lunes 13.07.2020

Helena Maleno, libre

Una buena noticia. El estudio del Instituto Elcano. Y otra casi, buena noticia

Foto: Twitter @HelenaMaleno
Foto: Twitter @HelenaMaleno

El lunes 11 de marzo nos hemos enterado de la liberación de Helena Maleno. Es una noticia que personalmente me alegra extraordinariamente por varios motivos. Primero porque fue perseguida injustamente allá por el 2012 cuando la policía nacional intentó criminalizar sus actividades  humanitarias. Segundo porque esta decisión la tomó un tribunal de justicia de Marruecos lo cual supone un importante salto cualitativo no sólo para Helena sino también para el conjunto de las organizaciones de la sociedad civil que llevan tiempo desarrollando sus múltiples actividades y tareas de atención, asesoramiento, defensa y protección de los desamparados, y tercero, “ocurre en un momento en que la defensa de los derechos de las personas migrantes se criminaliza en todo el mundo, especialmente en Europa” tal como lo dijo la propia Helena al enterarse del archivo de su causa.

La decencia en política es síntoma de dignidad cuando se sustenta sobre fundamentos convincentes y demostrables, y sobre todo cuando repercute en el bienestar y el poder adquisitivo de los ciudadanos

Marruecos y España son dos países con muy buenas relaciones y con gran sintonía política que va más allá del color político del gobierno de turno, porque los retos y los desafíos así lo imponen y lo requieren. Sin embargo, ahora toca ampliar y consolidar los vínculos entre las organizaciones de la sociedad civil, entre los sindicatos y los partidos políticos para acompañar y sobre todo auscultar el ritmo y la densidad de las relaciones políticas y económicas entre los dos Estados.

Me consta el trabajo y el intercambio in crescendo entre dichas organizaciones de las dos orillas. Sin embargo, tanto la colaboración sindical tan necesaria por el volumen y calidad de los intercambios comerciales y económicos, como la cooperación entre los partidos políticos, no alcanzan la altura ni la dimensión de las relaciones entre los actores empresariales y mercantiles que exigen un seguimiento y un acompañamiento de los agentes sociales para que los movimientos de capitales, de bienes, de productos y de personas vayan acompañados de derechos y de mejoras sociales y económicas.      

Estudio del Instituto Elcano:

El pasado miércoles 6 de marzo, el Instituto Elcano presentó el libro “Yihadismo y yihadistas en España: quince años después del 11-M”. En términos generales la investigación va en la línea habitual de solvencia y rigor de los estudios del Instituto. Los indicadores son útiles y reveladores  para dilucidar las líneas de prospección y de actuación orientadas a la detección y la prevención de los actos terroristas y criminales en un contexto complejo y  a veces espinoso. No obstante, aprovecho la oportunidad  para hacer una puntualización sobre los términos utilizados en el título.   

El yihad es un dominio sagrado para los musulmanes. En su sentido estricto es el sacrificio por la causa de Dios-Allah mediante el martirio “si se da el caso”, porque el yihad también puede significar lucha, entrega, abnegación en todas las facetas de la vida cotidiana “del buen creyente”. Las causas o los supuestos por los que el yihad se convierte en martirio no son ni mucho menos aquellos que se auto atribuyen y pretenden los terroristas, pero los reivindican como propios en una maniobra para apoderarse del término en su sentido amplio con el objetivo de captar los potenciales candidatos al “martirio” para la consecución de sus cometidos.   Ese propósito final a ojos del mundo es terrorismo, pero a ojos de los ejecutores teóricos y materiales  son actos heroicos, redentores y salvadores. 

La confusión en la utilización de los términos es algo recurrente  que sucede con frecuencia cuando se trata de árabes, musulmanes, turcos y persas. Esto pasa también cuando se hacen adjetivaciones como el terrorismo islámico o musulmán o/y árabe, y cuanto más tardemos en intentar entender las diferencias y los matices, y cómo y cuándo utilizarlos, más nos costará  entender el porqué de las cosas, de sus causas y de sus causantes.   

Argelia

El presidente Bouteflika iba a presentarse a la reelección por quinta vez, y obviamente iba a salir elegido sin rechistar ni pestañear, nunca mejor dicho. Quizás en contra de su propia voluntad, por lo menos eso lo que se deduce de la carta que envía a los ciudadanos argelinos para anunciar su desistimiento. El pueblo argelino se ha levantado y con razón contra el menosprecio de los que manejan los hilos del mando, tanto los que están en la palestra como los que mueven los hilos detrás del escenario que son los que ostentan el poder real. 

Quieren sortear el descontento popular con la maniobra de la suspensión y el aplazamiento de los comicios, pero me temo que no les va servir de mucho si no atienden unas demandas tan legítimas como necesarias para que el país salga del atolladero y el impasseen que lo han sumido.   

Argelia por su historia, por su ubicación estratégica y por sus fuentes energéticas es uno de los pesos pesados del continente africano y del mundo árabe pero viniendo a menos por la obcecación de una clase dirigente que sigue custodiando, o mejo dicho, resguardándose detrás del ficticio muro de Berlín que han edificado sobre sí mismos para no enterarse de que el verdadero muro hace tiempo que dejó de existir.

La decencia en política es síntoma de dignidad cuando se sustenta sobre fundamentos convincentes y demostrables, y sobre todo cuando repercute en el bienestar y el poder adquisitivo de los ciudadanos. La pretensión de una hipotética hegemonía a base de talonario sin más, te puede conseguir y comprar muchas cosas, pero su alcance se queda en nada cuando los recursos menguan y sobre todo cuando se gestionan desastrosamente.

Helena Maleno, libre