lunes 25.05.2020

Un fantasma recorre España: Podemos

PODEMOS debe y puede ser ese fantasma al que se referían Marx y Engels en el arranque del Manifiesto...

Todos los sondeos sobre intención de voto sitúan a tres formaciones políticas en un arco entre el 15 y el 25%. Ellas son: el PP, el PSOE … y PODEMOS.

Esto carecería de importancia, no pasaría de ser un mero dato, si no fuera porque PODEMOS era un perfecto desconocido en el escenario socio-político español hace apenas seis meses, e incluso hoy es todavía un proyecto en fase de construcción, frente a un PSOE con más de 130 años de historia y larga experiencia de gobierno y un PP camino de cumplir medio siglo y tres legislaturas de gobierno en el cuerpo.

Desde su irrupción en la escena electoral en las europeas del pasado Mayo, con un millón largo de votos en jurisdicción nacional única y cinco eurodiputados, PODEMOS condiciona, por no decir determina, la agenda socio-política de nuestro país, para bien y para mal; que se lo pregunten al PSOE y a IU, sobre todo, a los medios de comunicación hegemónicos que en su gran mayoría cargan de forma inmisericorde contra el fenómeno y sus caras visibles (en muchos casos con escaso aprecio por la verdad), o a las expectativas e interés que el fenómeno ha despertado en países europeos y latinoamericanos de perfil y sufrimientos sociales similares al nuestro.

Tanto es así, que en la multitudinaria asamblea fundacional que ha celebrado PODEMOS hace unos días, su líder natural, el televisivo y excelente dialéctico, Pablo Iglesias, con un descaro propio de la poca edad, proclama que PODEMOS busca sin rubor situarse en el centro del tablero político para desde ahí optar a la victoria… Si ellos y sus otros dos competidores se sitúan en una banda de apenas 10 puntos porcentuales, lógico es pensar que aspiren a ganar… pese a que hace sólo 6 meses ni estaban en escena.

Con las inevitables limitaciones de espacio de un artículo convencional, y dejando clara mi simpatía  crítica por el fenómeno por diversas razones que no hacen ahora al caso, quiero desbrozar el por qué y el cómo y para qué de PODEMOS.

PODEMOS es fruto de esta crisis, brutal por provocada, que, con origen en la especulación financiera y la recesión económica inherente, condena a millones de seres humanos al desempleo, la precariedad social y laboral extremas, la pobreza y la indigencia, incluso, la emigración, los deshaucios masivos en un país con centenares de miles de viviendas vacías, la pérdida de derechos socio-laborales históricos, el deterioro de servicios públicos fundamentales como la sanidad, la educación, la atención a dependientes …

PODEMOS es también, y sobre todo, el resultado de una conciencia crítica y en ascenso permanente de que esta crisis no es algo coyuntural sino que es una estafa y se gestiona con la voluntad expresa y confesa de arrebatarnos la esperanza y el futuro a las mayorías sociales y populares, de condenarnos a un modelo de sociedad inhabitable fundada en la explotación sistemática del Trabajo, la injusticia y la desigualdad social extremas. El capitalismo versión siglo XIX, vamos.

Abundando, PODEMOS es el resultado también de una conciencia clara de que esta crisis se ve agravada por la inoperancia y la complicidad de los partidos políticos hegemónicos –y sindicatos- incapaces de preverla, enfrentarla y gestionarla a favor de los sectores sociales mayoritarios y más injustamente golpeados por la misma. El agotamiento del modelo político-sindical de la Transición, su anquilosamiento, su corrupción, su servilismo a los poderes fácticos del dinero… favorece y mucho el surgimiento y expansión de PODEMOS.

Por supuesto que todo eso no se ha gestado y explotado en los escasos 6 meses de edad que tiene PODEMOS. Viene de lejos. Fueron 5 o 6 años de movilizaciones y pensamiento crítico y alternativo que tienen su momento álgido en las grandes acampadas de la primavera del 2011, el famoso 15-M, que plantea y practica otra forma de participación e intervención socio-política desde las bases frente al agotamiento de la partitocracia y el electoralismo, y una propuesta económica por y para las mayorías devastadas por la crisis.

Por lo tanto, en su origen y expansión, PODEMOS agrupa una enorme potencialidad: 1) Jóvenes de buena cualificación profesional e intelectual que acceden radicalmente –desde la raíz- a las causas y consecuencias económicas, financieras, políticas, sociales, culturales, de la crisis, 2) Esa masa enorme de damnificados y desesperados por la crisis, que saben por sufrirlo que su drama personal y familiar ha sido provocado por los poderosos egoístas de siempre con la complicidad, por acción u omisión, de la llamada clase política que tuvo y tiene “poder”, 3) La legión de viejos militantes derrotados en casi todas las batallas de su vida, amargados por saber que les robaron –nos robaron- la juventud invertida en la lucha por una Democracia útil y decente… pero que no renuncian –no renunciamos- a nuestros sueños… PODEMOS, en suma, tiene una potencialidad ampliamente mayoritaria.

¿De quién depende que esa potencialidad cristalice en votos, afiliados, militantes, cuadros, cotizantes; cristalice, en suma, en poder organizado, alternativo, transparente, eficaz?. De PODEMOS, sólo de ellos. Los corruptos, mentirosos, inútiles de todo tipo que pululan por nuestra vida nacional seguirán siendo, a lo sumo, los mayores detractores y los mejores propagandistas  e impulsores –involuntarios- del crecimiento de PODEMOS.

Y eso me lleva, en la recta final de estas líneas, a unos apuntes mínimos sobre el para qué y el cómo del fenómeno PODEMOS:

  • Si no sirve para la regeneración democrática en profundidad, tanto generacional como moral y éticamente hablando, PODEMOS será un fallido a medio plazo, uno más,  y la gente seguirá intentándolo porque le es vital conseguirlo para su propia pervivencia individual y colectiva. Yo creo que van bien y que arrancan con una fortísima prima de credibilidad fruto de su virginidad.
  • La regeneración democrática no es sólo un imperativo moral; es una necesidad socio-política vital para pararle los pies y ponerle coto a este capitalismo salvaje, inútil, con inquietantes aristas delictivas, para construir y afirmar la hegemonía de la ley y la moralidad democrática también en el espacio económico y empresarial que hay, el capitalismo, y para construir otros espacios económicos distintos y alternativos, más sociales, más solidarios … Sin atender también esa dimensión, PODEMOS se quedaría paticojo en cuanto a su para qué.
  • Sobre el cómo, PODEMOS debe organizarse seriamente y para ello es clave huir de bizantinismos estériles sobre democracia interna versus eficacia externa, huir del maximalismo de pensar que la condición humana es posterior al surgimiento de PODEMOS, es decir, prever la corrupción y también los mecanismos para detectarla y erradicarla, demostrar que el ejercicio de la representación y el servicio público no debe comportar enriquecimiento personal, volcarse en la tarea de formar y capacitar miles y miles de cuadros –formación en valores y en conocimientos-, hacer acopio de humildad y paciencia para avanzar en la única dirección posible para ganar el poder con y para la mayoría, la dirección de la unidad programática y estratégica de las opciones progresistas (en todo caso, PODEMOS debe evitar comportarse con el PSOE con la misma hostilidad, prepotencia y arrogancia que ellos), plantearse en serio, con transparencia y sostenibilidad, la financiación de PODEMOS, la cuestión clave de las contribuciones de los miembros, simpatizantes y electores, la parte de la retribución de los cargos públicos que se destina al movimiento, los créditos…

Yo creo que PODEMOS debe y puede ser ese fantasma al que se referían Marx y Engels en el arranque del Manifiesto; un fantasma cargado de innovación, esperanzas y credibilidades nuevas… Pero no es imposible que devenga, tristemente,  en ese fantasma que el imaginario popular aplica al tipo que presume de lo que no tiene y de lo que no es.

Un fantasma recorre España: Podemos