lunes 16.09.2019

Rajoy premia a REPPSORIA, pero Canarias no paga traidores

 El gobierno a la deriva utiliza las instituciones a su antojo y en su beneficio, caiga quien caiga, cueste lo que cueste. Para ello usurpan los servicios del Estado con fiscalías arrodilladas para darle forma legal a sus tropelías

Todas las alarmas saltaron en la carrera de San Jerónimo e incluso se puso en alerta máxima la sede del Partido Popular, mientras finalizaban las votaciones de los diputados en la sesión de “No Investidura” del derrotado candidato Rajoy, el pasado viernes. Desconocemos si la alerta llegó a la sala de banderas de la “Acorazada Brunete”. La explosión de una bomba fétida informativa, de proporciones colosales, puso en alerta al Congreso, que no recordaba una situación similar desde aquel nefasto y recordado 23 de febrero de 1981, cuando Tejero y los fascistas trataron de subvertir el orden institucional.

El resultado de aquel hecho golpista forma parte de la historia en blanco y negro de este país, al igual que lo acaecido este 2 de septiembre, que todavía está en modo expansivo y cuyos efectos son imprevisibles. Por segunda vez, en la reciente historia de la democracia, se utilizó al Congreso en un acto de suprema relevancia, como la votación para la investidura -o no- de un presidente para golpear al Parlamento, lanzando al aire de los mentideros políticos la designación del defenestrado Soria, como directivo del Banco Mundial, al tiempo que finalizaban las votaciones, para desviar  la atención mediática y política de la derrota del candidato. El ministro de Economía, el “bancarrota” De Guindos, siguiendo instrucciones de su jefe, el derrotado Rajoy, filtró, de manera calculada y al más bajo estilo Popular, una noticia aberrante e indigna, intentando amortiguar el impacto psicológico en la población del efecto derrota y, al tiempo, vender el dos por uno.

En un principio se atribuyó la pestilencia de la bomba lanzada, a los efectos colaterales del discurso del matón, Rafael Hernando, portavoz popular y profesional camorrista, ya condenado por ello por los tribunales. Lo suyo resultó ser sólo el eco de un mendigo en busca de un puesto en la Historia. Que no se preocupe, ya lo tiene, y bien merecido. Será recordado como el portavoz de las ventosidades. Al derrotado Rajoy no le importó tirar por tierra su discurso de regeneración democrática, prefirió rasgar en un solo acto toda una estrategia para cubrirse con piel de cordero y atraerse al “primo de Rajoy”, quedando al descubierto el rostro perplejo del “primo Rivera” -sin el “de”-, al tiempo que “la niña de Rajoy” resultó ser Ana Oramas, en modo perplejidad, una hora más tarde.

El gobierno a la deriva utiliza las instituciones a su antojo y en su beneficio, caiga quien caiga, cueste lo que cueste. Para ello usurpan los servicios del Estado con fiscalías arrodilladas para darle forma legal a sus tropelías. Millones de españoles parados, pensionistas, exiliados, desamparados, enfermos con síndrome del tanto por ciento, han sido trasladados a la cara oculta de esa Luna en 3D que nos pretenden vender. Allí permanecerán mientras estos escapistas enmascaran la miseria y la podredumbre de un país en ESTADO DE SITIO social. Una ley mordaza los protege de los indignados y no permitirán que haya otro gobierno diferente. El Ministro del Interior se ha erigido como “El Chacal” en busca de presas nacionalistas. A poco que nos despistemos acabará de Embajador en la Santa Sede, como monaguillo mayor, en maitines. La marca EsPPaña exporta corruptos, defraudadores, mentirosos y traidores….y PRISA, dándose prisa. ¡Ayyyy, Panamá, Panamá…! Si la ética se vistiese de etiqueta, el presidente en funciones de Gobierno se presentaría desnudo ante las cámaras.

He manifestado en repetidas ocasiones que la ley marca prescripciones de delitos que la política no puede aceptar. No podemos admitir que un partido haya subvertido la democracia con trampas electorales durante más de 28 años,  porque los resultados están contaminados y el Estado de Derecho en entredicho. El PP utilizó la corrupción para presentarse a las Olimpiadas Democráticas dopados hasta límites nauseabundos.

El señor Soria -sólo representa la punta del iceberg- ha dejado tras de sí un rastro de más de 25 años de maneras feudales, con sometimiento de voluntades de tal calibre, que sus cadáveres políticos hacen cola en la ventanilla de desagravios.

Los canarios no le permitiremos residir en el Palacio del Olvido. Deberá satisfacer las cuentas pendientes con la ciudadanía para, más tarde, desaparecer de la memoria colectiva. Le aguarda un tránsito con brújula desnortada y haciendo círculos sobre sí mismo.

Mientras los canarios no pagamos a traidores, el derrotado Rajoy premia a REPPSORIA con un alto cargo en el Banco Mundial.  

Rajoy premia a REPPSORIA, pero Canarias no paga traidores