martes 23.07.2019

Y él le besó los labios

Hace un tiempo, Berlusconi dedicó unos comentarios machistas a Angela Merkel. Comentarios tan denigrantes...

Hace un tiempo, Berlusconi dedicó unos comentarios machistas a Angela Merkel. Comentarios tan denigrantes para el que los pronuncia como para la persona a la que iban dirigidos. Por eso me remito a la memoria de los que me lean sin atreverme, por dignidad, a reproducirlos.

Eso era por Italia, con un Berlusconi bunga bunga,  tanga en el alma, devorando jueces y convirtiendo su mundo en un ridículo circo. Berlusconi anda cuidando viejos con su cara reciclada como si de una lata de refresco se tratara. Berlusconi no amaba a Merkel y prefería piel adolescente que le pusiera de punta los injertos de su pelo.

Merkel vino a España. Encontró a Rajoy recortando la sanidad, la educación, la dependencia. La emperatriz alabó que Mariano (ella siempre le llama Mariano, como se llama a los criados que guardan la finca) consiguiera que los niños pasaran hambre, que se desahuciara a miles de familias, que miles de hogares no tuvieran ingreso alguno. Elogió que se vendan hospitales, se concierten colegios con terreno regalado, se privaticen servicios y se copague todo lo que haya que copagar. Le regaló a su amigo una bandeja de plata con tijeras para que al tiempo que prometía bajar los impuestos mostrara su voluntad de ahorrar cincuenta mil millones acortando el salario de los funcionarios, tal vez la pensiones de cuatrocientos euros, las ayudas a parados y a dependientes que no tendrán una mano amiga que los duche todos los días.

Mariano es un hombre sensato. Besó a Merkel en muchas ocasiones. Y la desagravió de los comentarios de Berlusconi buscando sus mejillas (es exagerado decir que buscaba sus labios) y hasta le pidió a Santiago que la abrazara. Y Santiago, pese a que tiene la mentalidad de Gallardón respecto a la mujer, se dejó abrazar por ella, aunque enseguida acudió al Deán de la catedral para que le absolviera del contacto físico con una dama, para remate luterana.

Dicen los entendidos que dado que están cerca unas elecciones municipales, autonómicas y a la vuelta de unos meses las generales, el gobierno no será capaz de recortar nuevamente ni dinero ni derechos porque es correr un riesgo de rechazo electoral.  Pero yo, que no soy un entendido, me planteo que Mariano debe cumplir la promesa que le ha hecho a la emperatriz porque él es un hombre de palabra que siempre cumple sus promesas. No hay más que comparar su programa electoral con su praxis de gobierno para afincarse en esa afirmación. ¿Si no hay recortes porque hay elecciones, significa que hay dinero suficiente para evitarlos?  Pregunto. ¿Si ha habido recortes infames y crueles cuando no había elecciones es porque faltaba dinero o porque se quiere cambiar el modelo de sociedad?  Pregunto. ¿O bien en uno y otro caso alguien le está buscando los labios a Merkel para provocar un orgasmo al nazismo económico que liquida todo lo que se ha conseguido encerrar en el campo de concentración de la miseria?

España es el país donde el muro que separa la riqueza de la miseria más se ha agrandado. Nuestros hijos tienen hambre y no tienen futuro. Nuestros padres son viejos a los cincuenta y han sido expulsados del mercado laboral sin más horizonte vital que pedir por las esquinas. Nuestros universitarios se marchan a servir cervezas y limpiar retretes con dos carreras y un master. Nuestros investigadores tienen que emigrar a naciones que precisan de gente bien formada. Se le pagan dos euros a un periodista por un artículo. Se despide a nuestros trabajadores por capricho empresarial y por capricho empresarial se cambian los turnos de trabajo. Nuestros parados tienen que irse a Laponia mientras Ferrán está en la cárcel, Arturo Fernández debe una millonada a la Seguridad Social (y a mucha honra, dice él), los pujoles se pasean en Ferraris, algunos niegan sobresueldos, Bárcenas es un extraño para el PP. los artículos de lujo crecen en ventas mientras disminuye la venta de carne y pescado y los viejos regresan al avecrém para dar un caldo caliente a los nietos, mientras Caritas y los comedores sociales reparten caridad porque la justicia veranea en Suiza.

Y el pueblo silenciado por una ley de seguridad ciudadana. Y la mujer expropiada de los derechos de su útero por un Gallardon inquisidor. Y los pacientes de hepatitis C muriéndose porque Ana Mato tiene que llenar el depósito de un jaguar que nunca vio. Y Fátima no recibe a los sindicatos porque está despachando con la Blanca Paloma. Y Fernández Día se encomienda a la virgen mientras machaca la carne negra de inmigrantes. Y Floriano, y Pons, y Martínez Pujalte forzando el botafumeiro no vaya a ser que Rajoy les dispare de madrugada y tengan que dedicarse a ser consejeros de Telefónica o de Repsol.

Merkel y Rajoy se besaron. Ella se ausentó tranquila. Sabe de la fidelidad de Mariano. El se entregará a la labor de empobrecimiento del país. Es el regalo que ella le pidió antes de marcharse a tomar una cerveza a Alemania servida por un universitario de Cuenca con dos carreras y tres masters. 

Y él le besó los labios