miércoles 11.12.2019

Evitar la agonía de un barrio

El cierre de un hospital tiene siempre una repercusión negativa en la vida de un barrio, que se ve despojado de ese centro generador de actividad social y salud colectiva.

Un hospital es mucho más que un edificio donde se atiende a personas enfermas. Es también un centro que genera movimiento económico y comercial. Crea puestos de trabajo y favorece la presencia de visitantes que dan actividad a la zona donde está instalado. El cierre de un hospital tiene siempre una repercusión negativa en la vida de un barrio, que se ve despojado de ese centro generador de actividad social y salud colectiva.

Así sucedió en Lugo. El Hospital Xeral cerró en enero de 2011, después de 37 años de servicio. Alrededor de este centro creció uno de los barrios más activos de la ciudad, La Residencia. Muchos negocios nacieron a su sombra y sus propietarios, desde mucho antes del traslado al nuevo hospital Lucus Augusti, clamaron en vano para que la zona no quedase abandonada y que se buscase una nueva utilidad a los edificios. Los responsables de la Administración prometieron: podría ser un Punto de Atención Continuada (PAC), o laboratorio de salud pública, o centro socio-sanitario, o la nueva comisaría de la Policía Nacional. No fue nada de eso. Pasó el tiempo y, a principios de 2016, diversos representantes de la Xunta visitaron la zona para comprobar como el antiguo hospital presenta un importante deterioro y está a punto de derrumbarse (1). La Administración reconoce que no tiene ningún plan para utilizar estos edificios. Mientras tanto numerosos negocios cerraron y el barrio se empobreció de forma evidente.

En Vigo se repite la misma historia. En el proyecto redactado polo gobierno progresista (2005-2009) estaban descritos los usos que tendrían los edificios abandonados del CHUVI y Meixoeiro. Cuando el gobierno de Núñez Feijoo varió el rumbo para entregar a manos privadas la construcción y gestión del nuevo hospital también se olvidó de establecer una actividad alternativa para los edificios que quedaban vacíos. Como ya alertaran los colectivos vecinales antes del traslado el cierre del Hospital Xeral está provocando un deterioro económico y social del barrio. También reclaman, junto con SOS Sanidade Pública, un uso sanitario (2) para las infraestruturas vacías, con el doble objetivo de dar respuesta a las necesidades sanitarias del área y, también, contrarrestar la pérdida de actividad comercial del entorno. La pérdida ya resulta evidente: hay negocios que comienzan a resentirse y 52 de los 66 que siguen funcionando están en riesgo de cerrar a corto o medio plazo. A principios de 2016, cuatro meses después del traslado, había ya catorce negocios cerrados y una reducción global de los ingresos de un 80%.

Pero además, segun señala SOS Sanidade Pública, la carencia de servicios sanitarios del área es notable. El abandono del Plan de Recursos previsto por la anterior Administración para garantizar la asistencia sanitaria integral de la población, está deteriorando la atención en toda el área sanitaria. Esta organización reclama que se le dé un uso sanitario a los edificios (PAC, Centro de Alta Resolución, reubicación de consultas, etc), para que los servicios ofrecidos en el Xeral puedan descongestionar el servicio de urgencias del nuevo hospital. Pero la Administración parece más preocupada por garantizar los beneficios de la concesionaria que de procurar una buena asistencia sanitaria a los ciudadanos. Y mientras el barrio ve, impotente, como su tejido económico y social se va degradando.


(1) http://praza.gal/movementos-sociais/11165/asi-se-derruba-o-antigo-hospital-de-lugo-co-que-a-xunta-ainda-desconece-que-facer/

(2) http://praza.gal/movementos-sociais/10967/sos-polo-barrio-do-hospital-xeral-de-vigo/

Evitar la agonía de un barrio