viernes 06.12.2019

Relato cronológico de la polémica del Hospital Álvaro Cunqueiro

Povisa intentó pescar en aguas revueltas.

En noviembre de 2015 la situación de caos provocada por el apresurado traslado de los hospitales públicos al nuevo hospital de Vigo generó un clima de gran preocupación entre la población. Las múltiples deficiencias del edificio, el colapso en los accesos, las constantes cancelaciones de actos sanitarios y las manifestaciones críticas de los profesionales fueron generando dudas razonables sobre el funcionamiento del nuevo centro.

Una parte de la ciudad y toda la población de la península del Morrazo (unas 14.000 personas) están  asignadas, desde hace tiempo, al hospital privado Povisa (la ex-conselleira Rocío Mosquera trabajó muchos años para el grupo propietario del mismo) Pues bien, este hospital aprovechó la situación de inquietud para animar a los vecinos de Vigo, Gondomar, Nigrán, Baiona, Cangas y Moaña -que venían recibiendo asistencia en los hospitales públicos de la ciudad-, a que solicitasen un cambio de hospital de referencia y poder ser  atendidos en dicho centro. El concierto singular firmado entre Povisa y Sergas reconoce la posibilidad de que la población de estos ayuntamientos escoja su hospital de referencia en el mes de noviembre de cada año de vigencia del mismo. Pero la verdad es que, hasta el momento, el tráfico de pacientes había sido siempre en sentido inverso: en 2014 cinco mil usuarios de Povisa solicitaron el cambio a un hospital público.

En noviembre de 2015 la empresa propietaria de Povisa hizo una intensa campaña de marketing en los medios de comunicación para intentar aprovechar el clima de incertidumbre creado y recuperar los pacientes anteriormente perdidos. Povisa recibe cada año casi 75 millones de euros y tiene asignada una población de 140.000 personas (recibe 535 euros por cada tarjeta asignada); de ahí el enorme interés por aumentar esta asignación, a pesar de ser un hospital denunciada en varias ocasiones por presentar numerosos defectos en la calidad asistencial. Es, con mucha diferencia, el campeón de Galicia en el que respeta a las listas de espera. También hay que destacar que la cantidad que recibe es superior al canon del Hospital Álvaro Cunqueiro (72 millones anuales) aunque el número de camas que ofrece Povisa (405) no llega a la mitad del nuevo centro (858).

Las plataformas de la sanidad pública del Morrazo publicaron un manifiesto para denunciar la campaña de Povisa en el que afirmaban: "Desde el Morrazo consideramos que este es un derroche de recursos materiales y humanos sin precedentes. No recordamos una campaña mediática tan brutal como la que estamos presenciando en el Área Sanitaria de Vigo y sospechamos que su objetivo es puramente mercantil para recuperar las 5.000 cartillas que perdió el pasado año". Afirman que Povisa no ofrece la misma calidad asistencial que los hospitales públicos. El HAC tiene muchas deficiencias por culpa del modelo impuesto polo gobierno de Núñez Feijoo, pero ese hospital tiene que ser recuperado para el dominio público, hace falta revertir la situación y frenar la campaña de Povisa, que pretende desprestigiar la sanidad pública para conseguir beneficio propio.

SOS Sanidade Pública se pronunció sobre el tema. Recuerda que Povisa ofrece muchos menos servicios que el otro hospital. Carece de los Servicios de Obstetricia, de Hemodinámica, de Cirugía Cardíaca y de Psiquiatría; tiene un 16% menos de camas y un 30% menos de médicos por cama que el CHUVI. Tiene, además, 157 días de espera quirúrgica, frente a los 65 de media de los hospitales públicos del Sergas, por lo que sería una insensatez que los ciudadanos cambiaran a Povisa. También los alcaldes del Morrazo (Bueu, Cangas y Moaña) hicieron una declaración en defensa de una sanidad cien por cien pública y de calidad y rechazan que los vecinos del Morrazo cambien su centro sanitario de referencia por Povisa.

Relato cronológico de la polémica del Hospital Álvaro Cunqueiro