miércoles 19.02.2020

¡Que le den a la UE!

Eso es lo que, al parecer, dijo Victoria Nuland, secretaria de estado adjunta de EEUU en una conversación con un colega...

Eso es lo que, al parecer, dijo Victoria Nuland, secretaria de estado adjunta de EEUU en una conversación con un colega, en la que trataban de cómo hacer triunfar la revuelta en Kiev. Y es lo que está pasando.

La Unión Europea ha desempeñado en esta crisis el papel de tonto útil al servicio de la estrategia geopolítica que pretende avanzar lo más posible las fronteras de la OTAN a cualquier precio.

Muchos hemos asistido, primero con simpatía, a la movilización en principio pacífica de Maidan. Otra primavera, pensamos, en este caso contra la corrupción, el mal gobierno y el deterioro de las condiciones de vida en Ucrania. Luego con sorpresa. ¿Qué pintaban la citada Sra. Nuland y varios representantes europeos manifestando su solidaridad con los que protestaban? ¿Acaso expresaron sentimientos semejantes ante las grandes movilizaciones españolas o portuguesas contra las medidas de recorte de los derechos sociales? ¿O ante la desesperación de los ciudadanos griegos?

Y por fin con estupor. Los pacíficos manifestantes mutaron en un movimiento que mostraba claros signos de organización paramilitar con el uso de uniformes de camuflaje, explosivos de fabricación casera y armas de fuego. Esto ya era así cuando recibían una y otra vez el apoyo de gobiernos de varios países de Europa y de los EEUU. Los dirigentes políticos de la protesta, en lugar de tratar de calmar los ánimos y buscar una salida negociada, azuzaron aún más a los grupos violentos e incluso existen fundadas sospechas de que pudieron utilizar  sicarios para causar víctimas en ambos bandos para aumentar la tensión. El resultado fue la confrontación que acabó en la tragedia que todos hemos visto en directo y finalmente la toma del poder por la fuerza, que era sin duda su objetivo.

Curiosamente, los mismos políticos y medios que en España llegaron  a acusar de filoterrorismo a los pacíficos concentrados del 15 M, han decidido que los rebeldes violentos ucranianos son héroes. No quiero ni pensar si algo remotamente parecido se hubiera producido en la Puerta del Sol. Sí, se que alguien dirá que el régimen de Yanukovitch era corrupto y dictatorial. Sin duda era lo primero ¿pero es que a partir de ahora la UE va a apoyar revueltas violentas contra los gobiernos corruptos? Pues entonces vayamos preparándonos en España. Y en cuanto a lo segundo ¿no era Yanukovitch un presidente electo democráticamente y reconocido como tal por la OSCE, la UE y el sumsum corda? ¿No hablaba día sí y día no con Merkel?

Y claro, ya después de la carnicería, el estupor se ha convertido en incredulidad. Esto no puede ser verdad. La señora Ashton, que no fue capaz de conseguir que los grupos sublevados respetaran los acuerdos alcanzados in extremis con el gobierno, se presenta a felicitar a los que han asaltado el poder  rodeada de un montón de políticos tan corruptos como los que han desalojado y de fascistas confesos. ¿Se han vuelto locos los dirigentes europeos? ¿Es que no han visto el que fue ayuntamiento democrático de Kiev, lleno de enmascarados y cruces gamadas hasta en las puertas de los retretes? Pero es más. Entre las primeras medidas de los “maidanistas” está la prohibición de partidos de izquierda – el edificio de los sindicatos ya lo quemaron – y las restricciones al idioma ruso. ¿Esto es lo que va a apoyar y contribuir a mantener con once mil millones de euros la UE? ¿Para esto si hay dinero?

Lo que de verdad se ha intentado es aprovechar el desastre que era  Yanukovitch para, explotando el descontento social, derrocar el gobierno legalmente existente, colocando  uno dócil a los intereses militares de los americanos para quitarle las bases de Crimea a Rusia y meter en la OTAN por la vía urgente a Ucrania. Y para eso se ha hecho tabla rasa de la legalidad internacional que ahora tanto se invoca, apoyando y alentando política, económica y – nos lo confirmarán algún día – quizás de otras maneras menos civilizadas a una alianza de fachas, ultranacionalistas y neoliberales que ya han empezado a hacer de las suyas, mientras a los miles de ciudadanos que se creyeron la protesta, les reparten bendiciones y les arengan para defender la patria que se han apresurado a poner en venta.

Pero les ha salido el tiro por la culata pensando que Putin se iba a dejar. Y ahora: Houston tenemos un problema, pero un problema gordo… en Europa.

¡Que le den a la UE!