lunes 21/9/20

Altsasu y Guardia Civil sin vendas en los ojos

Manifestación de apoyo a los detenidos en Alsasua (Navarra) el 26 de noviembre de 2016. (Foto: Wikipedia)
Manifestación de apoyo a los detenidos en Alsasua (Navarra) el 26 de noviembre de 2016. (Foto: Wikipedia)

Un año más. Ospa Eguna, Alde Hemendik, que si esto, que si lo otro… Que si estos, que si aquellos…

Que si no lo prohíben, que si no se puede prohibir… Que tal, que cual…

Pues miren, que quería decirles yo que puedo prometer y prometo que no sé dónde me meto porque si hay un tema escabroso pero escabroso de verdad que ha dado mucho que hablar, pero ahora verán que no lo suficiente, es la condena a unos chavales de los que unos dicen que son terroristas y otros que víctimas de un montaje por una pelea de bar.

Escabroso, escabroso... Todo el mundo, sea como sea como piense cada cual, quiere que uno se posicione totalmente sin entender ni tratar de entender particularidades. También es bastante lógico, cada cual barre hacia su casa. Y ahí es donde yo no puedo si no quedarme a medias, no trataría de hacer que alguien barriera hacia mi casa cuando yo mismo no soy capaz a hacerlo con las condiciones que me dan.

Desde el primer momento que tuve conocimiento del caso Altsasu -porque de lo que es moverme entre elementos hostiles de verdad en zonas hostiles ya algo sabía yo-, desarrollé un punto de vista que no gustaría ni a propios ni a extraños. Aunque el rechazo a mi opinión que se afianzó y continúa afianzándose hoy viendo cómo se sucedían los post-acontecimientos que no albergo duda alguna que se dará a raíz de este escrito me hará ver que los propios no son tan propios como dicen ser y quizá los extraños no sean tan extraños como quieren que sienta.

Puede ser que puedan pensar Ustedes que cualquier guardia civil destinado en Altsasu hubiera evitado ir a aquel bar en aquel momento, a un bar desde el punto de vista de un guardia civil "borroka", en fiestas, a esas horas de la madrugada, acompañado de civiles, y que lo de más sentido común hubiera sido que hubiera buscado alternativas. Que, al fin y al cabo, sale uno a pasárselo bien.

Puede ser que puedan Ustedes llegar a pensar que incluso de no estar francos de servicio quienes fueron a ese bar aquel aciago día y se hubiera realizado la entrada en el establecimiento como cometido propio de su labor policial, si tan peligrosos pueden ser en Altsasu claro, quizá hubiera sido desaconsejable salvo razón que no proporcionara previsiblemente mayor mal que el que se buscaría evitar o perseguir si se diera el caso.

Puede ser que puedan Ustedes llegar a poder pensar en que dichas situaciones como puede ser la inspección/entrada a un local a esas horas y con esas condiciones y que pudieran verse agravadas con el consumo de alcohol y/o sustancias del previsible personal en su interior deben darse atendiendo de forma principal a la seguridad.

Puede ser que, como así entendió una parte que estaba aquello lleno de "terroristas", puedan llegar a pensar que existe desde hace muchos años en que se desarrolló la lucha armada de ETA un decálogo impartido a los guardias civiles cuyo acrónimo es S.Y.A.P. formado por un conjunto de normas para guiar a justamente las palabras que conforman esas siglas. Seguridad Y AutoProtección.

Puede ser que puedan llegar a poder pensar Ustedes que ese decálogo no es una mera sugerencia, si no de obligado cumplimiento dentro de un Cuerpo jerarquizado y sujeto a disciplina como es la Guardia Civil, y que su desatención puede dar lugar a consecuencias disciplinarias.

Puede ser que puedan llegar a pensar entonces que dos componentes de ese Cuerpo tendrían, si quieren hablar de terrorismo claro, haber tenido presentes estas normas en todo momento y en aquel caso.

Quizá puedan llegar a pensar Ustedes que quizá un teniente, inexperto con poca antigüedad y pericia en la calle y en el ejercicio propio que le corresponde en el mando y con poco tiempo en aquel particular destino, no hubiera cogido el pulso de esas calles como los guardias bajo su mando, que éstos confiaran en su buen hacer ya que es un mando del Cuerpo y que se le presupone pero que quizá es mucho presuponer, que él sabrá, que es mayorcito, que cada cual es responsable de sus actos, que no lo supieran y que tampoco tendrían porqué saber por dónde va, o que quizá por ser teniente no les escuchó si llegó a darse el caso o qué creyó estar por encima por el hecho de serlo.

Puede ser que las calles de Altsasu tuvieran su particularidad, pero no más que otras zonas y que nada tienen que ver con conceptos ideológicos, o incluso teniéndolos, y que las calles no fueran una zona de guerra. Como no lo eran.

Puede ser que puedan llegar a pensar Ustedes que elementos hostiles individualizados contra el principio de Autoridad sea cualquiera que sea en sus formas puede darse en cualquier ámbito sin llegar a considerarse un problema de orden público.

Puede ser, por tanto, que llega a contemplarse como un problema cuando el sentir hostil entre la población aglutina una parte considerable y las acciones de esa parte hostil pueden exceder las tipificadas como legales dentro del derecho de reunión y manifestación y la libertad de expresión, donde por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad puede llegar a establecerse un despliegue preventivo pero que no debe llegar a intervenir si no se incrementan las hostilidades hacia una zona que llegue a ser delictiva. Esto es, concentración pacífica y sin armas, y si no pone en peligro personas y bienes, y que en última instancia no corresponde a las Fuerzas de Seguridad sobre el terreno el decidir actuar de forma autónoma si no que actuarán una vez se informe ordenado por instancias superiores.

Puede ser, de hecho es, que los Tribunales no puedan o no vean razón para prohibir las concentraciones en Altsasu.

Pueden llegar a pensar Ustedes que dichas instancias superiores a las que las Fuerzas de Seguridad están subordinadas no siempre actúen con el criterio deseable y coincidente con quienes están sobre el terreno, estableciendo decisiones que en ocasiones son consideradas como provocación por parte de la parte a controlar tanto como por los llamados a controlar que ven cómo su trabajo se les complica gratuitamente o por intereses al margen del cometido principal que debe ser el controlar el problema.

Como ejemplo de esto se me ocurre un suceso acaecido en unas duras movilizaciones fechadas en el año 2012 que tuvieron como protagonista al sector de la minería asturiana del carbón, donde en una de las zonas de mayor conflictividad desde esas instancias superiores decidieron que era buena idea inaugurar un Parador y que esa inauguración fuera presidida por el propio Ministro de Industria, porque no podía ser otro parece ser. El Sr. Soria de los posteriores famosos “Papeles de Panamá”. Mineros y guardias civiles coincidieron en que aquello constituía un despropósito, aunque nada supimos dicho desde los guardias civiles.

Puede ser, volviendo a Altsasu, que alguien más que los manifestantes en ese lugar vean un problema en que Autoridades políticas ideológicamente contrarias a ellos se paseen por sus calles dándose baños de multitudes con el único propósito de sus intereses políticos, buscando la foto y si se produce una agresión mejor que mejor y ondeando la siempre utilizada y prostituida bandera nacional.

Puede ser que ese comportamiento no sea nada nuevo, si no que esté perfectamente definido desde que un alemán dejó escritas las bases de configurar la idea del enemigo único y de la necesidad de incrementar el conflicto para después poder decir a todos “Veis como atacan todo lo español” que en aquel caso en origen señalaba como "los enemigos del pueblo alemán” a todo lo que era aun mínimamente discordante con sus planes.

Puede ser que puedan Ustedes llegar a recordar que los réditos de la utilización política del conflicto vasco pasaban por horas bajas cuando sucedió todo aquello de Altsasu.

Puede ser que no piensen en que se modificó un articulado en el Código Penal que dio cabida a que se penaran, y con dureza, ciertas cosas.

Puede ser que no importe para este artículo que estoy escribiendo a lo loco desde las entrañas y como me vienen las ideas, por lo que Ustedes sabrán dónde se meten también, que considere a título particular desproporcionadas las penas impuestas a esos chavales al igual que considero execrable por poner otro ejemplo que un artículo como es el de las ofensas a los sentimientos religiosos que se ideó para proteger al vulnerable sirva de ariete para todo como utilizan unos abogados que se dicen cristianos. Aunque, en base a la Ley, una vez permitieron que existieran las penas tengan encaje.

Puede ser que solo los principales afectados, y titiriteros y raperos, y sus más allegados, se tomen totalmente en serio la reforma de algo que fue aprobado por una entonces mayoría absoluta de un Partido político. Por cierto, al igual y el mismo que impuso la reforma del Código Penal Militar para que fuera de nuevo, como ya no lo era, aplicable a guardias civiles en funciones policiales y haciendo que pudieran encarcelárseles en penales militares también desproporcionadamente por cosas que en otros colectivos no serían nada.

Puede ser que recuerden también que, habiendo ocurrido casos tan similares con el de Altsasu que se asombrarían, los medios de comunicación afines a una parte del espectro político que más bebía de esos réditos dieron a este caso particular una publicidad abrumadora que no darían ni dieron a otros.

Puede ser que no hayan pensado y no sepan que en lo que en otras ocasiones valió la apertura de información para depurar responsabilidades disciplinarias en miembros de la Guardia Civil enzarzados en peleas de bar en aquel caso hizo a aquel mando, un oficial, acreedor de condecoración.

Puede ser que no hayan pensado o no sepan que dicho mando cambió en poco tiempo de destino, y que el suceso y la acción de los medios de comunicación con el interés político de a quien fueron afines hizo mucho más difícil el trabajo diario de los guardias civiles que se quedaron o no pudieron irse a otros destinos como aquel.

Puede ser puede ser puede ser, que el apoyo que viene desde ciertas partes no vean los propios guardias civiles que les perjudica y no les apoya a ellos y sus familias realmente.

Puede ser que el rechazo a esto último deba de verse desde los propios guardias civiles, como no se ha visto.

Sí. Un guardia civil puede dentro de sus pocas libertades ir a tomarse algo donde le venga en gana, si lo que obviamos es el sentido común.

Puede ser que no vea yo con buenos ojos el escrache a guardias civiles y sus familias, pero puedo llegar a entenderlo en parte. Al menos, sin sectarizarme y yendo un poco más allá de lo que como a todos nos han vendido.

Puede ser que lo que se rechace en gran medida en Altsasu es cómo se han hecho y se hacen las cosas y no tanto las personas que son diana de las iras.

Recuerdo, extendiéndome ya mucho, un escrache al cuartel de Manresa en el marco del conflicto catalán donde tampoco se vieron opiniones de rechazo desde los propios guardias civiles hacia los que supuestamente les apoyaron y que hicieron su trabajo mucho más difícil coreando “A por ellos” y haciendo una contramanifestación donde podían verse incluso banderas falangistas.

Puede ser que yo sea un soñador que cree que no se apaga un fuego mientras no se es consciente de que otros por detrás los riegan con gasolina.

Puede ser que sufra y no perdone que voces diciendo esto no se oigan altas y claras desde los propios guardias civiles.

Puede ser que yo crea justificados también ciertos odios por cómo era la Guardia civil de otra época, y la de hoy que no han limpiado en parte como debió hacerse, como tantas cosas en este país.

Puede ser en base a esto que yo crea que tenga una importancia fundamental que se hiciera esa limpia en un Cuerpo con disciplina militar, desplegado por la totalidad del territorio y que desarrolla su función entre la población civil, que fue flecha de lanza de represión en época aún reciente por encima o prioritaria sobre otras cosas y que aún no sea tarde y ya toque.

Puede ser, de hecho, otra vez es, que la circunstancia de que yo no vaya a firmar este artículo dejándolo en que simplemente soy uno de quienes suscribí el Manifiesto Militar Contra el Franquismo en las Fuerzas Armadas es un buen ejemplo de las consecuencias de las normas y reglamentos que aún se lastran y cuyas vulneraciones pueden acabar desembocando en un alde hemendik institucional. Pero esa es otra historia.

Uno de esos firmantes que algo sabe, aunque no todo, de la Guardia Civil

Altsasu y Guardia Civil sin vendas en los ojos