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lunes. 03.10.2022

El color del cristal con que se mira

Rajoy se queja de que los radicales vemos una España "negra". Según él, no es así. Visto a través de su cristal...

El aún por unos meses titular de la presidencia de nuestro gobierno se ha quejado de que los radicales vemos una España «en negro». Según él, no es así. Visto a través de su cristal, el color predominante sería el rosado. Bien. Todo es según el color, ya lo dijo Campoamor. En el caso presente convendría ponernos al menos de acuerdo sobre qué significa ser radical, qué entendemos por España (muchos no decimos que España no vaya bien, sino que los españoles vamos mal) y, admitiendo que el negro no sea el color exclusivo de la actual coyuntura, precisar en qué gama de color nos estamos moviendo.

Algunos ejemplos. En el mes de enero de 2015 las cifras del paro registrado han crecido en 77.980 unidades. Excelente noticia según El País, puesto que la media de incremento del paro en los siete últimos años fue de 144.000 personas. Dicho así, puede parecer que en el mes pasado hemos conseguido preservar unos 76.000 empleos, pero no. Los 76.000 trabajadores que “no” habrían perdido en enero su puesto de trabajo son hipotéticos; los 77.980 nuevos inscritos en el paro son reales. Son 77.980 parados registrados más de los que había en diciembre. Ilumínenlas con luz rosa si quieren, pero son cifras negro sobre blanco.

Las magnitudes macroeconómicas muestran una considerable mejoría de la coyuntura, nos dicen. La economía española estaría saliendo ya de la crisis. Sin embargo el Banco de España, que no es una fuente sospechosa de radicalismo ni de negritud, constata que la cuantía total de los préstamos de entidades de crédito a autónomos y pymes descendió en 2014 en 67.292 millones de euros (un 11,6%) respecto de las cifras de 2013. Aquí no hay cristal que valga. No hay forma humana de endulzar las cifras. Lo que hacen las entidades de crédito en cambio es una fantástica propaganda de planes de financiación. «Póngase en manos de los expertos, nosotros resolveremos su problema.» Sí, claro, pero al sufrido “emprendedor” no le llega al cuerpo la camisa porque percibe que el sentido auténtico de la propuesta de los bancos es: «Póngase en nuestras manos, usted resolverá nuestro problema.» Hay un matiz diferencial entre las dos lecturas. No sé si ustedes lo perciben, don Mariano Rajoy seguro que no.

Un último botón de muestra. El Ministerio de Sanidad ha emitido una nota de prensa sobre el gasto farmacéutico en el año 2014, en la que se felicita por el hecho de que tal gasto se ha mantenido «estable», con el consiguiente ahorro para el Servicio Nacional de Salud. Cuando la misma nota entra en las cifras en concreto, resulta que el gasto se ha incrementado en un 6,51%. Algunos no consideraríamos estable esa cifra; es lo que ocurre con las grandes síntesis, inevitablemente se pierden matices. El Ministerio silencia además, en relación con esa “estabilidad” del gasto farmacéutico, que, debido al copago establecido, un 14,76% de los medicamentos prescritos no han sido retirados por los interesados porque no podían pagarlos. Una situación negativa (no se gasta porque haya más salud, sino porque hay menos medios para procurársela) que afecta sobre todo a los pensionistas y a los parados.

¿Negro o rosa?

El color del cristal con que se mira