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martes 24/5/22

Trump, el Terminator de la vieja Europa

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Hoy, 20 de marzo de 2017, tiene lugar el relevo presidencial del Imperio de las barras y estrellas. No es un relevo más, Barak Obama en cotas máximas de popularidad, dará el relevo al mayor esperpento de la historia reciente y pasada de los Estados Unidos de América, Donald Trump, rechazado, incluso, por los propios republicanos. El presidente saliente ha dejado tras de sí un aura de honradez, supo darle dignidad al Despacho Oval, aunque deja un país con mayores cotas de pobreza y diferencias sociales, a pesar del crecimiento sostenido. Al tiempo que no ha siso capaz de desmantelar Guantánamo, un centro de internamiento para torturados y torturadores, sin duda, su punto más oscuro. En el refranero figura un dicho que viene a cuento: “Alguien vendrá que bueno te hará”, en este caso pueden elevar a la categoría de excelencia a Obama, las comparaciones son odiosas.

Nadie cuestiona que Donald Trump es un xenófobo, un misógino, maltratador y machista,  negacionista  del cambio climático y enemigo de los evolucionistas, Darwin para este señor fue un sacrílego. No es un concepto puntual de algunos millones de seres pensantes, es algo, que incluso el propio sujeto admite sin ruborizarse, como un plus de estupidez. Por no extendernos a detalles como defraudador de impuestos, quebrador de empresas y protagonista de teleñecos televisivos, que a su lado Gran Hermano, figuraría como un programa cultureta de la 2ª cadena.  Que el perdedor de unas elecciones presidenciales sea el próximo presidente de su casa, sería un problema a resolver por sus hogareños, si no estuviésemos hablando del responsable de la 1ª Potencial mundial, portador de maletines con botones atómicos, susceptible de extinguir la tierra las veces que sea necesario si le llevan la contraria, estamos ante un ególatra que sólo admite aduladores.

No existen razones que pongan en razón a este histriónico personaje. Den un repaso a su gabinete comprenderán lo que acontece: un general, como secretario de Seguridad Nacional, contrario a cerrar Guantánamo; un fiscal general homófobo y racista declarado, desde los tiempos de Reagan. Un secretario de Trabajo contrario a los derechos reproductivos de las mujeres, o el Secretario de Estado de Energía, que desde Misuri, llamaba a las leyes de planificación familiar “matadero de los no nacidos”,  un contrario al cambio climático, un mangante magnate que traza oleoductos, en Dakota del Norte, atravesando territorios indígenas. Un Consejero de Seguridad Nacional, amigo personal del Zar Putin I, se muestra declarado islamófobo, pero amigo de los petrodólares, negándose a condenar la vulneración y el maltrato de las mujeres en Arabia Saudita. En el mismo plano que el nuevo Secretario de Estado, más próximo a los intereses rusos que a los de Alaska. Un gabinete formado por multimillonarios, con nula formación política y diplomática, conservadores acérrimos de lo propio. La inteligencia y la capacidad son elementos prescindibles para un estúpido, que se imagina que su ADN es de clase VIP.

Los británicos, nunca europeos, han pasado de Imperio a Colonia y pretenden escapar de la quema con un BREXIT a marchas forzadas. Los europeos, más ocupados en ahogar refugiados en el Mediterráneo que en prevenir males estratégicos, asisten impávidos a la inminente alianza ruso-americana, que dejarán a la neocon Unión Europea sometida a un emparedado, con los dos imperios forzando la desaparición de una Europa, incómoda para los colosos, estos centran su objetivo en la China Capitalista, dueña de deudas Estado y verdadero objetivo del tándem Trump-Putin.  China no acudirá en auxilio de la UE, pondrá su flota a dar vueltas en el Mar de la China, les queda al lado, y desafía a los valientes a una pequeña guerra, que bien valdrá unos millones de muertos, no hay color, miles de millones de chinos lo avalan.

Adolf Hitler escribió Mein Kampf (Mi lucha) donde mostraba su ideario. Donald Trump, incapaz de realizar ni un artículo de prensa rosa, asume como propio ese diabólico libro, producto de una mente maligna. El ya Presidente muestra un odio visceral a los latinos y los afro-americanos, habla de muros, como otros hablaron de campos de exterminio. Denle más argumentos y este cretino, con complejo de showman, añadirá a sus atributos el de TRUMPINATOR… y el próximo genocidio hablará español.

Trump, el Terminator de la vieja Europa