miércoles 01.04.2020

Arantxa, Margarita, Marisol… Las voces de las más olvidadas

Ayer fue un día horrible, un auténtico miércoles negro, con perdón. Bien es cierto que llevamos mucho tiempo así pero yo no me resigno ni renuncio a mi derecho cívico a denunciarlo.

Desde antes de que saliera el sol, los acontecimientos políticos parecían un vómito más que una sucesión de datos racionales. Los secesionistas catalanes enzarzados en un espectáculo de canibalismo y pornografía política sin precedentes; polarizados en un extremo por un beatífico Junqueras, versión cura de aldea, clamando desde la cárcel por el diálogo como finalidad en sí mismo y amenazando, a la vez, con volver a referéndums e independencias espectrales. Al otro extremo, un prófugo perturbado, repanchingado en un escaño europeo a razón de 10.000 euros mensuales, más dietas y gastos, que clama por el cuanto mejor peor “urbi et orbe” (claro, con su estatus económico y el de su parroquia socio-electoral, no quieren “armisticio” ni solución alguna para los demás). En otra esquina del escenario, la contracara de los anteriores, la escoria política de VOX, convocan al odio y al golpe militar contra España y la Democracia sin tapujos, es su naturaleza. En no se sabe ya qué parte del escenario, jóvenes iletrados del PP y Cs sin memoria ni identidad, cada vez más hipotecados por VOX, acosan como hienas a un gobierno nacional con menos de tres semanas de gestión en su haber, y se valen para el acoso de toda la munición a mano incluyendo a un tal Guaidó cuyo único programa y propuesta para nuestra querida Venezuela es que la invada militarmente Trump y que sus marines repartan comida  a colas de venezolanos que deben su hambre y la ruina de su país a otro paranoico, un tal Maduro… Agotador, de verdad.

Declinando el día, de vuelta a casa, me avisan que Arantxa Zaguirre Altuna va a ser entrevistada a las 21 horas por Pepa Bueno, directora de “Hora 25”, el programa líder de la radio española en el tramo de las 20 a las 23,30. Arantxa es una abogada de referencia al lado siempre de los más desfavorecidos: trabajadores y trabajadoras, inmigrantes en especial, y en los últimos años apoyando y asesorando la lucha de las trabajadoras domésticas, migrantes en su casi totalidad, tal vez la parte más vulnerable de la pirámide social. Doy por supuesto que la entrevista va a estar dedicada a ellas y me abro camino como puedo para escucharla en medio de una auténtica invasión del futbol en los diales de la SER; pero lo logro.

En efecto, casi media hora de bocanada de aire fresco, auténtico, combativo, pegado a la vida cotidiana de gente real, mujeres con arrojo, que sufren y luchan por su subsistencia y su dignidad. La antítesis de los tontos arrogantes que durante el día me han puesto de los nervios.

Arantxa es una fuerza tranquila, pero implacable, denunciando, proponiendo, exigiendo el cumplimiento de la legislación que hay y urgiendo la que debe haber sin más demoras

Arantxa arranca describiendo con pasión, serenidad y, sobre todo, un conocimiento exhaustivo de la realidad de estas compañeras y del cuadro de exclusión, precariedad, irrespeto de la escasa legalidad que las ampara, a nivel nacional e internacional, explotación incluso, en el que viven y trabajan un colectivo que incluye a varios centenares de miles de personas en nuestro país. Arantxa denuncia que la alianza perversa entre la condición de inmigrantes, la falta de papeles y el estado de necesidad de estas mujeres y de sus familias que esperan ser ayudadas en los países de origen, favorece que gentes autóctonas sin escrúpulos pero con buen poder adquisitivo abusen de ellas, con salarios de 500 y 600 euros, sin prestación social alguna, con jornadas infinitas, sometidas por la dieta alimentaria y el cuartucho en el que duermen … Denuncia que el esbozo de legislación y medidas para favorecer a este colectivo puestas en marcha por el gobierno de Zapatero en 2011 fueron arrojadas a la basura por el gobierno derechista de Rajoy en cuanto llegaron. Exige al gobierno progresista de coalición que priorice la defensa y el amparo de las trabajadoras domésticas, que incorpore a la legislación española el Convenio 189 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), promulgado en 2018, para regularizar  todos los aspectos del trabajo, el salario, la jornada, la protección social, el descanso, las vacaciones, la contratación colectiva, etc., de estas compañeras… Arantxa es una fuerza tranquila, pero implacable, denunciando, proponiendo, exigiendo el cumplimiento de la legislación que hay y urgiendo la que debe haber sin más demoras, sin un solo exabrupto ni descalificación, describiendo serena y enérgicamente una realidad socio-laboral y humana que no podemos seguir dando por invisible.

Se incorporan a la entrevista dos compañeras ecuatorianas, Marisol y Margarita, que describen y denuncian desde su vivencia cotidiana de qué estamos hablando. Gente dulce, educada, incapaz de agredir con la palabra pero que no pueden evitar que éstas sean como mazazos en la conciencia colectiva. Una de ellas fue expulsada, después de años de servicio, porque le declararon cáncer, baja forzosa por un tiempo, y ello provocó un perjuicio irreparable a la familia que la explotaba: no pudieron ir a esquiar ese año … Otra, cuenta que ella y tantas y tantas otras llevan años de servicio, que tendrían derecho pleno a sus permisos de residencia y trabajo por arraigo con sólo tres años entre nosotros, pero no hay caso porque no se las declara ni regulariza, (sin papeles se las explota mejor, ¿verdad, majete, patriota de cualquier bandera en cualquier balcón o solapa?). Cuentan que fueron a un sindicato -no dicen cuál- a asesorarse y denunciar, pero no hubo caso porque no estaban afiliadas ni pagaban una cuota (“mire usted, con esos salarios…”). Compañeros del sindicato que sea, que les cuenten, o me lo piden a mí, qué es y cómo funciona en la práctica un Sindicalismo de Clase y Solidario. Ellas pertenecen a un colectivo asambleario, “Territorio Doméstico”, que trabajan por abrirse paso y ser escuchadas. Pedro, Pablo, Yolanda, Irene, enrollaros con las compañeras, que cuanto antes un Consejo de Ministros y Ministras, un próximo MARTES SOCIAL, esté dedicado monográficamente a la defensa del trabajo, la justicia y la vida de las trabajadoras domésticas.

En fin, que todas las Arantxas, Marisoles y Margaritas de este país, que hay muchísimas, hagan oír sus voces y con ellas las de millones de personas que no la tienen pero son las que más necesitan y merecen que se las escuche en los medios, en las calles, en las instituciones … y que hablen menos y tengan menos protagonismo los tontos arrogantes que, demasiadas veces, usan el poder e influencia que tienen para buscarle un problema a cada solución y embrollar más que a resolver al lado de los más desfavorecidos.

Arantxa, Margarita, Marisol… Las voces de las más olvidadas