viernes 03.04.2020

Cómo ser una mujer libre y no morir en el intento

Más de 2500 mujeres han sido asesinadas en los últimos 30 años, tres veces más muertes que las de ETA en 50 años

Elena Mizulina, diputada por el partido Rusia Justa, pretende que no haya “personas encarceladas durante dos años y etiquetadas como criminales simplemente por dar una torta”. Pasará a ser una falta administrativa. Y esto lo dice una mujer que preside el Comité sobre Familia, mujer y asuntos infantiles. Como no podría ser de otra manera, este personaje pretende restringir los derechos de los gais, señal inequívoca de su ADN ético.

El Parlamento ruso apoyó la propuesta con sólo un voto en contra y una abstención. En un acto de cinismo sin límites incluye al hombre en el mismo plano que la mujer y sus hijos, como si fuesen víctimas de una violencia exotérica.

En todos los ámbitos de la sociedad rusa se ampara, consiente e incluso recomienda, el maltrato como norma de comportamiento. Los ortodoxos cuentan con la aprobación de su Iglesia, al estar amparado como “un derecho otorgado por Dios a los padres”. Todo esto sucede en un inmenso país con la violencia machista implantada como modo de expresión y con más del 40 % de crímenes de, sic, “violencia doméstica dentro del ámbito de la familia”, un arcaico concepto que ya nadie tolera.

Al tiempo que las estadísticas, malditas estadísticas, nos hablan de que uno de cada tres europeos justifica el abuso sexual, señal más que evidente de comportamientos machistas en el seno de la UE. En países modelos de referencia en Educación y cotas de bienestar social, tales como: Dinamarca, Suecia o Finlandia, ostentan los niveles más altos de esta violencia de género de toda Europa, similares a los de Francia o Gran Bretaña. Más de 25 millones de mujeres están sometidas al terror de una violencia que, lejos de reducirse, ocupa planos de normalidad. La vieja Europa está enferma, sus latidos tienen un eco continuo de violencia y xenofobia, creemos caminar hacia el futuro, cuando en realidad estamos regresando al pasado más oscuro, asistimos a una implosión social. 

En España un magistrado del Tribunal Supremo, Antonio Salas, declara sin ruborizarse que: “La violencia machista existe porque las mujeres tienen menos fuerza” Debería haber sido expedientado de forma inmediata por el CGPJ, en lugar de pequeñas tertulias de taberna. Estas y otras declaraciones semejantes no dejan de ser una piedra más en el camino, el largo camino que falta por recorrer en la equiparación efectiva entre sexos, en niveles de plena igualdad. 

Es indigno que en pleno siglo XXI, todavía se tenga que reclamar justicia ante situaciones de esclavitud y sometimiento de la mujer. La ablación de niñas, en el cuerno de África, alentado y consentido por sus familias, es sólo la punta de un colosal iceberg. Al tiempo que en muchos lugares de África, América y Asia se consienten y conciertan matrimonios de niñas menores de 9 años, en ocasiones, con resultado de muerte. Estos casos escandalizan a nuestra sociedad española, en la que más de 53 mil mujeres maltratadas están en situación de riesgo real de ser asesinadas.

Como vengo diciendo desde hace tiempo: no permitamos que las cifras tapen los cadáveres, víctimas del terrorismo machista Desde que las estadísticas se han hecho oficiales, desde el año 2003, y acuden en auxilio de los políticos para aminorar el terror de las cifras de asesinatos y alivian sus conciencias, el tiempo que dura un Telediario, han sido asesinadas OCHOCIENTAS SETENTA Y CUATRO mujeres. No es soportable que aparezca un 016 por cada víctima que se suma a esa infame estadística. ¿Podríamos darle la vuelta y colapsar los medios con ese CERO DIECISEIS (016), previo a los asesinatos? Ya no se trata de recordarles a los cobardes asesinos que prueben a matarse ellos primero, ya nos encargaremos los demás de olvidarlo.

Más de 2500 mujeres han sido asesinadas en los últimos 30 años, tres veces más muertes que las de ETA en 50 años. Se trata, de una vez por todas, que los poderes del Estado eleven el Feminicidio a la categoría pandemia, declarando el Estado de Excepción Jurídica, con limitación cautelar de derechos civiles sobre aquellos maltratadores en situación potencial de riesgo.

Cómo ser una mujer libre y no morir en el intento