viernes 10.07.2020

1º de mayo: el trabajo humano siempre lo primero

La vileza de las derechas crece a medida que desciende el número de nuestros muertos por el virus. Confieso que empiezo a sentir miedo.

Aquel 1º de Mayo iba a ser muy especial por varios motivos. El primero, y fundamental, que era el del Centenario, el de 1986.

El segundo, que la dirección confederal de CCOO, con Marcelino Camacho al frente, hacía mucho tiempo que había dejado atrás “los espejismos de La Moncloa”, había tomado buena nota de la práctica extinción electoral del PCE de Santiago Carrillo, y practicaba una política sindical de oposición dura a un gobierno socialista que ya apuntaba maneras en algunas cuestiones muy sensibles como la  “reconversión industrial”, el recorte de las pensiones o el esbozo de liberalización de los tipos de contrato y del llamado “mercado de trabajo”. Ese era el terreno, lógicamente, en el que debía fajarse la todavía en ciernes Izquierda Unida (IU), la coalición surgida tras el naufragio del PCE. Además, un año antes, un 20 de Junio del 85, CCOO-USO-CGT habíamos llevado a cabo una huelga general contra el recorte de las pensiones, auténtico casus beli en un país a la cola de Europa en esta materia, y en tantas otras. Aquella fue la primera huelga general de la Democracia … y contra un gobierno socialista; era mucho.

Este del 2020 tiene el mismo sentido y vigencia histórica, o más, que el de hace 134 años. Piénsenlo, porque tras el desastre hay que elegir si se quiere volver a una “normalidad” inhabitable a la larga para la especie y para la Tierra

El tercer motivo, era el estado de la UGT, muy encelada con el hermano y omnipotente gobierno del PSOE que poco más de tres años después de obtenida la primera gran mayoría absoluta la ejercía de modo incontestable. Para el 1º de Mayo del Centenario habían previsto una kermese muy escandinava con el gobierno, el partido y el sindicato de festejo al alimón; figúrense. El encelamiento, no obstante, ya no iba a durar mucho. Zufiaur, adalid de la autonomía sindical en la UGT desde su trayectoria en USO y, muy en especial, la hegemonía de Carlos Solchaga y Miguel Boyer -sí, el de la Preysler- en el área económica del gobierno del PSOE, convencieron a Redondo que el camino del encelamiento era una senda de perdición.

Total, que por la confluencia de los anteriores factores, y algún otro, el 1º de Mayo del Centenario fue conjunto por no decir “unitario”, palabra esta última casi mágica en el imaginario sindical de la época. Es decir, CCOO, USO y CGT, una escisión reciente de la CNT, convocamos las manifestaciones conjuntamente en todo el país. En Madrid, que siempre fue el escaparate, la gran manifestación arrancó en Neptuno, creo recordar, marchamos sin  prisas por La Castellana, torcimos a la derecha en Cibeles para enfilar por Alcalá y llegar a la Puerta del mismo nombre donde concluiría con los discursos de los líderes. Poco antes de llegar, en la cabecera, Marcelino me dijo que había mucha gente, que los medios pedían cifras de participación y que ellos, si estábamos de acuerdo, habían pensado que podíamos declarar 200.000. Lo que digáis, ningún problema.

En la rotonda inaccesible al público, bajo el arco central de  la Puerta de Alcalá, había un gran escenario en alto, mirando a Cibeles, y allí fueron los discursos. Creo recordar que nos presentó a los tres Juan Moreno Preciados, a la sazón líder de CCOO en Madrid, y con el que he cultivado a lo largo de los años un afecto que perdura. En aquel inmenso escenario había un gentío: dirigentes de los tres sindicatos, líderes políticos a la izquierda del PSOE, periodistas …

Yo había preparado una intervención fuerte; obviamente sin leerla ni apoyo de un guión siquiera, al objeto de que  las dos manos estuvieran libres (con las manos hablamos también ante grandes auditorios). Para mí el discurso del 1º de Mayo era el más importante del año, cuanto más tratándose del Centenario y con aquel gentío. Mi intervención giró toda ella en torno a una sola idea sobre el significado del 1º de Mayo: La primacía del Trabajo Humano sobre el capital y la tecnología, que deben servirlo y no al revés. El 1º de Mayo, como hecho histórico previo al sindicalismo moderno, expresa esa primacía del Trabajo, manual o intelectual, asalariado o cooperativo y libre, y de las mayorías sociales que lo encarnan y ejecutan, las clases trabajadoras y demás capas populares. Cualquier sociedad civilizada, cualquier Democracia digna de tal nombre, deben fundarse en esa supremacía del Trabajo Humano sobre el capital y la tecnología, sin que ello suponga la renuncia al uno ni a la otra; se trata simplemente de implementarlas e instrumentarlas al servicio de objetivos sociales y humanos superiores. Me despaché a gusto, vamos. Fui interrumpido en dos o tres ocasiones, incluso (en esto me faltaba técnica, porque yo no dejaba de hablar ni bajaba el pistón brioso aunque la gente aplaudiera).

1mCuando acabó todo, tras la intervención de Camacho, el inevitable tumulto de la despedida, algún periodista que busca un titular, la media sonrisa cómplice de Nicolás … me abordó Ignacio Gallego, al que conocía sólo de vista y por la Historia, muy anciano ya, un mítico dirigente del PCE desde los tiempos de la República y la guerra, bajito y menudo, atildado, con el pelo bastante vigente aún y como la leche, y me dice despacio sin soltarme la mano: “Ha dicho usted cosas muy de fondo, Zaguirre”, “a qué se refiere”, “a esa supremacía del Trabajo en la que usted ha insistido tanto, porque es el fundamento del marxismo y de los partidos comunistas …” Imagino que no pude evitar la cara de sorpresa y él siguió, “se lo digo porque me sorprende pues tengo entendido que la USO es un sindicato de origen cristiano …” La sorpresa que dejó flotando Ignacio Gallego me estaba diciendo, entendí yo, que era una contradicción en toda regla lo dicho por mí y/o asumido por la USO sobre la centralidad del Trabajo. Recompongo, todo en segundos, y le digo con recíproca suavidad: “La USO es aconfesional desde que nació, hace ya 25 años. Eso sí, su inspiración idealista son los mejores valores del humanismo social-cristiano y del socialismo democrático. Y la primacía del Trabajo y del ser humano trabajador está también en la Enseñanza Social de la Iglesia desde la Rerum Novarum …” Con un enhorabuena, un muchas gracias y un hasta pronto y otro apretón de manos concluyó un “debate” que duró dos minutos o menos, sin exagerarles.

¿Con que el 1º de Mayo era una antigualla, gilipollas? Este del 2020 tiene el mismo sentido y vigencia histórica, o más, que el de hace 134 años. Piénsenlo, porque tras el desastre hay que elegir si se quiere volver a una “normalidad” inhabitable a la larga para la especie y para la Tierra; si queremos, por el contrario, ir a una construcción alternativa, a una forma superior de civilización, la centralidad del Trabajo Humano -flanqueado por la Justicia y la Solidaridad- seguirá siendo el arco de bóveda de cualquier futuro posible.

1º de mayo: el trabajo humano siempre lo primero