viernes 06.12.2019

La polémica del Hospital Álvaro Cunqueiro: relato cronológico

El nuevo hospital comienza a funcionar en septiembre con múltiples deficiencias y con una enorme desorganización que preocupa a ciudadanos y profesionales.

El año 2015 resultó convulso para la sanidad de Vigo. El nuevo hospital comienza a funcionar en septiembre con múltiples deficiencias y con una enorme desorganización que preocupa a ciudadanos y profesionales. El nuevo consejero -Vázquez Almuiña, exalcalde de Baiona-, se estrena en noviembre con dos manifestaciones (en Vigo y Pontevedra) en 48 horas. En la movilización de Vigo los convocantes expresan sus críticas al modelo de gestión del Hospital Álvaro Cunqueiro (HAC), exigen su rescate para dominio público y reclaman que las instalaciones sanitarias abandonadas sigan teniendo un uso público para servicios sanitarios.

Durante semanas hubo continuadas protestas organizadas por los celadores del centro, por ver como sus funciones eran adjudicadas a personal externo contratado por una ETT. Los 500 celadores del Hospital Xeral fueron relegados por la concesionaria a un papel residual, entregando su labor a empleados externos. La confirmación de esta situación les llegó por un comunicado interno en el que no figuraba la firma de ningún jefe de servicio ni responsable oficial. El escrito, con membrete de la Xunta y de la Gerencia, les dejaba claro que sus tareas eran reducidas al mínimo -traslado de pacientes-: todas las demás funciones eran externalizadas.

El colectivo de matronas del HAC también expresó publicamente la preocupación por sus condiciones de trabajo. En una rueda de prensa denunciaron que la falta de personal podría provocar situaciones de riesgo para las gestantes y los recién nacidos. Manifestaron que la condiciones en que las obligan a trabajar están en contra de todas las recomendaciones estatales e internacionales. “Tenemos miedo de ver lo que nos vamos a encontrar al llegar al trabajo; cualquier día puede pasar algo muy grave”, aseguraban.

Finaliza el año y se multiplican las protestas. Los enfermos se quejan por el colapso en las urgencias, donde tienen que esperan más de siete horas para recibir atención. Al desorden en el funcionamiento se suma la deficiencia de las infraestruturas y el déficit de profesionales que tienen que asumir unas cargas de trabajo inabordables. La Junta de Personal del HAC convoca un calendario de movilizaciones para denunciar la falta de recursos, que persisten en 2016.

Los médicos también continúan con las protestas en el HAC y dicen que no quieren ser “cómplices callados del desastre" del hospital vigués. En una rueda de prensa expresan su descontento general con el funcionamiento y afirman que el problema fundamental es el sistema concesional del centro sanitario, que estarán condenados a sufrir durante veinte años. También destacaron los médicos que se sienten "maltratados" ya que su opinión no fue "valorada” en ningún momento. Los jefes de servicio también se rebelan y 28 de los 40 existentes firman un escrito en el que declaran su "pérdida de confianza en el equipo directivo" y reclaman medidas para arreglar los problemas existentes y que se "cumpla con los compromisos adquiridos de avance asistencial". Núñez Feijoo tomó nota de la reprimenda y anunció cambios.

Pocos días después sustituye a todo el equipo directivo del HAC -dos meses después del cese de la conselleira-, pero mantiene al gerente, Félix Rubial, en su puesto. Este, en una comparecencia pública, intenta presentar estos ceses como un proceso de “cambio natural y tranquilo”, necesario para dar un nuevo impulso. Las fuerzas sindicales, por el contrario, coinciden en que no se trata de cambiar personas sino de aplicar políticas diferentes; recuerdan que quien manda en realidad en el HAC es la empresa concesionaria e insisten en que es necesario un cambio radical en el modelo sanitario y recuperar el hospital para la sanidad pública.

La polémica del Hospital Álvaro Cunqueiro: relato cronológico