domingo 31.05.2020

Rajoy es gallego

Pese a que sus asesores le aseguran que es gallego, él se siente no madrileño, sino oriundo del palacio de la Moncloa.

Pese a que sus asesores le aseguran que es gallego, él se siente no madrileño, sino oriundo del palacio de la Moncloa

Eso dicen los datos biográficos del presidente. Sin embargo, Rajoy parece estar convencido de que su cuna original es la Moncloa. Ha pedido a sus asesores que se ocupen de averiguar su lugar de origen exacto. Ha encargado este quehacer porque él tiene dudas. Rajoy es Descartes, con la diferencia de que prefiere El Marca a los tratados filosóficos. Saber con certeza si ganó el Madrid o el Barcelona es más gratificante que instalarse en la duda cartesiana y ahondar en el pensamiento humano.

Pese a que sus asesores le aseguran que es gallego, él se siente no madrileño, sino oriundo del palacio de la Moncloa. Y apoya su teoría en su devenir político. Ministro investigador de los hilillos de plastilina cuando el Prestige. Creo que concejal y otros cargos con anterioridad. Ministros de otras ramas. Cargos siempre importantes. Estos datos le llevan a la conclusión de que vivió su propio embarazo en los alrededores del palacio hasta que nació en un dormitorio con dosel y dio sus primeros pasos en las alfombras mullidas de poder, de conocimientos políticos, de presupuestos pensados desde una oligarquía gloriosa y con unas tijeras podadoras capaces de amputar todo lo público para ser entregado al gran capital del país. Y sobre todo hay un dato que lo determina como originario de la casa presidencial: su falta de sensibilidad hacia los más pobres, su capacidad de indiferencia, por no decir crueldad, hacia los dependientes, los enfermos, los desahuciados, los estómagos vacíos. Esos sentimientos blandos, impropios de un gobernante nato, se lo deja a esa pandilla de amigos que buscan candidatos en las cafeterías. El es un hombre de estado y se codea con el secretario general del partido socialista, con ex presidentes que avalan la talla de su propia presidencia y es consciente de que gobernar es very dificult. No entiende que habiendo pantallas de plasma, algunos aspirantes al poder vayan a Alcampo a buscar camisas, se dejen ver con camisas Oxford y trajes a medida de sastres catalanes. Esos visionarios de nuevos partidos no han nacido en la Moncloa. No pueden aspirar a gobernar porque son simples catedráticos de universidad, despreciables parados que ni siquiera tienen para un plato de comida caliente, abogados que no son registradores de la propiedad, hombres y mujeres que nunca tuvieron cargos importantes en los alrededores de palacio, que nunca fueron ministros, ni secretarios de estado, ni siquiera tuvieron un prestige que llevarse al curriculum. Imposible que lleguen a nada. El nació con la orla de mando en plaza. Esos aspirantes nacieron sin ni siquiera un Bárcenas debajo del brazo.

No trato de arrimar el voto a ninguno de los nuevos partidos que han aparecido. Ni siquiera voy a elogiar sus programas. Simplemente no admito que deban ser menospreciados porque no tienen experiencia. Ese empeño por parte del partido popular  (y no sólo del partido popular, sino de psoe y una cuadriga de periodistas) de desprestigiar a los partidos aparecidos en un tiempo reciente y cuyos miembros surgen de una ciudadanía sudada por el trabajo manual o proveniente de gabinetes jurídicos o cátedras universitarias, me parece de un clasismo repugnante y descatalogado de la historia de los pueblos. Uruguay puede ser el modelo de una presidente sin palacio, con un coche viejo, sin escoltas, sin corbata y sin perfume loewe. Algunos buscan candidatos en las cafeterías porque es donde están los ciudadanos “normales” de nuestro país. Mientras que los gobernantes que nacieron en el palacio, no sólo Rajoy, buscan entre banqueros, entre los bárcenas o los granados de turno.  No sé qué méritos puede tener una abogada del Estado, como Cospedal, que no es capaz de explicar lo que es un finiquito, un Floriano que no sabe dar una conferencia de prensa o un delegado del gobierno que dice que no quiere que Andalucía sea gobernada por un hombre que se llama Albert y no Alberto.

Los nuevos líderes no tienen experiencia ni conocimientos. ¿Se acuerda alguien de Jordi Sevilla, profesor de Zapatero que prometió enseñarle la economía en una tarde? ¿Se acuerda alguien de Rajoy ante las recientes inundaciones diciendo que él va a donde le llevan? ¿Se acuerda alguien de Rajoy o Esperanza Aguirre asegurando que no se habían dado cuenta que Bárcenas o Granados y otros muchos eran unos ladrones de lo público? ¿Dónde queda la experiencia o el ojo clínico de semejantes gobernantes? ¿Cómo pueden pedir experiencia quienes no supieron elegir a sus colaboradores de confianza que resultaron ser mafias elegantes?

Repito que no trato de inclinar a nadie a votar a un partido concreto. Simplemente advierto que el miedo a horizontes sin estrenar que tratan de inyectarnos es un medio despreciable de anatematizar a los que pretenden  acabar con dinastías políticas que se han perpetuado en el poder.

Nadie nació en el palacio de la Moncloa. Algunos son gallegos, andaluces o de donde sus madres los parieron. Esta discriminación por origen de cuna es abominable.

Rajoy es gallego