domingo 23/1/22

Vacunémonos contra ‘los patriotas’

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El día 6 de enero Ivanka Trump se dirigía a los asaltantes del Capitolio de Washington con el calificativo de “Patriotas americanos”. Esta es la consideración que la familia del Presidente de los Estados Unidos tiene de las hordas tumultuarias que quisieron tomar el control de la sede del Poder Legislativo del país para evitar el nombramiento de Joe Biden como Presidente escogido en las elecciones de noviembre del 2020.

No es nuevo que los radicales nacionalistas de todas partes se den este calificativo a ellos mismos. Hemos oído hablar de “patriotas catalanes” a los independentistas catalanes, como hemos oído hablar de “patriotas españoles” a la derecha de Vox o el PP, y también hay estos “patriotas americanos” los irredentos seguidores de Donald Trump.

Todos ellos se consideran los únicos que tienen el patrimonio de la “patria” lo cual expulsa a todo al resto que no comulga con sus ideas. Hacen un uso propio y patrimonial de los símbolos de referencia como la bandera o el nombre del país y las propias instituciones lo cual comporta excluir al resto de ciudadanos que piensan diferente. Todos los que no son patriotas son lógicamente anti-patriotas y enemigos, no adversarios.

En la “Make América great again” de Trump no caben los casi 80 millones de americanos que votaron a Biden. En la Cataluña independentista no caben los no independentistas que o son traidores o colonos. En la España de la extrema derecha ésta actúa como si fuera propietaria del uso de la bandera, la corona o la propia noción de España y excluye a toda la gente que no piensa como ellos. Y lo más curioso es que no se sabe con qué derecho se califican a sí mismos como “constitucionalistas” cuando con sus actuaciones no hacen más que cuestionar la Constitución.

Habría que excluir la palabra patria del discurso político normal. La patria tiene una razón de ser en casos de conflictos bélicos propios de tiempos que querríamos creer pasados. Podemos recordar antiguas frases como aquella de “La patria está en peligro, españoles acudid a salvarla” propia del 2 de mayo en la lucha contra la conquista napoleónica. O la tradicional expresión representativa de la lucha anti-nazi de los soviéticos que se recuerda como “La gran guerra Patria” u otras utilizadas en situaciones bélicas similares.

En los tiempos actuales habría que dejar de utilizar el concepto de patria y fomentar como alternativo el concepto de ciudadanía que es mucho más inclusivo

Creo que en los tiempos actuales habría que dejar de utilizar el concepto de patria y fomentar como alternativo el concepto de ciudadanía que es mucho más inclusivo. La ciudadanía es un concepto moderno surgido de la Revolución Francesa y que significa el derecho a la igualdad y la libertad de todos los miembros de una sociedad unida por la fraternidad. Es un concepto muy inclusivo y que denota la concepción social de quien lo utiliza. Recordemos la frase de Josep Tarradellas al volver a Cataluña diciendo “Ciudadanos de Cataluña, ya estoy aquí”. Es una concepción claramente republicana dirigida a todos aquellos que viven en un ámbito social concreto. Hablar de ciudadanos de Cataluña, de ciudadanos de España o de ciudadanos de Europa o del mundo es un reconocimiento claramente igualitario de toda la gente a la que se refiere.

Es a la vez un concepto unificador y democrático, puesto que el ciudadano o la ciudadana es un ser individual pero que a la vez forma parte de una colectividad propia con derechos y deberes iguales a los de los otros.

Contra más huyamos de conceptos como patria y más nos reconozcamos en otros como ciudadanía más estaremos profundizando en una concepción más moderna y democrática de nuestras sociedades. Unas sociedades más unidas, más democráticas, más colectivas y más amables y por tanto con una mejor relación entre las personas que las conforman.

En estas horas de pandemia convendría que nos vacunáramos contra el odio, la división y el sectarismo de todas las visiones supremacistas, xenófobas y antisociales propias de un populismo que nos recuerda algunos de los peores y más negros momentos de nuestras sociedades.

Vacunémonos contra ‘los patriotas’