domingo 31.05.2020

Aguirre, la mafia y la familia

La erótica del poder, dicen, atrae como la miel a las moscas. La erótica, no, sino el dinero, que de erótica tienen bien poco.

Al famoso Al Capone, Lucky Luciano, Joe Bonano y otros grandes “capos” de la mafia nunca se les pudo condenar por asesinatos, malversación de fondos, extorsión, evasión de capitales, y sobornos, y eso que la Corte judicial estadounidense sabía de todo ello. Pero no había pruebas. Los negocios ilegales, los sobornos, etc, no suelen dejar rastro, a lo más, un rastro de sangre que nunca llega a quien dio la orden de cometer el asesinato. Nunca les pudieron condenar por eso, solamente por no haber pagado los impuestos establecidos o haberlo hecho en menor cantidad de la que debieran. Total, nada frente a la barbarie de sus acciones. Puede que eso mismo suceda con algunos dirigentes regionales del PP, como Aguirre, su amigo González, Barberá y su cohorte de siervos. Que se vayan de rositas una vez que dejen de estar aforadas o en política. Ellas alegan y pregonan por activa y pasiva a los cuatro vientos y televisiones que de todo lo que ha sucedido de ilegal en su partido, entre sus hombres de confianza, no sabían nada, que ellas son ajenas a todo ese tinglado de dinero negro, financiación del partido, campañas electorales, comisiones, favoritismos, prebendas, y evasión de capitales. Y la hazaña que llevan a cabo es dimitir como jefas, y digo hazaña porque eso les parece. Con retirarse de la escena se dan por satisfechas. Quizá pretendan que los ciudadanos se den por conformes y todo siga tal cual, con los derroches y los dineros robados que han esquilmado el bolsillo de los pobres trabajadores dejándolos en la calle, sin sanidad, educación, transportes, con salarios miserables, si es que los tienen; por su culpa, al repercutir su mala gestión en la vida diaria, se han tenido que ir al paro, cerrar empresas y verse sin ayudas estatales para poder seguir viviendo, optando algunos por el suicidio ante la falta de hogar, sin perspectiva personal ni laboral, ni ellos ni sus hijos.

Pero me temo que suceda como en las organizaciones mafiosas, que el jefe a pesar de haber nombrado a sus segundos, no sepa nada de sus obras. Así lo pregonan Aguirre y su segundo, González, también Barberá y sus concejales, y toda esa marabunta de desvergonzados que se han hecho ricos empobreciendo al pueblo español. Ellos no sabían, no se enteraban, no tenían constancia, y por eso dimiten o son aforados... Por responsabilidad política. Pero no es suficiente. Hay otra responsabilidad más grave, la penal. Por su culpa mucha gente se ha suicidado al no encontrar futuro ni hogar para ellos y sus hijos. Han destruido la vida de millones de familias. Deben ser juzgados por eso, y además, por haber esquilmado un país derrochando bienes públicos en equipamientos inservibles, y por haber robado dinero público.

No sabían... Lo pregonan con descaro, seguros de que no van a ser delatados por esa ley que todos conocemos.

LA  ORGANIZACIÓN MAFIOSA

Si bien es cierto que la Italia que hoy conocemos fue el lugar donde surgió, los italianos no pueden presumir de ser sus inventores. La mafia es un invento español. Sí, allá por el siglo XVIII cuando Nápoles y las Dos Sicilias pertenecían a España, los pobladores de esas tierras descontentos ante la creciente presión fiscal de los Borbones y el abandono y olvido a que se veían sometidos, comenzaron a organizarse en grupos bajo un mando con sus derivaciones para hacer frente a los “gabelloti”, recolectores de impuestos. El jefe de esa comunidad y sus “soldati” marcaban la vida de la comarca. No eran exactamente igual a las que luego han sembrado el terror, como la mafia tal cual se ha extendido por el mundo, la camorra (término derivado del español “gamurri”), o la Ndrangheta, la más cruel, que impera en Calabria, una de las regiones más pobres. Ahí estaba el germen de una organización piramidal donde el “don” era el dueño y señor al que obedecían sus vasallos, derivación de los feudos medievales. Después del “don” venía su segundo, el consigliere, consejero -curioso nombre hoy usado-, y al final los soldati, los ejecutores de esas órdenes “que venían de arriba”, frase ésta de frecuente uso actual en la administración desde que esta gente del Partido Popular se hizo dueño y señor de ella, nacional, regional y local (tengo constancia, a mí me la dijeron muchas veces, hay que hacer esto -casi siempre algo ilegal o impropio-, porque lo mandan de arriba. Costumbre que hay que desterrar y saber quién es “el de arriba” que manda eso, ilegal o tergiversado, y animo a los empleados públicos a que eviten tales órdenes sin saber fehacientemente de dónde proceden, y pidan responsabilidades).

Resumiendo, que el “don”, al que se le rinde respeto y pleitesía siempre se mantiene aislado de las operaciones reales; su segundo, el de mayor confianza, su consejero, cuyas órdenes recibe o consulta con su señor, se ocupa directamente del negocio y rinde cuentas al don, a la par que da las instrucciones oportunas, órdenes que se van pasando hacia abajo, desde los regimi a los soldati, los  ejecutores de esas órdenes que procuran cumplir a rajatabla para ascender de puesto en la familia. Así las capas más altas de la organización se encuentran a salvo si los regimi y soldati fueran capturados (Mario Puzo lo describe muy bien en sus novelas El Padrino y El último don).

¿No es semejante esta familia de capos y consiglieri a la organización de las tramas y los personajes con los que se han rodeado nuestros protagonistas, hoy en el punto de mira de la justicia española? Como acabamos de ver, no es nada original ni novedosa esta red de corrupciones. La historia de España está hecha de heroísmos, no lo voy a negar, pero también de corruptelas y traiciones; primero, desde el tiempo de los romanos, luego cuando fuimos imperio nosotros, y después con los clanes políticos alternándose en el poder. Debemos ser un país sumamente rico. Pese a tener, desgraciadamente, a estos desalmados que se aprovechan de los bienes públicos, siempre este país seguirá a flote. Porque los españoles, en su mayoría, sobre todo los que tienen que producir algo más que politiqueo, se dedican a construir nación, con su trabajo, su resignación, su esfuerzo y su inteligencia. Si no hubiera sido esquilmado como lo ha sido en esta última década, el salario base estaría en 1500 euros, habría hospitales con camas sobrantes y dotados de la última tecnología, habría más médicos, maestros, policías, comercios, pequeñas empresas, escuelas y universidades gratis, y todo el mundo podría llegar a fin de mes, los salarios serían más altos, de sobra para pagar  facturas, las pensiones no serían tan miserables, el agua sería gratis, y la recogida de basuras... y se eliminarían tantos impuestos con una razonable presión fiscal. Y sobre todo, habría más dinero destinado a la investigación sanitaria, técnica, cultural, y de energías alternativas, olvidadas cuando no denostadas.

Este pueblo de sabios, artistas y emprendedores honrados no se merece esta gentuza. Deben pagar por todo el mal que han hecho. No pueden irse de rositas o por “responsabilidad política”. Eso y nada es lo mismo.

DESPILFARRO DE LAS LIDERESAS

En el anterior artículo hacía referencia a los derroches en obras faraónicas inservibles, ciñéndome a Madrid, pero en la Comunidad de Valencia ha sucedido igual, aeropuertos sin aviones, la mastodóntica ciudad de las artes, congresos y carreras de F-1, etc... llevadas a cabo por los grandes capos del PP en esa región. Edificios que amenazan ruina y no llevan ni diez años construidos. El urbanismo en España ha sido la gallina de los huevos de oro de los políticos. Pero ahora, como la especulación da mucho el cante -que diría un castizo-, recurren a una nueva fórmula, más sutil, y a la par más provechosa, pues redunda en la buena imagen del político de turno: la propaganda. En este caso mejor sería llamarlo”publicidad”, como un producto más que hay que adquirir. La señora Barberá y todo el PP aprovechó hasta la visita del Papa a Valencia para arrimar el ascua a su sardina llevándose una buena tajada. Solamente el montaje de pantallas costó 6,4 millones de euros. La red Gürtel, que empezó en Madrid e inmediatamente llegó a la costa, repartió entre miembros del mejor llamarlo Partido Podrido, PP, tres millones (3) de euros en comisiones por esa visita. Ganaban no sólo indulgencias, que debían sobrar, sino euros bendecidos para que su robo les fuera perdonado.

La imagen, en este mundo tecnificado, cuesta y cuenta mucho, en mayor cantidad si una no es Mis Mundo y se haya conformado con ser Mis Humor, para que luego se “haya pegado el hostiazo” (sic), con el paso de los años. Para reírse, si no fuera porque es de llorar.

Hay otras lideresas que no necesitan título alguno, ni de belleza, ni de risa; con el que tiene, le sobra. Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, “grande” de España, consorte del Conde de Murillo y nieta del tercer Conde de Sepúlveda. ¡Ahí es na! Y como corresponde a tanta grandeza, sus derroches deben ir acorde. Y su imagen. No va a ser menos que una simple “barbera”.

Entre 2007 y 2010, esta señora “grande”, en sólo tres años se gastó la friolera de 750 millones de euros en publicidad: inauguraciones, canapés, patatas fritas, recepciones y demás chiringuitos. Mientras tanto en los presupuestos del año siguiente, 2011, como ya no quedaba dinero, se recortaron las partidas destinadas a educación -3000 profesores despedidos-, sanidad y otros servicios sociales. Y para mayor descaro, figura en ese presupuesto, una partida de 200 millones de euros para gastos de propaganda, más un aumento correspondiente a nóminas de los nuevos contratados a dedo, cuyo sueldo mensual oscilaba entre los 6000 y 10.000 euros. Nuevos asesores que pasaron de 729 que le dejó su antecesor, Ruiz-Gallardón, a 1502 trabajando directamente en las dependencias de la Comunidad, a los que hay que añadir los contratados en diferentes organismos y empresas públicas dependientes de la misma, hasta llegar a la cantidad de 3500 contratados como asesores y consejeros.

UN AUTÉNTICO CLAN FAMILIAR

La erótica del poder, dicen, atrae como la miel a las moscas. La erótica, no, sino el dinero, que de erótica tienen bien poco. Si en el panal todas las moscas quedan atrapadas, estos moscones suelen escapar sin pringarse, con el sabor dulce de los conseguido ilícita e ilegalmente porque acomodan las leyes y su ejecución a sus intereses individuales. La trama, cual pulpo gigante, extiende sus tentáculos para seguir protegiéndose. Llegan de todas partes. Y a todas partes llegan. Siempre encuentran favores que ofrecer y recibir. Comienzan como segundones, a la sombra de un cargo presidencial y acaban siendo presidentes, como el otro ex de la Comunidad, Ignacio González González (sic), bajo la sombra de la condesa desde que era concejal de Limpiezas, como su otro hombre de confianza y montador de sus campañas electorales, López-Viejo, otro “consejero” de la trama Gürtel, también surgido de la basura.

Hasta hace bien poco no han parado los planes para privatizar el Canal de Isabel II, una empresa pública dependiente de la Comunidad, cuyo gerente ha sido durante años el señor Ignacio González (bis).

Desde que Aguirre entró a gobernar la región, privatizar el agua era una de sus metas, un bien público y de primerísima necesidad, por el que, si aquí y ahora, hay que pagar lo suyo, en el futuro será más costoso y valioso que el oro, no porque escasee, que escaseará, sino porque unos pretenderán sacar pingües beneficios negociando con ella. Una empresa que se mantiene con los impuestos de los ciudadanos para ofrecer ese servicio, que como tal servicio debe estar exenta de negocio lucrativo. Con las intenciones aviesas de algunos dirigentes políticos, se pretende que pase a ser negocio de unos pocos, familiares y allegados de esos dirigentes sin escrúpulos. Si en tiempos de la conocida como “ley seca” la mafia se forró con la destilación y venta fraudulenta de alcohol (y luego otras drogas), con el agua, en estos tiempos de sequía y vertidos ilegales, parece que volvemos a las andadas imitando ese pasado, con la diferencia de que entonces corrían, quienes así actuaban, el riesgo de ser detenidos, y hoy los detenidos no son quienes así obran, sino quienes lo denuncian.

Quizá sea una manera ampulosa de hacer honor al eslogan oficial de la región, Madrid, “la suma de todos”… los familiares… entre los que sobresalen los González (bis y tris). Son muchos con ambos apellidos incluidos en diferentes nombres, cuya lista sería larga: además de hermanos, hay cuñados, suegros, yernos, “la querida y la parienta”, socios de empresas beneficiadas con contratos millonarios por la señora Aguirre y sus consejeros, tramas, empresas fantasma, espionajes, campañas…

Clanes familiares a la sombra de un miembro metido en política gracias a vínculos familiares con antiguos políticos, herederos del más puro y duro franquismo, cuyos tentáculos se han ido extendiendo por despachos, empresas y entes públicos o semipúblicos. Negocios privados relacionados con el beneficio obtenido de los impuestos sociales. Y así vemos la amistad que unía a González (bis) con el gerente del Canal de Isabel II, Ildefonso de Miguel. Su socio era el cuñado del gerente, Fernando Ruano Puente, y otros cuyos nombres han saltado a la luz pública por no ser trigo limpio, y de los que me permito enumerar algunos, como José Juan Caballero Escuder, Pedro Antonio Martín Marín, Borja Sarasola, Aguirre Pemán, la familia Gamón y sus espías… con sus “ex”, esposas y amantes. Y no nombro otros alcaldes y otros personajes de la absoluta confianza de las señora condesa, implicados e imputados en la trama Gürtel, Púnica, Taula, etc., porque ocuparía todo el periódico.

También la publicidad y los espectáculos para cantar sus loas son fuente dinero, eso lo sabía la Gürtel y compañía. Y de ella echaban mano (a bolsillo de los españoles).

Entre 2008 y 2010 se gastó la señora Aguirre 620 millones de euros en anuncios de empresas, como la promoción del Metro, que también querían privatizar. Respecto al Canal, cada año se gastaban más de 15 millones de euros en publicidad, es decir más de un millón de euros por mes, o sea, casi 40 mil euros diarios, equivalente a siete millones de ptas diarias. ¡Siete millones en propaganda diariamente! Mientras no se reparan conducciones para evitar pérdidas por cañerías obsoletas, casi un 20%; de eso, nadie se acuerda. Sólo interesa anunciar que hay agua, o que hay que ahorrar agua. Con este derroche no me extraña que haya crisis.

Dicha propaganda inútil tiene un coste superior al presupuesto general que manejan otras capitales de provincia como Ávila, Segovia o Badajoz. Quizá llegue hasta allí el agua del Lozoya. Es de suponer un trayecto sin pérdidas. Si no... vaya viaje.

Aguirre, la mafia y la familia