Martes 25.06.2019

No olvidar nunca valorar la correlación de fuerzas

En el plano de la lucha política los partidos políticos representan o tendrían que representar los diferentes grupos sociales que se conforman de acuerdo con la realidad socioeconómica

En los tiempos actuales de cambios coyunturales continuados se nota a faltar lo que era sustancial en los análisis políticos de las fuerzas de izquierdas tradicionales y que posteriormente se ha ido deteriorando. El aspecto sustancial de los análisis políticos era la “correlación de fuerzas” que Gramsci analizó de forma detenida. Por correlación de fuerzas se entendía en primer lugar la realidad internacional en todos sus sentidos, cuáles eran los factores dominantes tanto económicos como políticos en las relaciones internacionales en una etapa concreta. No era un análisis de coyuntura sino más bien de época, la realidad geoestratégica dominante y los elementos hegemónicos que condicionan la realidad de los países concretos.

En el estudio de la realidad a nivel de un estado, una vez analizado el marco internacional, se tienen que tener en cuenta dos factores: la situación estructural, es decir la relativamente permanente, en que se encuentra la realidad socioeconómica y política y los movimientos coyunturales, en muchos casos ocasionales e incluso accidentales que se puedan dar en un momento determinado.

En el plano de la lucha política los partidos políticos representan o tendrían que representar los diferentes grupos sociales que se conforman de acuerdo con la realidad socioeconómica y que pueden tener diferentes grados de conciencia como colectivo social con intereses propios. El primer grado de conciencia es el derivado de su situación económica como grupo corporativo, el segundo grado es aquel en que hay conciencia de sus intereses como colectivo en el ámbito fundamentalmente económico y social. Finalmente cuando la conciencia se convierte claramente en ideológica y política busca las alianzas con otros grupos, con intereses subordinados que incorpora, y juntos confrontan con los grupos dominantes existentes hasta el momento en el ámbito de la política y que responden a otros intereses económicos y sociales.

Todos estos aspectos conforman el que se puede entender como análisis en un momento determinante de la correlación de fuerzas existente. Que no es un fin en sí mismo ni algo que se aplica mecánicamente sino que está al servicio de la definición de la estrategia, de la política a llevar a largo plazo, y de las tácticas o acciones coyunturales, a disposición de la iniciativa de la propia voluntad de una fuerza política.

Hoy en día se nota a faltar en la política de las fuerzas de progreso la carencia de análisis estratégicos y vemos la práctica política como una sucesión de tácticas coyunturales, careciendo del necesario análisis de las correlaciones de fuerzas existentes que determinen los objetivos estratégicos prioritarios.

Si hacemos un análisis de la correlación de fuerzas podríamos observar en primer lugar que estamos inmersos en una situación internacional dominada por la globalización, fundamentalmente del capitalismo financiero, que actúa sin reglas al haberse liberado y superado los controles de las regulaciones estatales.

Todo ante la inacción de las organizaciones internacionales o de los espacios políticos supranacionales existentes como podría ser la Unión Europea que podrían intentar establecer o acordar con otras potencias económicas regulaciones básicas frente la globalización de los mercados, en vez de esto se han limitado a repercutir sobre la ciudadanía los efectos de la globalización y de sus crisis.

También hay que remarcar la carencia de reacción de las fuerzas progresistas para hacer frente a la globalización y plantear alternativas estratégicas globales para intentar regular este fenómeno mediante normas lo más globales posibles. A la vez han surgido por todas partes una respuesta reaccionaria de movimientos que fomentan los nacionalismos excluyentes. Estos movimientos profundamente reaccionarios dan cobijo a todos los miedos de muchos sectores sociales que ven afectadas sus expectativas de futuro. Se trata especialmente de clases medianas que ven peligrar su “status actual”, pero también de muchos sectores de clases trabajadoras o populares que ante la carencia de expectativas se acercan a posiciones que les prometen protección frente a enemigos externos o competidores laborales como pueden ser los emigrantes.

Hoy la contradicción principal está en evitar la hegemonía de la derecha reaccionaría y del crecimiento de la ultraderecha xenófoba

En este momento las fuerzas progresistas europeas tienen que definir como objetivo estratégico fundamental como hacer avanzar el marco europeo en un sentido de profundización federal que permita políticas conjuntas y coordinadas para afrontar la globalización en beneficio tanto de las clases trabajadoras como del conjunto de la ciudadanía de los países europeos. Es en el ámbito europeo donde las fuerzas de izquierda y de progreso tienen que establecer el centro de sus objetivos estratégicos. Ya hemos comprobado en el caso de Grecia que no es posible una salida rupturista en un solo país, por cierto hay que denunciar como el gobierno de Syriza tan aplaudido en su momento por la izquierda alternativa ha sido abandonado y silenciado en el momento de gobernar la dificultad.

Bajando al ámbito español podemos decir que las fuerzas de izquierda están viviendo una situación coyuntural favorable pero muy débil con el gobierno Sánchez. Es un gobierno que sobrevive gracias a fuerzas no estrictamente de izquierdas y algunas de ellas claramente de derechas. Factores coyunturales especialmente el miedo al advenimiento hegemónico de una derecha radical con sectores ultraliberales y otros nacionalistas reaccionarios radicales han hecho que apoyar en el gobierno Sánchez sea el mal menor. Pero no hay duda que es un momento puramente coyuntural. Son más los contras que los pros lo que mantiene la circunstancial mayoría del Gobierno Sánchez.

Sería preciso que las fuerzas políticas de izquierdas y de progreso, y las organizaciones sindicales y sociales fueran conscientes del qué marco global en que estamos situados. No son momentos para aventurismos sino para tratar de jugar la única carta posible.

 Conseguir que se implante la agenda social en la parte que sea posible, se tiene que ser exigente con el gobierno para que no pierda el tiempo y actúe, pero sabiendo que no todos los apoyos en el gobierno son de izquierdas. Se tiene que actuar con solvencia y rapidez para poder llegar a las próximas elecciones generales en las mejores condiciones que puedan garantizar un futuro gobierno de progreso y el alargamiento de una coyuntura favorable mientras no sean posibles los necesarios cambios estructurales al conjunto de Europa. Y todo esto al azar de la evolución de la situación económica internacional.

Hay que evitar en el momento actual acciones políticas que ni son fundamentales ni potencian la unidad de las fuerzas de progreso. La correlación de fuerzas en el interior del estado hace actualmente utópica la reivindicación de un régimen republicano. Hoy la contradicción principal está en evitar la hegemonía de la derecha reaccionaría y del crecimiento de la ultraderecha xenófoba. Lo que hace falta es luchar para preservar y profundizar los derechos constitucionales y ampliarlos en el sentido de los valores republicanos de más igualdad, libertad, fraternidad y solidaridad. “La cosa” (los valores republicanos) es más importando que el nombre de “la cosa”, más en un momento de fuertes vientos de “fronda” reaccionaría.

También es muy importante que le demos toda la relevancia que tienen a las Elecciones Europeas del mes de Mayo. Habría que repetir de nuevo que es en Europa donde se da la contradicción principal y donde se juega la posibilidad de abrir un espacio de cambio estructural. Pero desgraciadamente las expectativas no son las más favorables para el europeísmo de progreso. Y el incremento de fuerzas euroescépticas en el Parlamento europeo sería una muy mala noticia.

Sería positivo que al margen de la batalla política cotidiana, las fuerzas de izquierdas y progresistas reflexionaran a fondo analizando el conjunto de la situación actual desde el ámbito más general al más concreto y las correlaciones de fuerzas realmente existentes. Todo ello para tratar de articular un “bloque de progreso” que tenga estrategias claras de actuación que nos eviten fracasos innecesarios, y esto tanto en el marco estatal, como europeo e incluso internacional.

No olvidar nunca valorar la correlación de fuerzas