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sábado. 13.08.2022

De Crimea a Ucrania

Los acontecimientos continúan precipitándose sobre otras partes de Ucrania que mira perpleja como otras provincias del Este...

Les decía hace un tiempo cuando comenzó la crisis, que para cualquier mediano observador político que hubiera repasado la historia de Crimea y de Ucrania, los hechos ocurridos tras el golpe de estado (de los llamados blandos pero golpe de estado), estaban más que anunciados.

Ahora con el transcurso del tiempo, los acontecimientos continúan precipitándose sobre otras partes de Ucrania  que mira perpleja como otras provincias del Este quieren seguir los pasos de Crimea.

Leía esta misma semana un magnífico trabajo de un ilustre historiador, en el que venía a recordar los acuerdos que, en la primera guerra mundial, quisieron servir para poner fin a los problemas europeos que la habían provocado. Sustituyendo los imperios multiétnicos por estados que resultaran culturalmente homogéneos, y como la Conferencia de París para la paz, en consecuencia, acabó creando una decena nuevos estados (añadiendo y restando territorios a los estados ya existentes en función del bando en que hubieran combatido), obviamente en forma de premio para los ganadores de la guerra y de castigo para los perdedores.

La fórmula ya saben que fue un fracaso que dio paso a los fascismos y que prendió la mecha de la segunda guerra mundial.

Pues bien, salvando las distancias en lo que se refiere a la magnitud de la guerra, con el final de la URSS, se volvieron a crear hasta veinte nuevos estados. En algunos casos con cruentas guerras localizadas, cuyas cicatrices todavía permanecen visibles en países como Bosnia o Croacia…

Y ese proceso de formación de nuevos estados y movimiento de fronteras, algunos pretendieron que terminara con el reconocimiento de Kosovo como Estado independiente. Hay que recordar que se hizo contra el criterio de Rusia y de algunos otros países como España.

Luego, vino en Georgia, lo de Osetia del Sur y Abjazia; donde Rusia presentó ya, definitivamente, su candidatura a ser consultada y reconocida como potencia política en el nuevo orden mundial, dejando claro que no estaba dispuesta a ser ignorada en ningún otro proceso.

Todas estas cuestiones debieron haberse tenido en cuenta cuando la Unión Europea apoyó el golpe (blando) en Ucrania contra el presidente pro-ruso, legítimo, salido de las urnas.

Y es que, la Unión Europea, ha estado mal asesorada y descolocada desde el comienzo de la crisis en Ucrania. Y ha estado mal porque en lugar de apostar por el acuerdo de las partes y por la solución política del conflicto en Ucrania, vía elecciones; apostó y adoptó los argumentos de quienes levantaban la bandera de la incorporación inmediata a la Unión Europea como cortina de humo. Y se equivocó. Quedando a partir de ese momento a merced de su equivocada pretensión de actuar como “una gran potencia”, que lo es en lo económico, pero que nunca había actuado como tal en el marco de las relaciones internacionales.

Por eso, cuando a partir de esa equivocación le toca adoptar medidas de presión contra las decisiones de supuesta anexión, por parte de la Federación Rusa, sobre Crimea, Donetsk o Lugansk, se da cuenta que no es lo mismo lo que opinan los países del este europeo que lo que piensan los del centro o los del sur…

Poderosas razones económicas hacen que no piensen lo mismo sobre posibles sanciones a Rusia los que dependen energéticamente de Rusia que los que no. Bulgaria, Letonia, Lituania, Finlandia, Estonia o Eslovaquia por ejemplo dependen al 100% del gas de Rusia. Así como otras importantes relaciones económicas de países como Alemania, Francia, o Inglaterra, que no quieren ni se pueden permitir amplificar el conflicto.

Por todo ello, y a pesar del escaso margen de maniobra que han dejado quienes han pilotado tan equivocadamente todo el proceso, haría bien la Unión Europea, en regresar cuanto antes  a la doctrina de siempre;  a la de actuar como el poder global relevante que es cuando se empeña en buscar alianzas para consensuar  la búsqueda de la paz.

Pero mucho me temo que hasta que no llegue el relevo, tras las elecciones europeas,  estos van a seguir empecinados en el error.

De Crimea a Ucrania