sábado 20.07.2019

Bajadas de impuestos son recortes sociales

Las diferencias entre el trío PP-Ciudadanos-VOX y el PSOE en materia de impuestos son muy relevantes a la hora de establecer los distintos modelos de sociedad que defendemos unos y otros

Las tres derechas insisten en introducir la temática fiscal en el debate electoral. Es una buena idea, porque las diferencias entre la tríada PP-Ciudadanos-VOX y el PSOE en materia de impuestos son muy relevantes a la hora de establecer los distintos modelos de sociedad que defendemos unos y otros.

Casado, Rivera y Abascal procuran, además, ejemplificar sus argumentos con el contraste entre el último decreto fiscal aprobado por el Gobierno andaluz de las tres derechas y el Programa de Estabilidad enviado por el Gobierno socialista a Bruselas para el periodo 2019-2022. También es una buena idea, porque tal contraposición resulta sumamente ilustrativa.

El decreto fiscal del Gobierno PP-Ciudadanos-VOX en Andalucía afecta a la tributación por renta y a la imposición sobre sucesiones y donaciones. En relación al IRPF, las derechas reducen en tres puntos la imposición sobre las rentas superiores a 60.000 euros, eliminando además el tipo agravado sobre rentas por encima de 120.000 euros. En el tramo bajo, reducen medio punto para rentas de hasta 20.200 euros (que, en su gran mayoría, no tienen obligación de presentar declaración de IRPF).

En lo relativo a sucesiones y donaciones, PP-Ciudadanos-VOX han decidido bonificar al 99% la tributación de las herencias millonarias (por encima de un millón de euros) para los familiares cercanos. También suprimen el impuesto para las donaciones millonarias en los mismos casos. Es decir, los millonarios no tendrán que pagar prácticamente impuestos por herencias y donaciones en Andalucía, por gentileza de los colegas de Casado, Rivera y Abascal.

¿A quiénes benefician estas medidas? Lógicamente, a las rentas por encima de 60.000 euros al año, que son el 2,4% de los declarantes en Andalucía, así como a los herederos millonarios ¿Y a quiénes perjudica? Lógicamente también, a la inmensa mayoría de trabajadores y clases medias andaluzas que necesitan los 235 millones de merma recaudatoria para financiar políticas públicas en educación, sanidad, servicios sociales y atención a la dependencia. En pura coherencia, el Gobierno andaluz ya ha anunciado un aumento en las tarifas que pagan las familias en las escuelas infantiles públicas.

En esta misma línea hay que interpretar las “revoluciones fiscales” ofertadas por las tres derechas en sus programas electorales. Los 19.000 millones que promete rebajar Pablo Casado, por ejemplo, implicarían nuevos y severos recortes sobre la educación, la sanidad, las pensiones y la atención a la dependencia. Una fiscalidad injusta.

El Programa de Estabilidad remitido por el Gobierno socialista de España a la Unión Europea incluye un aumento de impuestos de 5.654 millones de euros para el año 2020. Se trata de las mismas cifras que el Gobierno presentó en su proyecto presupuestario no-nato para 2019 y el mismo modelo fiscal que el PSOE planteaba en su programa para las elecciones generales del 28 de abril.

El Gobierno socialista plantea una subida de impuestos para los que más ganan, para los que más tienen y para los que más esconden. En el IRPF se incrementa del 45% al 47% el tipo aplicable a las rentas superiores a 130.000 euros. Para las grandes empresas con facturación superior a 20 millones se garantiza un tipo mínimo en el impuesto de sociedades del 15%, al tiempo que se reduce del 25% al 23% para pymes. Y, además, se establecen nuevos impuestos sobre los beneficios de las multinacionales tecnológicas y las transacciones financieras.

¿Quiénes pierden aquí? Las grandes fortunas, el 0,5% de los contribuyentes y el 1% de las empresas. ¿Quiénes ganan? La gran mayoría de los españoles que se beneficiarán del gasto público invertido en el Estado de Bienestar: 5.654 millones más para políticas sociales, de empleo, de vivienda, de igualdad entre hombres y mujeres, de lucha contra la pobreza infantil, por la transición ecológica… Una fiscalidad justa.

Hablemos de impuestos. Claro que sí.

Bajadas de impuestos son recortes sociales