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viernes. 01.07.2022

“La primavera” no siempre es tiempo de flores

Un día presenté el compañero Nono a mí amigo el senegalés  Mamadou, y este  cuando oyó el diminutivo nombre del primero me dijo fingiendo indignación...

Un día presenté el compañero Nono a mí amigo el senegalés  Mamadou, y este  cuando oyó el diminutivo nombre del primero me dijo fingiendo indignación: ¿dónde has dejado al Sisi? Me costó lo suyo convencerle de que no se trataba de una broma ni de una gracia. 

Egipto

El que no me hace ninguna gracia es Al Sisi, el flamante autor del golpe militar en Egipto, quien, por más que lo intente disimular, confirma con cada una de sus actuaciones que su objetivo final es hacerse con las riendas del país en contra de las aspiraciones del pueblo egipcio y con el apoyo y en compañía de la jerarquía militar y   la élite económica de la era Mubarak.  

Ahora nos viene con el cuento de que “posiblemente” se presentará a las próximas elecciones. Dice: “Si  lo hago será a petición del pueblo y con el mandato de mi ejército, trabajando en democracia”. Tan “déjà vu”, como la propia lógica militar que funciona a base de órdenes,  porque el condicionante pierde todo valor, o mejor dicho adquiere otro significado cuando se trata de cúpulas que deberían estar en los cuarteles y no buscando excusas para hacerse con el poder a base de toques de queda y de fraudes.

Al Sisi, con la misma determinación que ejecutó el golpe militar, se presentará a las elecciones y las ganará (se admiten apuestas),  porque es una orden que responde a ejecutar  las pautas establecidas desde la asonada. Digo que las ganará de la misma manera que ganó el referéndum sobre la nueva constitución nada menos que por más del 98% de los votos. ¡Más democrático imposible!

No vamos a entrar ahora en valorar los errores cometidos por la congregación política  musulmana y las consecuencias que se derivaron, que a la vista están, porque  eso es lo que algunos precisamente quieren airear  para justificar lo injustificable y obviar cosas tan graves como  que el presidente Mubarak depuesto por la revolución está en su casa,  y el presidente elegido en elecciones democráticas está en la cárcel. 

Y el Sisi autor del golpe militar está preparando su “asalto democrático” para pasar el golpe por las urnas amparado nuevamente en el estado de sitio, con el apoyo de los de siempre (Estados Unidos acaba de reanudar la ayuda militar) y la contemplación beatífica y el beneplácito de casi todos.

Siria

En cuanto a Siria, casual y sospechosamente y justo al inicio de la Conferencia de Paz, aparece  un informe sobre las atrocidades del régimen del Asad. El recelo y la desconfianza surgen cuando nos enteramos de que dicho informe fue ordenado y pagado por Qatar, conocido adalid de las libertades y  de la democracia en la región.

El objetivo de  dicho informe y la correspondiente campaña mediática es asfixiar la Conferencia en sus inicios. Si la eliminación de  Irán de la Conferencia obedecía al deseo de debilitar la pujanza de Rusia, las exigencias del Secretario de Estado americano sobre la obligatoriedad de la salida de Asad del poder  buscan su neutralización.

Si eso es cierto, por qué entonces montan tanta parafernalia con tanto bombo, mientras la barbarie de unos y de otros se ceba con el pueblo sirio. Aunque la Conferencia sólo sirva para parar ese genocidio y esa vergüenza internacional y dar paso a un proceso de  negociación, nos permitirá reconciliarnos con nuestra condición de seres humanos y, sobre todo, aliviará un tanto el sufrimiento infligido a ese pueblo machacado. O acaso eso no es motivo suficiente para apostar por la negociación, en un conflicto en el que todos los indicadores y todos los expertos afirman que, en el tablero sirio, ningún contendiente puede inclinar definitivamente la batalla a su favor. La persistencia de la situación  actual sólo tiene una lectura: alguien o algunos que no están lejos de ese escenario tienen interés en que todo siga igual. El que se mueva no sale en la foto.

Libia

Donde está el predicador Bernard Henri Levy para que nos dicte en transmisión directa lo que está pasando en estos momentos en Libia, tal como hizo cuando la OTAN bombardeaba al anterior régimen para, según decían, instaurar la democracia. Lo malo es que se  han vuelto a utilizar los golpes de estado y la involución como instrumentos para establecer las libertades. ¡Qué paradoja verdad!    

Ahora resulta que no sólo hay inseguridad y violencia en las ciudades más importantes como Trípoli y Benghazi sino que, ante tanta desidia, las milicias del anterior régimen se están haciendo con zonas importantes del sur del país, reproduciendo un escenario de inestabilidad y de inseguridad para los libios y para otros países de la zona, inmersos en frágiles procesos de transición, cómo es el caso  en Túnez, o sumidos en procesos de regresión democrática como es en el caso de Egipto.

Argelia

Precisamente el 23 de este mes, el FNL anunció oficialmente la candidatura del presidente Bouteflika a las elecciones presidenciales del próximo 17 de abril. Bouteflika no se ha pronunciado aún sobre su presentación. El pobre hombre, atenazado entre la edad y sus achaques de salud, debería tener derecho a considerar si realmente puede ser útil a su país, pero me temo que todo está ya resuelto porque los que realmente deciden ya lo han hecho por él.

Argelia un país muy rico en historia y en recursos, ubicado en una zona estratégica y clave para la estabilidad norte/sur y este/oeste sigue anclado en la dinámica  de la guerra fría de los dos bloques. Les pasa como a aquel soldado japonés que falleció 30 años después de acabada la II guerra mundial, creyendo que esta aun  no se había acabado. Mientras, desde la independencia de Argelia, en el año 1962,  la mayoría de la población sigue pasando penurias, sigue inmigrando, sigue aspirando a más libertad y democracia, mientras unos pocos siguen disfrutando de las colosales rentas del gas y del petróleo.

Ya son 17 los candidatos a la presidencia en Argelia, y si alguien tiene dudas sobre quien va a ser el próximo presidente que las vaya despejando porque el puesto ya está asignado.

Así Argelia no va a ser nunca lo que pretende, una potencia hegemónica en la zona a base de petrodólares porque eso, por sí solo, no es suficiente y porque ahora las aspiraciones de los pueblos sí cuentan, y lo que más vale para todos los pueblos de la región es la consolidación de la democracia, del estado de derecho, de la igualdad y de la dignidad. Estos son los factores que harán no sólo de Argelia sino de todo “el Magreb” una verdadera potencia hegemónica, sus valores humanos y cívicos primero y sus riquezas y complementariedades económicas y geográficas después.

Túnez

Es la joya de la corona que hay que cuidar con mucho mimo. Todas las poblaciones árabes y no árabes del Norte de África miramos a Túnez con esperanza y miedo. Esperanza porque están saliendo a regañadientes de una gestación complicada proporcionándonos ejemplos de tenacidad  de los y las militantes por los derechos civiles y la democracia. Y dándonos todos, hasta el propio partido islamista Annahda, un claro ejemplo de inteligencia política.

Miedo porque el éxito de la transición no está bien vista por aquellos, dentro del país, a los que no les hace ninguna gracia la consagración del cambio hacía la libertad, pero particularmente, desde entornos y estados que tienen alergia congénita a todo lo que acaba de consagrarse en la recientemente  estrenada  Constitución tunecina.

Me llena de orgullo lo conseguido por el pueblo tunecino y lo celebro con la mayor intensidad. Espero que tenga el éxito que se merece para que siga siendo el faro que alumbre una región falta de luz y de lucidez.   

Marruecos

El islamista Partido de Justicia y Desarrollo (PJD) ganó las elecciones y está gobernando con una coalición (sui géneris) donde hay un tutti fruti de partidos de derechas, liberales y de izquierdas. Tanto el poder cómo esa  rara alianza le están pasando factura a los islamistas y les están dejando sin discurso y sin margen de maniobra en un más que probable adelanto electoral.

El caso es que, con su ascenso a la jefatura del gobierno para gestionar los destinos del país en una coyuntura de crisis internacional, con serias repercusiones sobre el empleo y con grave impacto sobre el poder adquisitivo de los marroquíes, el PJD se está achicharrando y desgastándose a pasos agigantados. Ahora se están dando cuenta de que la alta “política” no tiene nada que ver con la predicación, incluso no tiene nada que ver con la gestión de las ciudades y de los barrios que no les ha ido del todo mal. Les servirá para ir aprendiendo en democracia, para ir compatibilizando conceptos y realidades.  

En todo caso y desde todas las perspectivas, la experiencia marroquí tiene lecturas positivas si la comparamos, por ejemplo, con la experiencia argelina donde los islamistas ganaron las elecciones y se les echó del poder, provocando con ello graves problemas para el país y la región y también si la comparamos con la actual experiencia egipcia, que nada bueno presagia. 

La experiencia marroquí por un lado y la experiencia turca por otro, tienen algunos denominadores comunes, muy útiles a la hora de hacer evaluaciones respeto de la compatibilidad de partidos de matiz islamista con la democracia. No hay que temer lo infundado, la democracia conlleva valores inherentes que impregnan a los que optan por la vía de las urnas y de la alternancia, por lo tanto la apuesta por la democracia tiene que estar a prueba de todos los resultados y de todas las suspicacias.

“La primavera” no siempre es tiempo de flores