jueves 23/9/21

…Y Carrero Blanco voló a los cielos

carrero

No puede estar basada en Derecho una sentencia que conculca libertades fundamentales y equipara en rango a Generales golpistas con ciudadanos en el uso legítimo de la libertad de expresión. ¡No somos iguales!

El Generalísimo Francisco Franco todavía está muerto (“Generalissimo Francisco Franco is still dead). Así comenzaba la parodia de Chevy Chase en su boletín de noticias Weekend Update del Saturday night Live, el 22 de Noviembre de 1975, al anunciar la muerte del dictador, al fondo una foto de Franco saludando a Hitler, al modo fascista, en la entrevista de Hendaya. Sirva el previo como reflexión: este comentario sería motivo de Consejo de Guerra para Chase, en los estertores del régimen, si no fuese que la televisión era la NBC y el país, los EEUU.

¡YO SOY CASSANDRA VERA! y me solidarizo con sus tuits: “Kissinger le regaló a Carrero blanco un trozo de luna, ETA le pagó el viaje a ella” o bien, “¿Carrero Blanco también regresó al futuro en su coche?”... Y así hasta completar sus mensajes en el mundo de los 140 caracteres.

 Considero que la sentencia de la Audiencia Nacional es una grosera humillación a las víctimas del terrorismo y constituyen desprecio, deshonra, descrédito, burla y afrenta a las personas que han sufrido el zarpazo del terrorismo de Estado, supone una actitud irrespetuosa y humillante. El CGPJ debería abrir un expediente disciplinario a los magistrados redactores de la sentencia, por enaltecimiento del régimen franquista, autores de un delito de terrorismo judicial, en un Estado Democrático. No puede estar basada en Derecho una sentencia que conculca libertades fundamentales y equipara en rango a Generales golpistas con ciudadanos en el uso legítimo de la libertad de expresión. ¡No somos iguales! Miente la Audiencia Nacional al usar como coartada a las víctimas del terrorismo para argumentar sentencias. Una condena descabellada, sin más razón que la sinrazón de unos tribunales parapetados entre bastidores, con olfato a naftalina.

Los demócratas hemos lamentado siempre que el Régimen franquista agonizase en la cama de un Hospital. Muchos demócratas creemos que el “testamento póstumo” leído por aquel sollozante Arias Navarro fue cumplido a pies puntillas por gobiernos “pseudodemócratas” y, cual sombras chinescas, asistimos a Maniobras Orquestales en la Oscuridad, amparando una pantomima llamada Transición, que dio impunidad a los crímenes cometidos durante la dictadura franquista y postularon una Monarquía al modo “trágala”.

Reconozco sin ambages que una sonrisa asomó a mi rostro cuando vi las imágenes del blindado en el patio del convento, en la calle Claudio Coello, sin amparar el asesinato de víctimas inocentes. Tengo la certeza de no haber ofendido, en aquel momento,  a las víctimas del terrorismo. Es más, me encantaría, en tono burlesco, que el régimen también hubiese acompañado al Almirante en su viaje al regalo lunar recibido por Kissinger, a la vez golpista.

Asistimos desde hace tiempo a la demolición de los DDHH en forma de leyes que atenazan a los ciudadanos. Todo ello ante el grotesco incremento de la corrupción y la podredumbre de las instituciones, que alcanza a todos los estamentos. Desde una Monarquía, sometida a braguetas inconfesables con cargo al erario público, al Gobierno laminando derechos ciudadanos y un Poder Judicial que dan cobertura a los desmanes de los poderosos y condenan a tuiteros con sentencias vergonzosas. Ni en tiempos de La Codorniz se atrevían a tanto. Quizás pretendan que nos escondamos entre aquellas imágenes de la década de los años 70, y allí poder replicar: “La próxima semana hablaremos del Gobierno” al estilo Tip y Coll.

Por mi parte, afirmo alto y claro: ¡YO SOY CASSANDRA VERA! ¿Y usted?...

…Y Carrero Blanco voló a los cielos