeños y grandes. Este mundo de exclusión, enfermedad y miseria, abarca más de tres cuartas partes de nuestro planeta. La extrema pobreza no sólo está implantada en el Tercer Mundo, sino que también en el llamado primero y segundo, el de los móviles e internet, la exclusión, la desigualdad y la pobreza se están extendiendo, y si no se pone rápido y eficaz remedio, se cebará incluso en las esferas ricas, porque nadie puede parar el viento. Por eso, la solidaridad, la lucha por la igualdad, debe empezar por los estratos más altos, si no quieren que con el tiempo, como un maremoto que avanza, les afecte esta enfermedad, y se contagien. De nada les servirá el capital, ni sus transportes rápidos, ni su reserva para  huir y trasladarse a otros planetas... Ingenuos. No ya por solidaridad, que no la practican, sino por egoísmo, el motor que los mueve, deben atajar los habitantes del mundo rico este problema.    

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades afines, pobreza es “la enfermedad más mortal del planeta”. Una inmensa mayoría de muertes está relacionada con condiciones de pobreza y marginación. Se ha llegado a este extremo cancerígeno, por el que acabará extinguiéndose la Humanidad, por una concepción falsa de la civilización, y la cultura, haciendo prevalecer unas sobre otras, desde el descubrimiento de África y América, y su extensión colonial a todos los continentes, hasta las invasiones y guerras entre naciones con su correspondiente rapiña y esclavitud. Aunque estas aberraciones hoy día se ocultan, prevalecen en el actual siglo, bien en su prístino descaro, como las guerras, o bien disfrazadas con contrataciones de mano de obra barata, contaminación en países pobres para obtener riqueza con menor coste en los promotores, o simplemente con la indiferencia interesada para evitar que esos países se rebelen. Mientras tanto, las desigualdades entre países y sociedades dentro del mismo entorno, no sólo se promueven sino que se acrecientan, y cuando surge algún movimiento en contra que toma conciencia y trata de evitarlo abogando por el equilibrio en las relaciones comerciales y laborales, se recurre al miedo para aniquilarlo, o al menos paralizarlo. Y así nos va. Cada vez más pobreza, más esclavitud, más contaminación. Y nadie se libra. Ni los países ricos, ni los grandes capitales.

Por eso no seguí con el abecedario, preferí limarlo para que no quede en meras palabras hueras con las que constantemente nos han acosado estos días: felicidad, paz, amor, amistad... acompañados de dibujos, figuritas, estrellitas... y deseos anónimos en boca de otros que muchos han hecho suyos... Nada. Las “relaciones líquidas” de las que habla Bauman, fallecido hace ahora pecisamente un año. Agua de borrajas. Por eso, digo, he echado mano de ideas y frases de quienes han tratado de cambiar el mundo dejándonos al menos, como Mahatma Ghandi, un valioso legado, su ejemplo. Con una cita suya, ideal para reflexionar, acabo: “El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero siempre será demasiado pequeño para la avaricia de algunos”. ¿Seguirá así este año y los próximos?

Palabras líquidas del Mundo contaminado