viernes 13.12.2019

Tolerancia cero ante la intolerancia fascista

Es necesario levantar las alambradas de la ética, cavar trincheras democráticas, ante el avance de los totalitarios

Casado vuelve a Melilla a hablar sobre la inmigración: Nos llamaron xenófobos y el tiempo nos ha acabado dando la razón”.

Así es: SON USTEDES UNOS XENÓFOBOS, FASCISTAS Y SUPREMACISTAS. Son el Tri-Party a lo cutre, a lo soez, desprenden el hedor de la ira al caminar. Machinazis que llevan la nación en la bragueta. Valientes con los necesitados, con las minorías étnicas, con los diferentes, pero cobardes con los poderosos. Sólo sois rostros palidecidos. Sois carroña y como tal seréis devorados por vuestra propia estupidez.

Ante el delirio y en competición con el machinazi  Abascal -“a ver” quien la tiene más grande- ha elevado hasta lo delictivo el discurso xenófobo y abre la puerta a que los menores no acompañados sean devueltos. Haciendo un cobarde circunloquio, manifiesta: “La problemática vinculada a los MENA, no puede ser solo social, sino que también se tienen  que ver desde la perspectiva de inmigración económica, y por tanto, en sus derivadas de seguridad ciudadana y control de fronteras” ha declarado. Si alguna duda teníamos sobre la bajeza moral de este individuo, salido de las aulas de FAES, al igual que el Abascal. No sólo es lo que parece, parece lo que es, un fascista.

De todos es sabido que las leyes no lo permiten, habría que reformar la Ley del menor e incluso la de extranjería. Ni la legislación española ni los organismos internacionales lo permiten. Así se lo han tenido que recordar al Partido Popular, en el gobierno, en varias ocasiones el Comité de Naciones Unidas para los derechos del niño. Varias sentencias condenaron al gobierno español al readmitir en su territorio a varios menores que fueron devueltos a Marruecos antes de 2006.

Sobre los inmigrantes no devueltos en frío, pero mojados, ya me extendí en una ocasión, con motivo de aquellas horrendas muertes en la Playa del Tarajal y que todavía permanece en legajos jurídicos, con juezas de parte, con vergonzosos autos exculpatorios… A la memoria me viene aquel director de la Guardia Civil, indigno de serlo, coruñés de nacimiento y vividor de profesión. ¿Lo recuerdan…? Yo sí lo recuerdo, pero no merece ni una línea.

La Fachi-Reconquista comenzó en Andalucía. En Granada se llevaron a cabo sortilegios NEOCON, con repartos de miles de banderas y enfervorecidas soflamas fascistas. La Legión marcando paquete y los fachas, territorio. Las pocas banderas de Andalucía-lucían arrinconadas a lo meramente anecdótico.

Ahora vienen a decirnos que los 400 mil andaluces que votaron a VOX, no son de extrema derecha, que sólo son gente cabreada con el sistema. ¿Saben lo que les digo?... ¡Pues que se vayan a la mierda! Si no lo son, merecen el desprecio y la reprobación del pueblo andaluz. Se puede ser tonto, se puede ser gilipollas, pero para ser ambas cosas a la vez, un tonto gilipollas, deberían, los candidatos, darse una vuelta por El Ejido.

Sí, lo sé, esto no es políticamente correcto…

Me importa un bledo. El “buenismo se me ha terminado”. Me he vuelto intransigente con los intransigentes.

¿Acaso no son conscientes de que esta extrema derecha ha llegado para quedarse?

¿Acaso no son conscientes de que estos tipos, cuando llegan al poder no lo sueltan?

¿Acaso no son conscientes de que la última vez que gobernó el “extremoduro”, su mandato duró cuarenta años, sin ser rockeros? 

Nos reprochan, la derechona, que hagamos un “cordón sanitario”. Se quedan cortos, muy cortos…

Es necesario levantar las alambradas de la ética. Cavar trincheras democráticas, ante el avance de los totalitarios. No retrocedamos ante estos ultras o acabaremos arrinconados en un extremo de la Historia, que ya hemos repetido. Recuerden que Lorca y miles de asesinados continúan esparcidos en cunetas y paredones oscuros.

Por lo que a mí respecta ¡NO PASARÁN!

… ¿y por la Suya?... ¿Mirará para otro lado o los mirará de frente? En sus manos tienen la papeleta. Si no es por usted, que sea por los nuestros. Por nuestros hijos,

Ante LA INTOLERANCIA FASCISTA, TOLERANCIA CERO.

Tolerancia cero ante la intolerancia fascista