Xosé González, uno de los imprescindibles

xoseXosé González Martínez es una figura importante en la historia reciente de Galicia. En su juventud, en la militancia clandestina, cuando participó en la creación de la Unión do Povo Galego (UPG), era conocido como Pepiño de Teis, pues fue en ese barrio vigués donde nació hace sesenta y seis años. Quienes le conocimos más tarde le llamamos Pepe de Redondela, por su larga vinculación laboral con ese ayuntamiento del sur de Galicia. Ahora que le llega el momento de la jubilación es necesario reconocer  sus méritos y su trabajo.

No puedo hablar del papel que jugó en los años clandestinos, cuando fue un protagonista importante del renacimiento político del nacionalismo gallego, pues desconozco los detalles. Él tampoco cuenta mucho, pero  tengo la certeza que podría escribir unas memorias con mucha substancia. Él verá cuando se pone a la tarea. Pero en las últimas décadas hizo una labor de gran trascendencia para “galeguizar Galicia” [1], en defensa de la cultura y del idioma propio.

Es el impulsor principal de un entramado de organizaciones que aglutinan a cientos de personas alrededor del compromiso con Galicia y con el gallego. Desde la creación de la Asociación de Funcionarios para la Normalización Lingüística en 1984 (que acoge posteriormente la Irmandade Xurídica y la Irmandade Sanitaria), fueron surgiendo iniciativas: la Fundación Lois Peña Novo, la Asociación Álvaro das Casas, el Foro Enrique Peinador, la Asociación de Amigos do Couto Mixto...  Es lo más parecido a un holding como el de Rumasa, que montó Ruíz Mateos para hacerse multimillonario. Pero Pepe, en lugar de hacer dinero, dedicó todo su esfuerzo a hacer país, a potenciar la cultura y el idioma propio. En estos últimos años dedicó mucho tiempo y energía a potenciar el etiquetado de productos en gallego “como un elemento de identificación y prestigio”, a procurar la galleguización de las numerosas orquestas que existen en Galicia -que arrastran tanto público por las romerías-, y a promover el uso del gallego en los actos funerarios y en las lápidas de los cementerios, pues resulta sorprendente a absoluta desgalleguización de los rituales alrededor de la muerte.

Xosé González hizo en estas últimas décadas un trabajo de extraordinaria importancia para Galicia. Desde un segundo plano, sin buscar el protagonismo, está detrás de numerosas iniciativas sociales, culturales y políticas de gran relevancia. Hay una idea, que comparto, y que él recuerda con reiteración: el porvenir del país y del idioma no está en la poesía, no está en la literatura. O conseguimos que la lengua esté viva en los juzgados, en los hospitales, en las empresas, en la calle y en los patios de juego, o no tendrá futuro. El idioma gallego tiene que estar en la vida cotidiana y no ser sólo un elemento ritual de los actos políticos y de los juegos florales.

Comencé a tener contacto más frecuente con Pepe de Redondela en 2005, cuando tuve la honra de recibir el premio Lois Peña Novo. Desde 2010 pusimos en marcha, con otros compañeros, la Irmandade da Sanidade Galega (ISAGA), que pretende promover la utilización del gallego en el ámbito sanitario. En este momento  ISAGA cuenta con más de trescientos irmandiños sanitarios, que se comprometen a usar el gallego en la vida y en el ejercicio de la profesión.

Hay dos características que definen la personalidad de Pepe de Redondela: la coherencia y la perseverancia. En su juventud asumió un compromiso con Galicia que no abandonó nunca; con errores y aciertos, que de todo habrá, su fidelidad fue inquebrantable. Y de su perseverancia dan testimonio los numerosos proyectos que fue capaz de impulsar y sostener, en estos tiempos tan difíciles. De sus años de actividad clandestina le quedó una actitud de seriedad y distancia afectiva que no es real. Pepe es, además de todo lo dicho, un hombre afectuoso y sentimental, que vive con pasión su compromiso; un hombre leal y con elevado sentido de la amistad. Recordando a Bertolt Brecht, podemos decir que es uno de los imprescindibles.

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Están los que luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”.  (Bertolt Brecht)

PD: Pepe de Redondela va a recibir un homenaje el 31 de marzo en el Castelo de Soutomaior (Pontevedra).


[1] Galeguizar Galicia