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viernes. 27.01.2023

Amante-bandido frente a homófobos-cobardes

bimba

Todavía permanecen ruidos de fondo de aquellas leyes franquistas de “vagos y maleantes” que enviaban a los homosexuales a fríos y desnudos camastros, tras rejas inmorales

Ratas de alcantarilla, cucarachas de medianoche en busca de carroña, sólo son capaces de ocultarse entre los sumideros de las redes sociales creyéndose invisibles, ocultando sus miserias, odios y fobias. Son incapaces de vestirse de tolerantes, personajes miserables que atacan lo diferente, lo “singular”, convertidos en grotescos xenófobos en deriva a la ruindad humana.

Bimba Bosé se nos ha ido a los 41 años por una metástasis del cáncer de mama,  musa de la ambigüedad, personaje andrógino que mostraba en los escenarios perfiles comprometidos con su particular visión de una actriz de su tiempo. En momentos puntuales se acompañaba de su tío, Miguel Bosé, maestro del doble filo, viejo piel roja de aquellos tiempos de Íñigo, con su puesta de largo televisiva desde el Florida Park de finales de los 70. Personaje, hijo de personajes, que ha llevado a gala una manera cómplice de navegar por su vida pública al modo que creyó más oportuno. El éxito le acompañó durante décadas, el público -una parte del público- le siguió incondicionalmente. Como en el caso de su tío el éxito de Bimba era evidente, a la altura de su personal impronta.

Los armarios revientan de homófobos resentidos, de cobardes que muestran sus miserias como matones skinhead tras las redes sociales, creyéndose a salvo, en la trinchera. ¡Serán estúpidos! nada deja mayor rastro que las mismas redes.

La fiscal Elvira Tejada, de la Sala de Criminalidad Informática, ha decidido investigar tuits ofensivos, maliciosos, acompañados de injurias al honor, por si fueran constitutivos de delito de homofóbia. Según muchos juristas, será difícil implicar a estos individuos debido a la ambigüedad jurídica en diversos aspectos de la libertad de expresión. Según las leyes, sólo las personas injuriadas pueden presentar denuncia. Quizás, si Miguel Bosé se presentara como parte de cargo, podría salir adelante una causa criminal contra estos personajes.

 Partidos políticos, incluso el ministro del ramo, se ponen al frente de la manifestación. Vergüenza debería darles, “a buenas horas mangas verdes” diría el refrán. A la orden de fiscales diligentes saltaron los tribunales al cuello de aquellos que vejaron el recuerdo de Víctor Barrio o enviaron a  prisión preventiva a titiriteros de mal gusto, por indicaciones claras de un gobierno más pendiente del lema “una, grande y libre” que de amparar la libertad individual de los ciudadanos. Todavía permanecen ruidos de fondo de aquellas leyes franquistas de “vagos y maleantes” que enviaban a los homosexuales a fríos y desnudos camastros, tras rejas inmorales.

Asistimos a tiempos de ira. Perplejos nos asomamos al abismo de un país, imperio del mundo mundial, que elije a un homófobo y maltratador para que lo dirija con mano de hierro y bragueta vergonzante. Es inexplicable que millones de madres voten a un misógino sin mirar a sus hijas a la cara y a su futuro. Al tiempo, a este lado del charco, los europeos asistimos a momentos de derrota moral, discursos xenófobos y con tendencia a la Inquisición. 

Seamos claros, no valen las medias tintas ni ponerse de perfil, existen momentos en que debemos asumir nuestra cuota de dignidad y rechazar de plano, sin ambages, la actuación de unos miserables que sólo representan sus propias contradicciones, víctimas de su parálisis moral permanente.

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