sábado 24/10/20

¡La luz! o el cuento de la liberalización y las puertas giratorias de la política

En diez años España se ha convertido en el sexto país con la electricidad más cara de toda la UE. Y ostenta también el “meritorio título” de ser en donde más ha subido el recibo...

Todavía esta misma semana, el ministro responsable de Industria, se quejaba en declaraciones a la cadena de emisoras de Onda Cero, que “la gente” se crea que quien sube o baja la luz, los precios de la energía eléctrica, es el Gobierno. Supongo que pretendía desmarcarse con sus declaraciones de la inminente crítica social, que se le venía encima al Gobierno del Partido Popular, ante la escandalosa subida del recibo de la luz para el año 2014, y que acaba de anunciarse que estará en el entorno del 11% para el mes de Enero (y ya saben que ahora tienen la facultad de revisar trimestralmente la subida con lo que no se pueden descartar nuevas alzas de precio a lo largo del año). De hecho, en los últimos años nos han subido el precio de las tarifas casi un 70%.

La política energética de este País cabalga entre la incompetencia y el amiguismo

Las privatizadas ENDESA, Gas Natural-FENOSA y HC-IBERDROLA vienen funcionando como un auténtico oligopolio. Para que todos lo entiendan les diré que es la situación en la que las empresas son tan importantes que acaban controlando los precios de las mercancías, en este caso el precio de la energía eléctrica.

En diez años España se ha convertido en el sexto País con la electricidad más cara de toda la Unión Europea. Y ostenta también el “meritorio título” de ser en donde más ha subido el recibo de la luz en los últimos cinco años.

Según los datos publicados por Eurostat al cierre del segundo trimestre de éste año, el precio del (Kwh) se ha incrementado en España el 63%, mientras la subida media en el conjunto de la Unión Europea lo ha hecho en el 27%.

¿Y DE DONDE VIENEN ESTOS LODOS?

La situación viene de la “brillante” decisión del primer gobierno de José María Aznar, cuando allá por el año 1997 aprobó la privatización del sector, porque ya no consideraban necesario que el Estado mantuviera el sector de la energía como servicio público, que era como hasta ese momento había sido tradicional en nuestro ordenamiento.

Así por esa decisión, el sistema eléctrico nacional dejó de ser un servicio público de titularidad estatal, para pasar a convertirse en un negocio privado, gestionado por sociedades mercantiles y privadas, y con el principal objetivo de ganar cuanto más dinero mejor.

Esto que se vendió en el año 1997 por el gobierno popular de entonces como la panacea de la liberalización, y que iba a suponer grandes ahorros de costes por la competencia entre las distintas empresas y la mayor eficacia en la gestión, ha devenido en un gran fiasco para los consumidores.

ENDESA, catalogada entonces como “la joya de la corona” sigue manteniendo una cuota de mercado de casi el 40%, solo que ahora en manos privadas. Y otro tanto ocurre con IBERDROLA o con Gas Natural; solo cambia que los enormes beneficios son privados.

Según los datos que he podido encontrar, el Estado ingresó por todo el conjunto de privatizaciones (incluidas las hechas por Felipe González) una cantidad cercana a los 41.000 millones. Pues bien, hoy, con los precios de la energía eléctrica disparados, resulta que debemos (déficit de tarifa) 26.000 millones, con la previsión de que se siga incrementando la cantidad en unos cuatro mil millones más cada año.

Por resumir, el resultado es que no tenemos ningún control sobre el precio de la energía eléctrica. En las subastas trimestrales, intervienen los agentes financieros (la banca) y son ellos quienes negocian con el precio de la electricidad; lo que según algunos estudios que he podido ver, implica otro sobre coste de unos 500 millones de euros anuales, que van a cargo de los usuarios consumidores de energía eléctrica y que viene a representar unos 25 euros por consumidor y año.

Y ahora para terminar, si quieren, pregúntense con quien tienen un contrato muy suculento, ex presidentes de gobierno, ex ministros/as, y demás personajes influyentes…

Son, las llamadas “puertas giratorias en la política”

¡La luz! o el cuento de la liberalización y las puertas giratorias de la política