domingo 05.07.2020

¿De la España nos roba, a la España nos mata?

Nunca había sentido la rabiosa necesidad de expresar mi indignación en una hoja de papel, como la que he sentido hoy, 18 de marzo, al oír, en la rueda de prensa de Alba Vergés i Bosch (Consellera de Sanitat) decir que: “está indignada por la confiscación de material sanitario hacia Madrid”.

Después de estas declaraciones, las redes sociales en décimas de segundo han explotado, inundándose de comentarios. Evito reproducir algunos por vergüenza de proceder de conciudadanos. Van en la línea del “ingenioso” mensaje de Clara Ponsati y Carles Puigdemont sobre “Madrid y el cielo”.

No sé si el gobierno de España preveía esta estrategia de Torra y Puigdemont, los cuales no dejarían escapar esta gravísima crisis sanitaria para abrir un nuevo frente en sus intentos de erosionar al Estado Español, aprovechando la ansiedad social con la acusación de ser incompetente y despectivo con Catalunya por no aceptar su propuesta de cerrar las fronteras de su imaginaria República Catalana como solución milagrosa.

Estamos acostumbrados a escenarios y performances en las que se aparenta ser una República independiente y el President un jefe de estado, lo que no es lo grave, sólo ridículo y caro. Hemos visto estos días contraprogramando medidas y replicando iniciativas, con el intento de que aparezcan como propias y anticipadas a las del gobierno central. Presentando a alguno de nuestros científicos descalificando a los del gobierno central. Esto tampoco es grave, ya estamos acostumbrados.

Insinuar que la responsabilidad de las muertes en Catalunya puede ser del Gobierno de España es socialmente destructivo

Tampoco es excepcional presentar constantemente todas las iniciativas solidarias de la sociedad catalana, un ejemplo, los aplausos desde las ventanas y balcones a los profesionales de la sanidad, como algo propio de Catalunya, obviando que es una iniciativa de toda España, y una copia, con buen criterio, de lo que venía haciendo el pueblo italiano hace ya semanas atrás. Es la práctica habitual de pretender identificar épicas virtudes como propias de un territorio. Pero la tierra no es la que da las virtudes, da judías verdes, patatas o cebollas etc.

Ocultan que los valores los dan las personas. Pero esta verdad no la puede aceptar el nacionalismo porque se le hundiría el andamio que aguanta su proyecto “queremos estar solos porque lo haremos mejor, y lo haremos mejor porque somos mejores”. Y por esto, también, el gobierno de la Generalitat ha expresado su queja e incomodidad con la campaña institucional que dice: "este virus lo paramos unidos".

Ante una crisis sideral como la que estamos viviendo se inventan agravios que encienden a la ciudadanía, (razonables si fueran verdad), como el de que “la policía del Estado español está confiscando material clínico necesario para atender a nuestros enfermos”.

Insisten en presentar a Madrid como el foco de la infección con el objetivo de que cada ciudadano saque como conclusión lo que militantemente expresan en las redes: “como la burocracia, el centralismo, la monarquía, el régimen del 78, no quieren cerrar Madrid, las muertes futuras tendrán un responsable”.

Lo grave es lo que destila esta estrategia en la parroquia independentista: que en Cataluña no necesitamos coordinar estrategias, políticas, recursos y medios, porque nosotros nos comparamos con los verdaderos países europeos Francia, Alemania o Bélgica, aunque sus medidas sean calcadas a las de España. Tenemos mejores instalaciones, medios y profesionales, nuestro científico es más listo que el madrileño y, por supuesto, también nuestra consejera de sanidad lo es más que el socialista Salvador Illa. Con esto nos vienen a decir a los catalanes y catalanas que si el gobierno de España crea, como ha hecho, un mando único es una afrenta, es un 155 sanitario, “un ataque cargado de envidia, porque nosotros lo haríamos mejor y quedarían en evidencia”. Argumentos textuales en boca de tertulianos y opinadores de ese mundo.

Pero los dirigentes del independentismo, en primer lugar, Torra y todo el Govern, deberían saber que estos mensajes son munición muy gruesa, tremendamente destructiva socialmente. Insinuar que la responsabilidad de las muertes en Catalunya puede ser del Gobierno de España. Es, insisto, socialmente destructivo.

Creo que hemos de decirles a estos dirigentes: “por favor parad”. Nunca se sabe si en unas semanas, lo que hoy se desprecia, se veta o incluso se insulta con prepotencia, el posible trabajo de la Unidad Militar de Emergencias (UME), mañana sintamos imprescindibles sus servicios, también aquí, dado que de esta crisis sabemos que será larga e incierta. “Por favor parad” porque de seguir en esta estrategia, cuando sabemos que las personas buscamos responsables a nuestras desgracias, se pasará del grito “España nos roba”, a “España nos mata”. Un juego muy peligroso.

¿De la España nos roba, a la España nos mata?