lunes 01.06.2020

¿Qué hubiera sido de Goebbels?

"Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite lo suficiente acaba por convertirse en verdad”.

Aunque sé que nunca es agradable resucitar a los fantasmas del pasado, me voy a permitir la licencia de referirme a un personaje que desarrolló una trágica pero importante labor en un intento por hacer realidad los delirios de grandeza de un demente llamado Adolf Hitler, me refiero a Joseph Goebbels, ministro de propaganda de la Alemania nazi.

Este individuo cuyo narcisismo era más que notorio, estableció los principios de la propaganda a llevar a efecto y sobre los cuales y con el solo objeto de compararlos con la actitud que la mayoría de los españoles venimos observando en aquellos políticos del PP y tertulianos y comentaristas afines, señalaré algunos de estos principios. Son los siguientes: “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo  al ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. “Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”. “Toda propaganda deber ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad de las masas es limitada y su comprensión escasa; además tienen gran capacidad para olvidar”. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otras vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto.

"Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite lo suficiente acaba por convertirse en verdad”. “Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa”. “Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines” -curioso y coincidente: No hacer mucho que Rajoy dio instrucciones para que se ocupen todos los espacios-. “Llegar a convencer a mucha gente de que “piensa como todo el mundo” creando una falsa impresión de unanimidad”.

Mencionaba al principio el aspecto comparativo a llevar a cabo en esta reflexión, con lo que actualmente estamos viviendo. A diario oímos a políticos del PP y tertulianos afines, por cierto la actitud y los argumentos expuestos por estos pesebristas mediáticos intentando justificar la debacle de la derecha en el pasado 24M ha sido patética, lamentable y vergonzosa todo ello por no saber admitir una derrota dada su innata intolerancia,  les oímos, repito,  como intentan justificar los recortes que en derechos y libertades estamos sufriendo los españoles, argumentado que con el Gobierno de Rajoy los derechos y libertades se han ampliado. Algunos de estos “justificadores” han sido condenados por los jueces por “empinar” el codo más de la cuenta y llevarse por delante algunos coches correctamente aparcados y otros por mentir y calumniar y a pesar de ello siguen participando en las tertulias. También magnifican el que tener un contrato de trabajo por horas o por días, con un sueldo de hambre, es mejor que nada. Afirman que son tan reales como óptimos los números que nos cuenta el Gobierno y que por tanto la situación económica es buena cuando estos números no se corresponden con los que las familias españolas manejan a diario. La realidad es otra muy distinta y esto es algo que en millones de hogares se palpa diariamente. Según ellos, los españoles estamos pasando por una situación inmejorable. Efectivamente, no se puede mejorar, el Gobierno es incapaz de acabar o paliar la situación de miseria en que nos hallamos. Estos defensores del Gobierno dicen y tienen razón, que el incumplimiento de las leyes es algo muy grave, pero no critican la gravedad que supone el hecho de que el Gobierno apruebe o modifique en sentido restrictivo aquellas leyes que se refieren a los derechos y a las libertades ciudadanas. Esto lo consideran como “muy positivo”. Alaban el que desde el Gobierno se esté llevando a cabo la lucha contra el fraude. Por lo visto luchar contra los defraudadores es haberles concedido una amnistía fiscal. Dese luego hay que reconocer que es una lucha incruenta, donde no ha habido sangre. Todos estos son los mismos que defendieron la decisión de Aznar cuando nos metió en la guerra contra Irak y los que le apoyaron cuando este nos quiso embaucar con lo de la autoría del 11M.        

Goebbels fue, sin duda alguna, un mentiroso, un cínico, un embaucador, un manipulador, un estafador de las mentes, un terrorista que atentaba contra la inteligencia de los ciudadanos y en mi opinión estos políticos de la derecha y los tertulianos, cuyos nombre no creo que haga falta mencionar, no le van a la zaga. Sin duda alguna, de no haberse suicidado, Goebbels habría sido juzgado y condenado, con mejor o peor suerte, por el tribunal de Núremberg. Aunque aquí en España la democracia es tan permisiva y generosa que posibilita el que la mentira, el cinismo, la manipulación de las mentes, el insulto y la falta de respeto a la inteligencia de las personas formen parte de lo cotidiano, de lo normal, cuando, obvio es decirlo, ni lo es ni debe serlo. 

¿Qué hubiera sido de Goebbels?