Vidas rotas, en cuerpos de mujer

Hallan el cuerpo descuartizado de una mujer en un frigorífico, en Alcalá de Henares (Madrid)…

                Mujer brutalmente golpeada por su pareja hasta matarla en Santa cruz de Tenerife…

                Mujer de 17 años, brutalmente golpeada y degollada por su novio en Reus (Tarragona)…

                Mujer de 69 años asesinada a golpes con el mango de un hacha, por su marido, en Dos Hermanas (Sevilla)…

                Mujer de 48 años, asesinada a puñaladas por su pareja, en Zaragoza…

                Mujer de 95 años muere, tras tres días hospitalizada, a causa de los golpes recibidos por su marido, en Toreno (León)…

                Mujer de 59 años, aparece muerta en cama y su marido ahorcado en el pasillo, en Lucmajor (Mallorca)…

                Mujer de 25 años desaparece y su pareja confiesa que la descuartizó y dispersó los restos, arrojándolos al mar, en Lanzarote…

                Mujer de 47 años, asesinada a puñaladas por su expareja en Fuengirola (Málaga)…

                Mujer de 26 años apuñalada hasta la muerte por su pareja en Laredo (Cantabria)…

                Mujer…

                Mujer…

                Vidas rotas, en cuerpos de mujer, sólo en lo que llevamos del 2019.

violencia

Sé valiente, cobarde, y mátate tu primero

Terrible, espantosa la crónica negra de asesinatos machistas a la que asistimos. Me niego a que sean tratadas como cifras de una morbosa estadística. Son, eran mujeres de carne y hueso, mujeres que han visto truncadas sus vidas.

Rebeca, Leonor, Romina, Stefani, Sin Nombre, Rebeca, Rosa, Kelly, Rosa, Sin nombre…

Tan habituados están los medios de comunicación a insertar estas crónicas que, incluso, le adjudican la invisibilidad a algunas de las víctimas, robándoles la identidad, recreándose con lo superfluo, lo morboso, e ignorando al sujeto pasivo, la mujer asesinada.

¿Acaso resuelve algo decir que el pasado año asesinaron a CUARENTA Y SIETE mujeres?

¿De qué nos vale saber que llevamos más de NOVECIENTAS OCHENTA Y CINCO mujeres asesinadas en los últimos 15 años y más de DOS MIL QUINIENTAS, en los últimos 30 años…?

Es imprescindible que las trágicas crónicas en los medios estén revestidas de vida…en derrota. No podemos asumir estadísticas, me niego al protocolo del minuto de silencio en escaleras municipales. Exijo un tratamiento digno y sereno de todas y cada una de las mujeres asesinadas. Son vidas rotas, en cuerpos de mujer…, no forman parte de crónicas en plasma a mitad de Telediario. 

Del mismo modo que a un secuestrador, el negociador le indica el nombre de la persona secuestrada, se le llama empatía…, de la misma manera es necesario alejar estadísticas, despejar morbos innecesarios y ponerle cara a esa mujer, a esas mujeres, son vidas rotas… 

Hemos sobado y manoseado tanto el concepto de “Violencia de género…con resultado de muerte”, que llevamos camino de inmunizar el sentimiento y protocolizar la muerte, dejándola arrinconada al minuto de noticia, al silencio de protocolo y la mani de las 8 de la tarde.

No pretendo silenciar pancartas, al contrario, pretendo visibilizar el dolor de vidas rotas, en cuerpos de mujer y abandonar los golpes en el pecho afligido, que duran el tiempo que tardan en recorrer el silencio…

La sociedad, en su conjunto, debe asumir el rumbo a seguir y la estrategia adecuada para dar un giro a la actual situación y dar prioridad absoluta a la víctima en singular, a las vidas rotas, en forma de mujer.

No podemos dejarlo en manos de los medios de comunicación, a las crónicas me remito…

Mucho menos podremos dejarlo en manos de un Poder Judicial, narcotizado por un machismo secular… Como muestra, el botón de un magistrado del Supremo, Antonio Salas, que declaró sin ruborizarse y sin castigo, por parte del CGPJ, que: “La violencia machista existe porque las mujeres tienen menos fuerza”. Quizás sería suficiente con que una mujer le diese una patada en los cojones para que borrase la estupidez de su rostro y la ofensa del discurso.

Por no hablar del mundo de la política, tan enzarzado en el cainismo, que les invalida de raíz. Incluso algunos machinacis del espectro político llegan a llamar a los asesinatos de mujeres, con el infame término de “Violencia doméstica”. Malditos sean estos necios, les engaña el subconsciente, en realidad pretenden que la mujer pase de “domestica a domesticada” No soportan la mirada femenina más allá de su pretina.

De la Iglesia Católica, ni una línea, bastante tiene con sacudirse las sotanas de abusos indecentes…

Es necesario empoderar a las mujeres, tomar el testigo y enfrentarse al machismo preponderante, con la imprescindible ayuda de toda la sociedad. Es preciso elevar el FEMINICIDIO a la categoría de pandemia. Es necesario declarar el Estado de Excepción social y jurídica, limitando cautelarmente los derechos civiles de aquellos maltratadores en situación de riesgo potencial.

Mujer, escucha, sí tú, ya sabes que me dirijo a ti…No permitas el transcurrir en soledad de las horas rotas por el miedo acumulado. No lo dudes, si te crees en riesgo, marca el 016, no deja rastro…al otro lado te espera la puerta de salida con vistas a la libertad…márcalo, en ello te va la vida.