jueves 24/9/20

La banca es una fusión inútil

La cita del titular no es exacta, pero algo parecido dijo don Jean-Paul Sartre. Ahora se fusionan Caixabank y Bankia para crear el grupo bancario más grande de España y uno de los punteros en el mundo.

La primera pregunta es para qué. Respuesta: para mejorar su cuota de mercado y ganar más dinero.

Ese dinero les aprovechará a ellos, y a nadie más. Les recomiendo un artículo de Manel García Biel en Nuevatribuna. Manel conoce el paño de cerca, no es que haya sido cocinero pero sí ha estado en la cocina. No vocifera en ningún momento; habla con calma de los posibles aspectos positivos y los evidentes aspectos negativos. Con voz temperada.

Esta banca es un forúnculo en el culo de la ciudadanía. No nos sirve para nada, no nos da más que dolor y bronca y malos ratos

Habla, por ejemplo, de “exclusión financiera”. El negocio bancario se sustenta más o menos en un 25% de la clientela total, dice Manel que dicen los financieros. Al resto, simplemente se les soporta. Salvo dolor de cabeza muy grave, se les envía al cajero automático y gracias.

El porcentaje de participantes en el negocio financiero podría crecer si prosperara la campaña encabezada por el gobernador del Banco de España, señor Hernández de Cos, contra el poder adquisitivo de las pensiones. (Yendo al fondo de la cuestión, contra el carácter público de las pensiones, que quita un sabroso caramelo de la boca siempre codiciosa de la banca privada.) Los fondos privados de pensiones darían mucho más de sí en términos de dividendos para el accionista, de no ser por los tiquismiquis de un equipo gubernamental infectado de podemismo.

Voy a plantearlo con toda crudeza: esta banca es un forúnculo en el culo de la ciudadanía. No nos sirve para nada, no nos da más que dolor y bronca y malos ratos. El anuncio de la fusión inminente, que situará a España en la cabeza del concierto de las naciones, produjo sensaciones encontradas. La Bolsa subió de manera significativa, nada más hacerse pública la fusión. La Bolsa volvió a bajar a los niveles anteriores veinticuatro horas después. Es lo que dura la alegría en casa del pobre, según la sabiduría popular.

No esperamos nada de la banca privada, orientada al business. Lo que queremos es una banca pública, que facilite la reconstrucción de la economía productiva, que no actúe como una sanguijuela con las comisiones, y que se oriente al crecimiento del bienestar y no al del beneficio, que son dos conceptos no solo distintos sino contradictorios.

Bankia debe al contribuyente veinte mil millones de euros. Caixabank no tantos, pero también recibió inyecciones de dinero público en su momento.

La fusión obedece a la lógica de una competencia interbancaria despiadada. Se nos anuncia que habrá más fusiones de entidades. Cada fusión reducirá los servicios bancarios, cerrará sucursales, reforzará el oligopolio, enviará al desempleo a personas capacitadas y expertas en la gestión de los recursos, aumentará la exclusión, encarecerá el ahorro, limitará la inversión productiva y extenderá la precariedad.

La “nueva normalidad” que habremos de instalar entre todos después de las urgencias de la pandemia, está pidiendo a gritos una “nueva banca”. Una banca pública, al servicio de las personas.

La banca es una fusión inútil