sábado. 20.07.2024

Los motines no precisan sufragios

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Los conspiradores del golpe de Ferraz pasarán a la historia reciente como los amotinados de una nave maltrecha en busca de una ruta navegable, gobernada por un capitán tenaz, aunque inexperto en la localización de bajíos e inepto en dotes de mando sobre la oficialidad... Y los armadores, a cubierto de cubierta.

En el motín de la Bounty, en 1789, el capitán Bligh se salvó, en compañía de sus leales, a bordo de una lancha en la inmensidad del océano. Si este motín ha logrado pasar a la historia como el más famoso, al más puro estilo Brando, con toda seguridad los hechos acaecidos en Ferraz serán recordados como uno de los mayores fraudes en los órganos de decisión de un partido -el PSOE- en la tambaleante democracia española. La gran diferencia con la Bounty radica en el hecho peculiar de que los amotinados contaron con la colaboración inestimable de viejos almirantes traidores a su bandera, en connivencia con el gobierno y la aquiescencia de la Corona. Parece claro que ni estos acomplejados Barbarrojas de medio pelo y ruín envejecimiento son los Drake de la Royal Navy, ni el tándem Zarzuela-Moncloa, puede compararse, ni de lejos, a aquel Imperio Británico.

En el infame Comité Federal del PSOE celebrado entre cuchillos largos, sin focos, sin luces y retorciendo las normas internas hasta el ridículo, se quebraron la legalidad, los reglamentos y se pisoteó a las bases. Aquellos acuerdos son nulos de pleno derecho, ni siquiera formaban parte del Orden del Día, condición imprescindible para su legitimidad. Se nombra una gestora con funciones para las que carece de competencias, que deja de ser Gestora para ser Ejecutora. Estos aprendices de gestoría son meros peones en un tablero donde la Reina se protege tras las paredes del Palacio de San Telmo y el Rey vive su particular retiro en yates fondeados y visitas conspiradoras a Moncloa. Se declaran salvadores de España al más puro estilo franquista y nos toman por rehenes a 45 millones de hastiados españoles.

Los amotinados trasladan al infinito la convocatoria de un Congreso Extraordinario -su única función con cobertura legal- al tiempo que, retorciendo a límites miserables el discurso, envían al cajón de la ética al NO ES NO mientras que de la chistera sin palomas, asoman buitres pestilentes, sedientos del “abstenerse no es apoyar". Si lamentable es la actuación del dócil Javier Fernández, más inverosímil resulta su deslealtad al abuelo asesinado y a un padre represaliado. Va repartiendo entrevistas memorizadas, cual si de Guindos se tratara,  anatemizando a los podemitas al más puro estilo zarzuelero de Doña Susana y Don Felipe.

El siguiente movimiento del motín acaba de ser anunciado desde Zarzuela: el ciudadano Felipe, en funciones de rey, llamará a consulta a los portavoces parlamentarios los días 24 y 25 de este mes. Se cierra así el círculo que dará cobertura a un nuevo/viejo gobierno presidido por Mariano Rajoy Brey, prototipo de la corrupción galopante de un partido, el Popular, juzgado en el caso Gürtel y al mando de un país ensangrentado en la pobreza, desnortado y amonestado por el Consejo de Europa ante la ausencia de avance alguno para garantizar la independencia judicial. Por cierto... piedra angular de una Democracia y el único poder del Estado que no pasó por los filtros de aquella falsa transición.

Los motines no precisan sufragios