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miércoles. 28.09.2022

Liderazgo: consciente y empático

Es el momento de exigir a los dirigentes políticos mucho más que presencia, algo de fluidez verbal y sobrevivir a los juegos de poder.

Escribo este pequeño texto finalizadas las primeras elecciones primarias para Secretaría General del PSM.

No ha sido fácil llegar hasta aquí. El año pasado hubo una convocatoria de primarias (para candidato a la CAM) que no fueron tales puesto que no hubo varios candidatos con avales suficientes y, por tanto, no pudieron celebrarse. Por fortuna, esta vez fue distinto.

Aunque tampoco será fácil el camino que nos espera a todos a partir de ahora. Ningún cambio importante -este lo es- se lleva a cabo de la noche a la mañana, aunque se introduzca de una manera formal cuesta años que se desarrollen las cosas de forma real y natural. Ejemplos hay a miles: la igualdad de la mujer, siempre en el vaivén de adelantar o atrasar, es quizás el ejemplo más palmario.

Se supone, al menos yo lo supongo, que en este caso será también así. El resultado nunca es del gusto de todos y los contrarios a las primarias siempre podrán decir que este no es un buen sistema, que no beneficia al partido, que no aumenta la democracia. Y, según obren los ayer candidatos, puede incrementarse esa sensación de perjuicio producido por las primarias.

Bastaría para ello con que la ganadora laminara a las huestes del perdedor. O que el perdedor ejerciera de acosador de la vencedora. Bastaría con que ésta no estuviera a la altura de la tarea ingente que le espera, sería suficiente también con que incumpliese una sola de las promesas hechas en campaña.Todos echarían la culpa a las primarias!

Habrá que tener mucho tino para separar el trigo de la paja, para darse cuenta de que los avances son siempre así, pasitos adelante y atrás. Como dicen los psicólogos, son necesarios 21 días para instaurar un hábito, yo diría que en estos menesteres son necesarios 21 meses...de los cuales no dispone quien ha resultado vencedora puesto que en unos meses habrá de someterse de nuevo a las urnas.

Y aquí es donde entra en escena el liderazgo de la persona que dirige el PSM. Se necesita para la tarea venidera que ejerza un liderazgo consciente -esto no significa solo darse cuenta de que está dirigiendo dicha organización- sino que darse cuenta que para lograr los resultados extraordinarios que promete necesita dar un cambio rotundo a la organización, en el aspecto de personal y organizacional pues lo conocido hasta ahora no va a llevarle a lo prometido. Estos cambios exigen revisarlo todo: métodos, puestas en práctica, creencias sobre quienes somos y qué representamos para la gente. Lo cual no es más que conectarse con el entorno o, como tan machaconamente repite la consigna estar en la calle, eso sí no de forma física sino de pensamiento y trabajo consciente en el entorno y sociedad. Trabajo que exija cuestionar y crear. Resetear como decía su contrincante.

Hay teóricos que sostienen que cuanto más consciente es una sociedad más es capaz de avanzar. Y si trasladáramos esto a un partido político ¿qué sería avanzar? Pues darle importancia -ser consciente- al cuidado del sistema en el que nos incardinamos, ya sea la familia, la empresa, la organización, el país. Percibir las reacciones que en el sistema tiene cualquier nuevo elemento, cualquier movimiento o variación, estar atento, prevenir.

Justo lo contrario que exigimos a los políticos a los que solo se les piden unas cuantas habilidades de comunicación, presencia física y manejarse bien en los entornos de poder pero ninguna que les permita ver globalmente los impactos de sus medidas e, incluso, de sus comportamientos. Como si lograr sacar cabeza en un ambiente de luchas por el poder fuera suficiente para conseguir que la organización, bajo su dirección, se mantenga a flote en la dura y competitiva lucha política y electoral.

Además, es necesario que este nuevo liderazgo sea resonante, es decir que sea empático, sea consciente de lo que sienten los miembros de la organización y encauce esos sentimientos de modo positivo. Tras los últimos meses, incluso años, la situación de la organización PSM no es, emocionalmente hablando, muy clara y equilibrada. Ha sufrido quebrantos varios, sus miembros se encuentran como mínimo desesperanzados cuando no muy enfadados. Son todos ellos sentimientos negativos que no ayudan a construir, a ser proactivo, tener visión positiva y generar ilusión.

No ha habido una transición, una explicación de los motivos que generaron los hechos que nos han traído hasta aquí, y eso que fueron muchos y a lo largo del tiempo. Por tanto, no ha existido un período de cierre de heridas, de duelo. Cualquiera de los candidatos sabía que se iba a encontrar vivos todos estos sentimientos negativos, que jugarán un papel importante en el futuro inmediato.

Por eso decía al principio que la mejoría de la situación va a depender mucho de como actúe la persona vencedora. Si bien para actuar de un modo que enfoque hacia el cambio y modernización de la organización se necesita ejercer un liderazgo con unas determinadas características: consciente y resonante. Consciente de lo que ocurre dentro del sistema o sistemas, empático con los sentimientos y emociones al tiempo que conductor hacía enfoques positivos.

Es el momento de exigir a los dirigentes políticos mucho más que presencia, algo de fluidez verbal y sobrevivir a juegos de poder dentro del sistema PSM. Hay que exigir un enfoque de trabajo hacia el cambio organizacional, empatía con sus miembros y una Visión clara del futuro que vamos a construir entre todos.

Liderazgo: consciente y empático