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viernes. 07.10.2022

Ideas claras

Rajoy puso en funcionamiento su dedo sagrado, selectivo, definitorio y designó a Albiol como candidato a la generalitat de Cataluña.

Rajoy puso en funcionamiento su dedo sagrado, selectivo, definitorio y designó a Albiol como candidato a la generalitat de Cataluña. Rajoy se fue a Barcelona a presentar al hombre destinado a derrocar a Mas. Y como D. Mariano está en la fase de regeneración política y resurrección de su partido, se quitó la corbata, colgó la chaqueta, se remangó la camisa y como un Pablo Casado cualquiera, se echó a andar por las calles catalanas como símbolo de su cercanía al pueblo, de su campechanía soberana y de que codo a codo “somos mucho más que dos” 

“Albiol es un hombre que tiene las ideas clara”  Mariano también tuvo siempre las ideas claras. Tenía pergeñado el cambio que quería implantar en España con anterioridad a las elecciones generales y al cabo de cuatro años lo ha conseguido. Su humildad natural le hizo decir que todas sus reformas eran debidas a la crisis y a la herencia recibida. Pero en realidad él tenía proyectada la sociedad que debía implantarse y lo ha conseguido. No se trataba de construir sobre el esfuerzo de anteriores legislaturas. Era necesaria una transformación absoluta. Y poco a poco fue cambiando los parámetros. Había que sanear la sanidad y para ello era necesario expulsar a los inmigrantes. Había que privatizar hospitales, enseñanza, empresas rentables para que el patrimonio nacional fuera regido por capitales expertos que disfrutaran de los beneficios. El funcionariado no sabía en realidad hacer nada, mientras que los nuevos regidores privados sabrían sacarle beneficios y apropiárselos puesto que lo habían trabajado. Y llegó incluso a poner un impuesto al sol mediante su ministro Soria. Soria pasó cuatro años tratando de explicar la tarifa y el recibo de la luz y cuando se dio cuenta de que le resultaba imposible aclarar el tema de los contadores inteligentes y los idiotas, acudió al sol y decidió que también el astro rey (qué cursilada) debía ser para quien lo pagara.

Gallardón quiso transformar  a la mujer y llegó a la conclusión de que sólo se es mujer cuando se es madre. Las demás mujeres se quedan en el grado de aspirantes y deben hacer de su aparato reproductivo una disposición al semen fecundo del macho, pero nunca una fuente de placer. Coincidía así con Rouco Varela y con el ministro del interior.

El estado no es creador de empleo, sino que esta labor hay que encomendársela a la Blanca Paloma del Rocío. Fernández Díaz sabía que el silencio es preferible a la protesta y compró bozales para los gritos de los hambrientos, los descontentos, los parados, los despedidos.

Wert, Catalá, Tejerina (con su miedo a las urnas), Cañete (el galante del talento femenino), Alonso (curandero de hepatitis C)  Todos con ideas claras. Bárcenas, Granados, Díaz Ferrán se auto marginaron, pero no cabe duda que tenían las ideas claras.

Entre todos llevaron a cabo la transformación de un país que en principio sólo estaba en la cabeza de Rajoy. Faltaba Albiol. Había ganado la alcaldía de Badalona, pero los chavistas, comunistas, desarrapados, radicales, izquierdistas que quieren romper la democracia habían dado un golpe de alcaldía y el pobre Albiol había sido reducido a una oposición de oprobio. Mariano repasó la biografía amplia de casi dos metro de altura de este campeón del cambio. Cayó en la cuenta que los gitanos, los rumanos eran sólo delincuentes que venían a delinquir (la repetición de conceptos no es mía), que los moros quieren sustituir el sacrosanto cristianismo por Mahoma, que los inmigrantes tienen más derecho a la muerte que los nacionales, que las ayudas no hay que darlas a quien las necesita sino a quien padece los efectos del cara al sol, no de los descamisados sino los de camisa azul, que había que hacerles la vida imposible a los refugiados de guerras para que se den cuenta de que también hay guerras aquí y que en consecuencia se vayan de la bella ciudad de Badalona porque también allí hay un Albiol capaz de dar patadas en el culo de los refugiados.

Albiol es un gran hombre. Tiene las ideas claras. Coincide con Rajoy en ese aspecto. Los dos saben que hay que trabajar más para vivir peor, que lo importante es conseguir que el trabajo se acepte como una esclavitud derivada del pecado original y no como una acción dignificante de colaboración en la creación de un mundo más habitable.

Rajoy en mangas de camisa. Albiol en mangas de camisa. En la calle. A pleno sol. Haciéndose selfies con albañiles y chavales que jugaban a la pelota. Codo a codo con la calle. No se encontraron con Artur Mas porque estaba diseñando la transformación de Cataluña. Y los transformadores no se juntan sin el permiso del ministro Soria, el del impuesto al sol.

Ideas claras