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miércoles. 10.08.2022

Entre robaperas y saltacorrales

A estas alturas no se puede obviar la realidad de que nos encontramos ante un verdadero aluvión de robaperas y saltacorrales.

Lo cierto y verdad es que a estas alturas no se puede obviar la realidad de que nos encontramos ante un verdadero aluvión de robaperas y saltacorrales

Raro es el día en cuya amanecida nos encontramos con que los medios de comunicación no nos dan cuenta de un nuevo caso de fraude fiscal o de cobro de comisiones ilegales llevado a cabo por algún político. Lo cierto y verdad es que a estas alturas no se puede obviar la realidad de que nos encontramos ante un verdadero aluvión de robaperas y saltacorrales que sin el menor empacho, no hablemos ya de pudor o sentido ético, juegan con el dinero de los contribuyentes como si de coleccionar cromos se tratara.

En numerosas ocasiones hemos oído decir a Mariano Rajoy que la corrupción en política no es cosa generalizada, no sé, no entro en el sí o en el no, pero lo cierto y verdad es que cada día se extiende más, como una terrible pandemia y que cada vez con más frecuencia se ven involucrados personajes de la política de bastante relevancia y que han ocupado y ocupan puestos importantes dentro del sistema. En ocasiones tengo la sensación de que los españoles podemos llegar al extremo de convivir con toda normalidad con esta situación y verlo todo como algo natural, normal sería lo más exacto. Y digo esto, casi me atrevo a afirmarlo, porque el pasado dos de mayo, sábado, Telecinco abría su programa estrella de la noche, “Un Tiempo Nuevo”, con una tertulia en la que intervenían la presentadora y seis tertulianos dedicada a la dimisión de Monedero, la tertulia fue larga y la verdad es que aquello me parecía del todo fuera de lugar, fue muy larga, y me lo pareció porque, al menos yo, tengo muy claro que el problema de este país no es Monedero, su baja voluntaria en la formación Podemos, en aquel momento lo era y lo sigue siendo, el alumbramiento de otro posible caso de cobro de comisiones ilegales por parte, nada más y nada menos, que de Alfonso Rus, alcalde de Játiva, presidente de la Diputación Provincial de Valencia y presidente provincial del Partido Popular valenciano, ahí es nada, todo un fuerte exponente del organigrama político del PP en la Comunidad Valenciana.

Pero no, según criterio de Telecinco lo importante era hablar sobre la dimisión de Monedero, por lo visto consideran que ya está bien de hablar siempre de lo mismo, de la corrupción, de eso que según Rajoy no es un mal endémico sino que se trata de algo coyuntural, momentáneo, que no puede causar daño alguno al país y mucho menos a sus ciudadanos. Claro, se habló de Monedero y como era “normal” se habló del “mal venezolano” algo que nos puede hacer “mucho daño” a los españoles. Está claro que nos han tomado por tontos y que quieren meternos el susto en el cuerpo, hablando del “chavismo totalitario y agresor de las libertades”, por cierto y aunque hubiera sido a título comparativo o anecdótico podrían haber hablado también sobre ese  globo sonda que soltó hace unos días el ministro de Justicia, Rafael Catalá, sobre su intención de aplicar fuertes sanciones económicas a todos aquellos medios de comunicación que publicaran el desarrollo de investigaciones judiciales bajo secreto de sumario, como es sabido la mayoría de estas informaciones están relacionadas con casos de fraude fiscal o corrupción perpetrados por algunos políticos, en los que son mayoría los relacionados con el PP. Esto sí era atentar y puede serlo -hubo un momento en que parecía que el Gobierno iba a retirar la Ley Mordaza y ahí la tenemos, fuerte, dura y contundente- contra las libertades y que los medios informativos puedan ser sancionados, porque está más que claro que si no fuera por estas filtraciones sobre instrucciones sumariales bajo secreto los españoles nos enteraríamos de muchas tropelías de algunos de nuestros políticos una vez que el caso hubiera sido juzgado y condenado lo que como todos sabemos puede llevar años y mientras tanto esos robaperas y saltacorrales camparían a sus anchas haciendo de las suyas y además disfrutando de la confianza de los ciudadanos y de su voto. Nos distraen con Venezuela, que la verdad creo que nos importa un huevo a los españoles, y por otro lado sueltan globos sonda como el librado por el ministro de Justicia para ir comprobando como “está la atmósfera” para “disparar” el cohete en el momento oportuno. Amedrentar, acojonar, esa es la intención.

La verdad es que estamos asistiendo al sometimiento voluntario o forzado de algunos medios de comunicación. ¿Qué ha pasado con Pedro J., con Jesús Cintora, con Revilla y que pasa que lo último que hemos visto de Jordi Évole han sido unos documentales que en nada se parecen a aquellos programas de denuncia a los que nos tenía acostumbrados a todos? ¿Qué pasa? ¿Adónde va a ir a parar la libertad de expresión en España? Libertad sí, para los robaperas y los saltacorrales.

Entre robaperas y saltacorrales