lunes 13.07.2020

El mal uso del lenguaje ¡Felón!

Soy de aquellos que han ido aprendiendo el castellano sobre la marcha mediante la lectura, el oído, la consulta, la pesquisa y hasta el roce cotidiano. Me refiero a todo tipo de roces. No importa el cómo se trata de aprender; además con el roce es cuando uno más aprende, y hasta se puede llevar una hostia bien merecida cuando el roce supera a la curiosidad.

En ese persistente proceso de aprendizaje con sistema de goteo, y alguna que otra ostia, uno va enriqueciendo su vocabulario sumando lo que capta, incorporándolo a su lenguaje de manera espontánea y a veces no tanto. Ese proceso tiene muchos momentos de satisfacción y de goce. Uno de los más destacados, por ejemplo, es cuando escucho una palabra por primera vez, y al indagar su significado encuentro que la fonética y el tono se ajustan al significado. Me ocurrió cuando oí por primera vez la palabra mamporrero. Antes de saber lo que quiere decir, por intuición supe que es una palabra de peso, te llena la boca nada más oírla, y todavía más cuando la pronuncias.Cuando me explicaron su significado enseguida entendí que tanto el tono como el sentido de la palabra estaban hechos“el uno para el otro”.

A menudo incorporo mamporrero a mi léxico sobre todo en términos alegóricos,particularmente en estos tiempos de abundancia de mamporreros reales o metafóricos. Metáfora, palabra mágica que tuve la suerte de aprender el mismo día que Pablo Neruda se la enseñó al enamoradizo cartero en la entrañable película “El cartero de Neruda”.

Obviamente, hay palabras que cuando las escuchasno te producen tanto entusiasmo a pesar de su significado y de su utilidad. Por ejemplo, masturbación. La encuentro como una palabra flácida llena de prejuicios que te impide concentrarte hasta para darte un revolcón contigo mismo; sin embargo, cuando oigo “paja” la encuentro como más apropiada, con suficiente agilidad hasta para esquivar cualquier censura o control. ¡A menudo también la incorporo, en este caso, a mis destrezas en estos tiempos de confinamiento y penurias!

Dije antes que los procesos de aprendizaje tienen su momento de goce, pero también de sonrojo y rubor, particularmente en los primeros meses de mi llegada a España. Uno estaba preocupado por sobrevivir y combinaba el aprendizaje con el laboro. Trabajaba en una barra de bar cuando dos hombres que mi pidieron un par de cañas empezaron a hablar de un moro. Mi ofuscación, que abundaba por aquellas fechas, superó cualquier curiosidad o apetito de nuevas palabras y expresiones. ¿Qué os pasa con los moros? Les espeté. Me miraron los dos con cara de estupor y extrañeza, que se cortó con la irrupción del jefe que andaba a un par de metros de mí. Desde que entraron no pararon de hablar de los moros, le dije. Vete a fregar los cacharros que esta gente no es de esa calaña, me dijo ¡Al poco tiempo supe que hablaban de un tío que tenía mucho morro, palabra que nunca había oído por entonces! Desde aquel momento hasta el día que dejé ese trabajo, todo el mundo me llamaba morro.Pensándolo con la debida distancia, no sé con cuál de los dos vocablos  me quedo ahora.

Felón,a decir verdad,es una palabra que no la tenía registrada. Cuando el líder de la oposición Pablo Casado se la soltó al presidente del gobierno en el congreso de los diputados, pensé por intuición que no debía ser palabra de buen oír. Me temí lo peor a tenor de las tres primeras letras de esta, y no tuve más remedio que recurrir al diccionario cuando no encuentro a nadie cerca para ilustrarme.

Felón quiere decir desleal, falso, traidor, pérfido, bellaco y engañoso. En otro diccionario dícese de indigno, infame, perverso, judas, desleal e infiel. Una retahíla de insultos cuan más repugnante que el otro. 

¿Señor Casado ha parado en pensar en los significados de esa palabra antes de soltarla, o le subió la adrenalina tóxica al emular a Abascal?

“No son descalificaciones, son descripciones” dijo usted a los medios al preguntarle por tanta ponzoña léxica.Son insultos de una agresividad emocional y verbal descomunales, intolerables en un lugar como el Congreso de los Diputados,e incompatibles con el decoro y saber estar que le inhabilitan para ser una alternativa de gobierno.

La importancia de las formas

La educación y los buenos modales deberían servir para un aspirante a gobernar como usted. Ha habido presidentes y candidatos que no tuvieron estudios superiores ni títulos, pero no por ello fueron malos gobernantes o nefastos aspirantes. Acudir al congreso para proferir insultos a mansalva como si el congreso de los diputados, donde reside la soberanía de todos, fuese un lugar para saldar cuentas y soltar toxina, en vez de buscar soluciones u ofrecer propuestas en estos difíciles momentos de la historia de España, es de una descomunal temeridad.

Pedro Sánchez, le guste o no, es el presidente legítimo del país. El líder de la oposición tiene a su disposición los instrumentos que otorga el Estado de derecho para criticar, enmendar y proponer, cosas que no ha hecho en un momento de grave crisis sanitaria y económica, como ha hecho la oposición en Portugal, por ejemplo. Su aportación se resume en la exacerbación de los instintos más bajos con el único propósito de tumbar al gobierno.

En otro orden de cosas, y sin alejarme del Congreso, a la diputada de Vox que va exhibiendo la mascarilla del color de los uniformes militares con la bandera española, le recuerdo que los inmigrantes indocumentados que hoy están contribuyendo para que los suministros alimenticios y otros servicios lleguen a los hogares y a los centros de atención y asistencia, aportan a España más que todos los diputados de vuestro grupo juntos.

Y hablando de indocumentados, la inmensa mayoría de ellos llevan trabajando en condiciones infrahumanas muchísimo antes de la pandemia. Ahí están los treinta asentamientos de Huelva y otros tantos de Almería,y otros lugares de la península donde algunos de ellos tienen hasta hijos. El gobierno tiene una deuda a saldar con ellos, sin olvidar que al regularizarlos se regularizan con ellos los propios empresarios que los emplean, y así cumplirán con sus obligaciones contributivas y fiscales que tanto les gusta esquivar.

Esta crisis va a dejar una huella alargada en el tiempo, porque sus impactos económicos y los que derivan de ellos, superarán de lejos la crisis del 2008, pero de lo que no hay duda es que va a   redefinir y resituar las prioridades de los gobernantes y sobre todo de las personas. A bote pronto, ha recuperado la utilidad y trascendencia de lo público y ha restituido la valía de muchos trabajos y oficios menospreciados, y los que siempre los han ejercitado con entrega y dignidad.

El mal uso del lenguaje ¡Felón!