Los hispanos, campeones de Europa de balonmano

Y resultó ser que la Selección Campeona de Europa de Balonmano estaba formada por hispanos. Tras una mueca de satisfacción, mezcla del sarcasmo onomatopéyico y el entusiasmo provocado por unos colosos que corrieron a pelotazos a unos vikingos -muy correosos ellos, pero unos alocados sin esquema de juego- me entretengo con la razón y las razones de tal singularidad.

balonmano

Los hispanos de Oro

Los periodistas deportivos que narraron la retransmisión del partido, al unísono sospechoso, no dejaban de loar a los campeones hispanos una y otra vez. Parecía claro que TVE, al modo NODO deportivo, estaba enviando mensajes subliminales identitarios. Todo un curso acelerado de cambio de gentilicio, ante el desgaste evidente del “español, español…oé, oé, oé…” y el rechazo que se manifiesta en algunas comunidades “en fuga”.

Tuve que refrenar mi entusiasmo, casi al borde del “casco, escudo, armadura y lanza…”, al más puro estilo Gladiator o del mismo Viriato, aquel héroe lusitano, vergonzosamente traicionado por sus oficiales, a quienes el Prócer romano, Quinto Servilio Cepión  les pagó con la famosa moneda del “Roma traditoribus non praemiat”, o sea, en cervantino “Roma no paga a traidores”. Aquel suceso histórico fue el principio del fin de las luchas lusitanas contra los romanos…y el declive de Hispania.

Resulta curioso que gracias a un triunfo histórico en lejanas tierras croatas, quizás estemos asistiendo al AVE FENIX de unos tiempos remotos, por los que aquella Hispania, “tierra de conejos”, recuperase viejos laureles. No se extrañen, es historia remota conocida que, por aquellos tiempos, la península estaba plagada de conejos. Incluso aparecieron, en excavaciones recientes, monedas acuñadas en tiempos de la Emérita Augusta (La Mérida de toda la vida), en la que, por una de sus caras aparecía una Dama, al estilo doncella romana, con un conejo a sus pies -se ruega no hagan gestos mal pensantes ni muecas soeces- No se trata de quitarle punta a una redonda moneda romana…

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El origen de un futuro, mirando al pasado…

En un rincón alejado, en A Costa da Morte, en un pueblo llamado Corme, existe La Piedra de la Serpiente -representa una figura tallada en piedra de una serpiente alada- Nos recuerda un pasado remoto, en las que estas tierras, la península en general, eran conocidas por los antiguos griegos como Ophioússa, también conocida por “Tierra de serpientes”. Una clara referencia a la mitología Celta y sus similitudes con los orígenes de Irlanda. Los mismos griegos, posteriormente, nombraron a estas tierras como Iberia “Tierra del río Íber”

Tierra de conejos y de serpientes… toda una premonición. Toda una Crónica de un desastre anunciado.

Tras un caprichoso recorrido por la historia de la historia de estos territorios…volvamos al balonmano y sus héroes hispanos.

Debo reconocer que me agrada el término Hispania, incluso el de Iberia. Tras más de quinientos años de someter a la tortura entre territorios, a España como Nación, parece claro, que produce tantos rechazos como adeptos… Parece claro que una Nación no se conforma al modo: “Unos contra otros”. Quizás sea llegado el tiempo de repensar el futuro, mirando al pasado. Quizás sea llegado el tiempo de aglutinar todas las sensibilidades y, entre mimbres democráticos, formar una nación llamada Hispania, que sume las diversas identidades, que aleje la ira del rostro de sus ciudadanos.

Hispania, Iberia,… podría ser el comienzo de una gran amistad…

Los gallegos, aquellos moradores del noroeste de la península, herederos del primer reino de Europa, asumiremos con el gesto de la generosidad, la asimilación con nuestros vecinos lusitanos, junto a los tarraconensis, los cartaginensis, y los de Baetica

Los gallegos somos así… Marcábamos la pauta de Europa, mientras en el resto de la península lanzaban piedras a los conejos, al tiempo que sus moradores eran perseguidos por serpientes aladas.

Venga, anímense, piénsenlo bien…bienvenidos a Hispania, La Federación de Estados Ibéricos. ¡¡Campeones de Europa…!!